Senadores Aprueban Regulación del uso de la Mariguana con Fines Recreativos

Por Neldy San Martín

De ser aprobado en la Cámara de Diputados quedaría despenalizada la posesión de hasta 28 gramos en el país, pero quien porte entre 28 y 200 gramos ameritaría sanciones administrativas o multas, al considerarse posesión simple. Quien tenga más de 200 gramos y hasta 28 kilos se considera posesión con fines de narcomenudeo, y de 28 kilos en adelante narcotráfico (Foto: Cuartoscuro)

De ser aprobado en la Cámara de Diputados quedaría despenalizada la posesión de hasta 28 gramos en el país, pero quien porte entre 28 y 200 gramos ameritaría sanciones administrativas o multas, al considerarse posesión simple. Quien tenga más de 200 gramos y hasta 28 kilos se considera posesión con fines de narcomenudeo, y de 28 kilos en adelante narcotráfico (Foto: Cuartoscuro)

Noviembre 19, Ciudad de México (apro).- Con uno de los accesos al Senado conver­tido en un campamento can­nábico desde hace nueve me­ses y un sembradío de plantas de mariguana de hasta 1.80 metros de altura, las y los senadores aprobaron una re­gulación del uso del cannabis con fines recreativos, aumen­tando la posesión a 28 gramos y permitiendo el autocultivo de hasta ocho plantas, pero manteniendo la penalización de la posesión simple a quien porte entre 28 y 200 gramos.

Con 82 votos a favor, 18 en contra y siete abstenciones quedó avalado en lo general el “uso adulto” del cannabis, es decir el uso personal y el autoconsumo; las asociacio­nes de consumo de cannabis psicoactivo y la comercia­lización para “uso adulto”; además de la investigación y el uso industrial.

El dictamen expide la Ley Federal para la Regulación del Cannabis y se reforman y adicionan diversas dispo­siciones de la Ley General de Salud y del Código Penal Federal.

De ser aprobado en la Cá­mara de Diputados quedaría despenalizada la posesión de hasta 28 gramos en el país, pero quien porte entre 28 y 200 gramos ameritaría sanciones administrativas o multas, al considerarse po­sesión simple. Quien tenga más de 200 gramos y hasta 28 kilos se considera pose­sión con fines de narcome­nudeo, y de 28 kilos en ade­lante narcotráfico.

El dictamen aprobado señala en su argumentación que se optó por la “descrimi­nalización”, con el objeto de impactar en los delitos rela­cionados con el consumo y posesión del cannabis, pero dejando sanciones adminis­trativas.

“Ello no debe confundir­se con una despenalización, que implica la eliminación o disminución de las penas de prisión, aunque la con­ducta relativa al consumo o portación siga siendo delito. También es menester dife­renciarlo de la legalización, que implica la eliminación total del ámbito del derecho penal de cualquier delito relacionado con alguna de las actividades inherentes al cannabis”, expresaron las comisiones.

La rectoría sobre la cade­na productiva del cannabis estará a cargo de la Secre­taría de Salud a través del Instituto Mexicano para la Regulación y Control del Cannabis, que será un órga­no desconcentrado.

La ley permite el consumo a personas mayores de edad siempre que no se realice frente a menores de 18 años o frente a personas que no hayan manifestado expresa­mente su consentimiento libre e informado. También prohí­be el consumo en lugares de trabajo públicos o privados, escuelas y concentraciones masivas, y en todo lugar en el que esté prohibido el uso de tabaco.

El autoconsumo quedó re­gulado con la limitación de seis plantas por casa, pero si en el domicilio hay más de dos adultos que consumen mariguana, entonces podrán poseer hasta ocho plantas.

La vivienda donde se efec­túe el consumo de cannabis psicoactivo deberá contener barreras físicas que impidan que otras personas tengan contacto con la sustancia y que el humo pueda ser inhala­do por otros, por ejemplo, los vecinos.

Para las asociaciones o clubes cannábicos se estable­ció un mínimo de dos perso­nas y un máximo de 20 per­sonas asociadas, mayores de edad. Éstas podrán sembrar hasta la cantidad equivalente a cuatro plantas de cannabis psicoactivo por persona aso­ciada al año.

La venta del cannabis esta­rá permitida para mayores de edad sólo dentro de territorio nacional y en establecimien­tos autorizados por el Institu­to, los cuales deberán obtener una licencia.

“Atendemos así una pro­hibición de muchas décadas, de más de 100 años, en donde se estigmatiza, se criminaliza, se persigue el uso del canna­bis. Estamos poniendo orden a un producto psicoactivo que, independientemente del uso adulto, tiene un enorme potencial para nuestro país. Porque al prohibirse el can­nabis también se prohíbe el cáñamo, que es un producto agrícola que puede generar una enorme potencialidad en el campo, la industria textil, en la generación de papel”, dijo el senador morenista Ju­lio Menchaca, presidente de la Comisión de Justicia del Senado, al presentar el dic­tamen.

Durante el debate en el sa­lón de plenos, que se extendió por cuatro horas, algunos le­gisladores colocaron letreros verdes en sus escaños con la leyenda: “No a la criminali­zación, sí a la libertad”, entre ellos Jesusa Rodríguez, de Morena, abiertamente a favor de la legalización de la mari­guana. Y Movimiento Ciuda­dano repartió relojes, también verdes, en los que se leía: “Llegó la hora de regular”.

Incluso había plantas de mariguana en el salón de plenos. El senador sin grupo parlamentario Emilio Álvarez Icaza subió a tribuna con una de las más de mil plantas que han sembrado los colectivos cannábicos que están afuera del Senado y que llevan nue­ves meses exigiendo una le­gislación que reconozca sus derechos al consumo, al cul­tivo, y sin fines de lucro.

Álvarez Icaza señaló que la legislación le queda mucho a deber a las organizaciones cannábicas y a los usuarios de mariguana, pues si bien “es un ejercicio gradualista”, todavía “mantiene una visión punitivista y prohibicionista, que es herencia e inercia de limitar derechos”.

Añadió: “Todavía con algunos de los términos en el Código Penal Federal y la Ley General de la Salud, propician la discriminación y la estigmatización, y no esta­mos atendiendo en sus térmi­nos lo que instruyó la Supre­ma Corte de Justicia.

“Nuestra obligación es cómo garantizar derechos. ¡Vaya, no fumo yo!, pero veo limitaciones preocupantes. ¿Por qué 20 personas para un club? No debería haber limi­taciones. ¿Por qué 20 perso­nas? Ahí se limita el derecho de asociación y reunión. (…) Me parece un exceso que el Ministerio Público va a en­trar a las casas, después de algunas denuncias, a verificar si se cumplen las normas y el límite de plantas”, criticó.

Con el senador indepen­diente coincidió Claudia Ruiz Massieu, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), quien consideró que en la ley y las reformas per­sisten pendientes, pues “por un lado el dictamen sienta las bases para el establecimiento de un régimen equilibrado de regulación de cannabis basa­do en los derechos humanos y la protección de libertades y, en contraste, en el dicta­men perviven vestigios del paradigma prohibicionista que pretendemos superar, como la penalización de la posesión simple de cannabis psicoactivo que criminaliza a los consumidores”.

La exsecretaria de Turis­mo agregó: “Por un lado este dictamen legaliza el cultivo de cannabis que tiene como finalidad el autoconsumo, pero en contraste se limita la posesión y la venta de canna­bis bajo criterios que resultan contrarios al libre desarrollo de la persona. Si bien se au­menta la cantidad permitida para el consumo personal, no es la legislación la que debe imponer estos límites a las personas sino sus propias li­bertades de conciencia y de decisión”.

Patricia Mercado, de Mo­vimiento Ciudadano, mani­festó que el Senado se está “quedando corto” y “se come­te un error al no despenalizar plenamente el cannabis, al seguir manteniendo a la plan­ta, a los consumidores y a los productores entre los sujetos de sanciones penales”, pero reconoció que la legislación es “producto de un esfuerzo de negociación y consenso de un ejercicio de pluralidad de­mocrática y de tolerancia”.

Prosiguió: “Debimos eli­minar el delito de posesión simple de cannabis, debimos sacar al THC de la tabla de sustancias ilícitas, pero voto a favor porque quiero marigua­na sin sangre y sin consumi­dores acosados extorsionados y presos”.

En el Partido Acción Na­cional (PAN) hubo posiciones encontradas. Damián Zepe­da anunció el voto en contra de algunos senadores de su bancada, debido a que creen que la legislación a discusión “abre el mercado de las dro­gas”.

“Nos manifestamos en contra de que se liberalice la venta de drogas, en este caso de drogas en este país”, dijo.

“Se dice que la Corte nos ordenó legislar esto, eso es falso en absoluto, la Corte no ordenó absolutamente nada, lo único que dijo la Corte es que ‘tienes que hacer posible ese derecho’. Si alguien quie­re fumar en su privacidad, ya tiene regulado esos 5 gramos, y dice: ‘oye no prohíbas cómo la adquiera’, y eso es lo que debimos haber hecho. La Cor­te no ordenó abrir tienditas de mariguana en las esquinas de sus casas”, cuestionó.

El Senado tenía el mandato de la Suprema Corte de Justi­cia de la Nación de legislar so­bre el tema, luego que declaró inconstitucionales diversos artículos de la Ley General de Salud por considerar que son violatorios del libre desarrollo de la personalidad.

El panista Gustavo Madero votó a favor y pidió avanzar “en un cambio de paradigma que se aleje de la prohibición”; además, expresó que debe te­nerse “una visión de derechos y libertades y un trato digno a las personas que consumen mariguana y la producen”.

“Este cambio de paradig­ma, en mi caso particular, par­te de una certeza: el modelo que tenemos no está funciona­do y eso es lo que me obliga a considerar cambios sustan­tivos en la legislación en la materia. Lo que tenemos hoy es el peor de los mundos. Esta reforma no es perfecta, pero al darse un plazo de un año para su revisión me anima”, comentó Madero.

Publicado en: Página 24

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