Por Benny Díaz

Es una muerte lenta
“La obesidad es una forma de morir lentamente”. El daño provocado al cuerpo y a los órganos debido al aumento de peso, hace que cada vez más aguascalentenses entren en una situación de riesgo. El 11 por ciento de la población tiene sobrepeso, y esto acarrea problemas de salud que van desde triglicéridos, colesterol, hígado graso, hipertensión, diabetes mellitus, entre otros.
Así lo dio a conocer Teresa Guadalupe Medina Macías, directora de Servicios Médicos del DIF Estatal, quien explicó que por la cultura de los mexicanos, desde muy temprana edad se induce a los niños a consumir altas cantidades de azúcares y grasas. Esta situación no cambia en la adultez, y es muy difícil que se corrija el problema porque son costumbres muy arraigadas.
La alimentación de los mexicanos no abona en nada para tener una buena salud, ya que las grasas son parte fundamental de la mayoría de los platillos. Tampoco se cuenta con buenos hábitos, como horarios establecidos para ingerir los alimentos; además también tiene mucho que ver las cantidades de las porciones, que por lo general, son abundantes o excesivas.
Por tradición, los mexicanos comen mucho más de lo que su cuerpo necesita, también se adquiere el mal hábito de consumir cantidades exageradas de azúcar; por lo que es “normal” que en las tardes se sienta la necesidad, que no es otra cosa que la adicción, de consumir postres altamente calóricos.
En el DIF Estatal se brinda atención a quienes tienen sobrepeso u obesidad y se realiza el seguimiento necesario para controlar dicha enfermedad, porque lo es, ya que es una forma lenta de ir muriendo sin sentirlo.
Conforme se come de manera más saludable, se hace ejercicio y se consume alimentos en porciones adecuadas, las personas mejoran su salud, también su aspecto físico y en consecuencia, su autoestima.
Medina Macías comentó que es de suma importancia que los padres de familia tomen conciencia de los hábitos que fomentan en sus hijos, pues acostumbran brindarles alimentos altamente calóricos y con cero nutrientes, como la comida ultraprocesada y las bebidas azucaradas, sobre todo refrescos que, lamentablemente, forman parte de la dieta de los aguascalentenses y de los mexicanos.







