Torturó y Mató a su Hija de Cuatro Años
A 50 años de cárcel fue sentenciado el feminicida y vendedor de drogas Adolfo Calvillo Pérez “El Ropo”, por el asesinato de su hija, que contaba con cuatro años de edad.
De acuerdo con la información proporcionada por la Fiscalía General del Estado, “El Ropo”, quien tenía relación de matrimonio de 13 años con María Guadalupe “N” “N”, durante el cual procrearon tres hijos siendo la más chica la víctima de su criminal furia.
En los primeros tres meses de 2018, luego de que estuviera preso en el penal, Adolfo comenzó a mostrar un comportamiento agresivo hacia la niña, pues buscaba cualquier pretexto para agredirla físicamente, por lo cual su esposa le preguntaba por qué hacía eso, respondiente el delincuente que “sospechaba que ella no era su hija biológica”.
Al transcurrir los días intensificó los episodios violentos contra la infante, en los que la golpeaba o regañaba sin razón, además de amenazar a María Guadalupe para que callara las agresiones de las que era testigo; de igual manera, tomaba distintas oportunidades a solas con la menor, para pegarle en toda su humanidad con objetos contundentes y corto-contundentes.
La Última Agresión
El martirio se extendió hasta que el 6 de agosto de 2018, en el domicilio familiar situado en calle Francisco I. Madero, en la colonia Ejidal, aproximadamente a las 14:30 horas, cuando “El Ropo” se encontraba con la víctima y otro de sus hijos y se molestó sobremanera porque la pequeña, al salir de ducharse, comenzó a buscar su cepillo para el cabello y entró al cuarto de su papá.
Al no encontrarlo, le preguntó si sabía dónde se encontraba, respondiente molesto el delincuente: “¡¿qué yo tengo el peine?! ¡¿Qué me lo encargaste?!
La menor se quedó parada en el acceso al dormitorio, sin decirle nada y Adolfo la amenazó: “¡muévete! si no, te voy a pegar”, pero como su hija no encontraba el objeto, el feminicida por cinco minutos la golpeó con sus manos en la espalda, en la cabeza y sobre todo en la región abdominal, de manera tan brutal que le provocó perforaciones intestinales.
La víctima se quejaba del agudo dolor en el estómago, sin que su progenitor la ayudara en modo alguno, y al filo de las 18:00 horas, al llegar su madre la encontró llorando y sufriendo por el dolor físico,
Al conocer lo ocurrido, la señora le cuestionó a Adolfo el motivo de la agresión, quien se limitó a responder que no le cuestionara sus acciones, además de amenazarla de muerte.
Fallece la Niña
Durante las horas posteriores la menor continuaba con los intensos ayes, por lo que María Guadalupe le dio un analgésico para calmarle la fuerte dolencia y aproximadamente a la una de la madrugada la niña se quedó dormida.
A las 7:30 horas, la fémina se percató que su hija estaba muy pálida, inconsciente y no respiraba, y al darse cuenta “El Ropo” comenzó a ponerse muy nervioso, caminando de un lado a otro por varios minutos.
Tras ello, le indicó a su esposa que “debía protegerlo”, forzándola a que argumentara ante las autoridades que la menor había muerto a consecuencia de que fue víctima de un secuestro y tras el pago de un rescate, les había sido devuelta sin vida y envuelta en una cobija; además, le dijo que si no seguía sus órdenes la mataría.
Esa misma mañana, al reportar los hechos a las autoridades, acudieron a la vivienda policías estatales y preventivos, así como paramédicos del ISSEA, quienes de inmediato notaron que la infante tenía golpes en todo el cuerpo.
Detienen al Feminicida
Adolfo, interrogado por los uniformados, intentó deslindarse del asesinato con su historia llena de contradicciones, recurriendo a su infantil historia del plagio y que sólo volvieron a ver a la pequeña cuando fueron a tirar el cuerpo al patio de la casa.
Los oficiales no creyeron nada de lo relatado por el narquillo y lo detuvieron al igual que a la esposa, siendo trasladados ante el Ministerio Público en donde terminaron por reconocer la verdad del asunto, siendo liberada la mujer.
Personal de Servicios Periciales acudió a la vivienda para realizar la inspección ocular y al concluir trasladó el cadáver al Servicio Médico Forense.
La necropsia reveló que la niña presentaba múltiples contusiones recibidas en diversos momentos: tenía huellas en la boca de un amordazamiento; pérdida de dientes; en la espalda y cara posterior de piernas presentaba heridas lineales producto de latigazos; lesiones puntiformes en las manos probablemente realizados con palillos de dientes o algo similar; fractura del maxilar inferior y contusión severa en rostro.
Los médicos legistas determinaron que las causas de la muerte fueron traumatismo abdominal penetrante, sepsis abdominal, maltrato infantil y desnutrición moderada.
Paralelamente, elementos de la entonces Policía Ministerial de Aguascalientes, cumplimentaron una orden de aprehensión en contra de Adolfo y lo consignaron ante la autoridad jurisdiccional donde se determinó vincularle a proceso.
La Sentencia
Tras librar las diversas etapas procesales, llegó el momento de la audiencia de Juicio Oral, en la que el Tribunal Colegiado de Enjuiciamiento determinó imponerle una pena de prisión de 50 años, además del pago de una multa, la reparación del daño por indemnización de la muerte de la víctima, por daño material consistente en pago de concepto de reparación del daño y el pago del daño moral dos tantos del daño material.







