“Que la Decisión sea de Todos, no de unos Cuantos”
Por Benny Díaz | Fotos: Eddylberto Luévano Santillán

Ejidatarios denuncias que sus tierras no tienen agua
Son mil 700 usuarios y las decisiones las toman entre unos cuantos, 29 para ser exactos, y la mayoría de las veces “ni nos informan”, sencillamente votan a conveniencia y, aprovechándose de la necesidad o la ignorancia, acallan las voces y compran conciencias para evitar que quienes luchan porque “los apoyos en el Distrito de Riego 01 sean parejos para todos” sencillamente les metan “zancadilla” para que sus planillas no logran llegar ni siquiera a inscribirse y tener la posibilidad de cambiar esas realidades que les ha tocado sortear por varias juntas.
En entrevista con Página 24 un grupo de ejidatarios hablan del hartazgo que tienen de ver “tanta corrupción” y por eso “se deben acabar cacicazgos y mafias”. Han sido traicionados muchas veces, incluso por aquellos que han estado en sus mismas circunstancias y que cuando se ponen al frente de la “lucha” logran acallan comprándolos y a los que ahora calificando de “judas” porque a partir de ahí logran “progresar” en poco tiempo.
“Mismos Derechos”
En una de las parcelas de Emiliano Zapata, en Pabellón de Arteaga, está J. Mauro Alvarez de Loera, quien es el primero en hablar. “Queremos los mismos derechos en la asociación, porque hay muchas anomalías en el distrito de riego 01”.
Son “más o menos” 11 mil hectáreas las que conforman el distrito de riego, de las cuales “el 50 por ciento (seis mil 500) están aprovechando el servicio del agua, los demás no lo hacen, porque no tienen los medios (económicos), sobre todo el sector ejidal, que falta tecnificar una parte, estamos de acuerdo, pero también están aquellas improductivas porque sus propietarios no tienen las mismas oportunidades que otros se les dan fácilmente”.
Su voz sube un poco de tono: “No hay apoyo, ni estrategia en la Junta de Agua. Para la mayoría de los usuarios todo es muy costoso. Los apoyos que llegan los distribuyen entre ellos (los que están desde hace años en el poder), tienen hasta su tiendita donde venden los materiales para el sistema de riego”.
Quienes atienden esa “tiendita” son dos ingenieros técnicos, solo conoce sus nombres: “Conrado y Serafín. No son de aquí, son de Chiapas; cuando aquí, de entre los mil 700 usuarios, hay gente apta para ocupar esos puestos”.
Esos ingenieros “atienden” todas las parcelas, pero las que les gustan “las rentan o las piden a medias para sembrar. Como no les cuesta nada, acaparan”.
Y así, los chiapanecos ahora son productores de espárrago y maíz, y les deja ganancias “porque no les cuesta el agua”.
Conrado –dice el campesino– “trabajaba de proyectista en Valsi, la empresa que se encargó de tecnificar durante un tiempo el distrito de riego. Cuando terminó el proyecto, los desechó, pero él fue listo y al conocer todo el sistema fue y se ‘encajó’, tanto que sigue ahí. Serafín llegó a dar su servicio social, pero lo captaron porque era muy activo y ahora son los que están haciendo el desorden junto a la actual administración, de la cual está al frente Gerardo Ortiz Espinosa”.
Alvarez de Loera asegura que Ortiz Espinosa ganó hace tres años “amañadamente” porque “nos hicieron una patraña que nos dolió mucho: Nosotros hicimos una planilla y le ‘hicieron’ un buró de crédito al que iba como secretario y ya no nos pudimos inscribir”.
Al no haber con quien contender, llegó director a dirigir el distrito de riego, pero fue a base de “la zancadilla” que les metieron y que, temen, vuelva a suceder.
Y es que ahora –en teoría– serán tres planillas: “La de Cuauhtémoc Reyes, que ya fue presidente de la asociación de usuarios hace tres años y quiere volver; también está la de Marcos Puga, y podemos decir que esto es una mafia porque él ya fue canalero, inspector, secretario y ahora va por la presidencia”
La tercera opción es Martín Valenciano, que dicen, es su esperanza, porque pertenece al grupo “de los pobres, de los que queremos que las cosas cambien”.
Y es que de las 11 mil hectáreas, solo seis mil 500 son las que producen, así que son muchos los afectados que siguen se ver la suya.
Aseguran que han ido a Conagua a CDMX, pero ni son escuchados y mucho menos vistos, así que pasan los años y nada cambia, por eso ya ni quieren, ni aguantan estar como están.
Ante la desigualdad de oportunidades, hay quienes deciden vender sus predios para “otro uso” ya que no pueden con los costos.

Tierras improductivas para los que no tienen dinero
Y ese “otro uso” es que donde hay la capacidad suficiente hacen bancos de arena, excavan y la comercializan, cuando en teoría esa tierra es de uso agrícola.
Contó que “para sembrar una hectárea requerimos 30 mil pesos para sacar un cultivo que sea redituable, pero no funciona porque se encarecen todos los costos de producción y no hay ningún apoyo para insumos y menos en el costo del agua”.
Cada socio debe pagar seis mil 500 pesos anuales por siete mil 500 metros cúbicos de agua, pero no a todos les es redituable, porque no hay efectivo para costear todos los gastos que requiere un cultivo, así que en muchas ocasiones tienen que malbaratar su cosecha porque resulta que no es de la calidad requerida para que tenga un valor en el mercado que les deje ganancia.
Y tampoco todos ellos tienen la oportunidad ni la opción de exportar, precisamente por eso, porque a falta de dinero no cuentan con la capacidad para levantar una cosecha con esos estándares de calidad.
“De Primera y de Segunda”
Víctor Manuel Espinoza Calzada, del ejido San Francisco está harto de que “existan usuarios de primera y de segunda”, por eso se una la exigencia de que la contienda que se llevará a cabo, y cuya convocatoria apenas se emitirá, esté “vigilada y se vea la transparencia, porque ya empiezan a manejarse muchos intereses”.

Víctor Espinoza Calzada
Y por eso desean que voten los mil 700 usuarios y no solo los 29 delegados que los “representan” porque muchas veces ni siquiera se toman la molestia de visitarlos e informarles, mucho menos de emitir un sufragio que realmente represente sus intereses.
“Queremos que todos seamos informados. Nosotros no tenemos maldad ni cola que nos pisen, por eso queremos orden y transparencia porque creemos que ya van a empezar los sobornos y chantajes”.
Y puso un ejemplo. Si en un ejido hay 200 usuarios, como es el de Rincón de Romos, es difícil que los sobornen, pero sí en Rancho Seco donde son 10 o 15, y a pesar de esa disparidad entre uno y otro, a la hora de la verdad, el voto tiene el mismo valor.
Para evitar esto y tener verdadera representatividad y hacerse valer, es que exigen que cada uno de los usuarios vote por aquél que crea es quien pondrá las cosas de manera equitativa para todos.
Espinoza Calzada aseguró que “los delegados no son confiables, porque además, tienen parientes que forman parte de la Junta de Agua, y se alinean. Por eso hay molestia, somos mil 700 y las decisiones las toman tres o cuatro. La gente está muy dolida”.
Dejó claro que “no tenemos nada en contra de la gente que trabaja. Reconocemos que en la asociación hay muchos muy trabajadores, que se levantan temprano y se duermen tarde; pero también hay flojos, que son los que se dejan comprar con una dádiva y son usados por los líderes que nos traicionan”.
Entre las cosas que desean que cambien es que los campesinos puedan sembrar lo que deseen, incluso semillas híbridas, pero que les sea costeable y que los ingenieros técnicos que los atiendan en sus parcelas ganen en base a resultados. Que organicen a los agricultores para que sean exitosos “los mil 700 usuarios del distrito de riego 01 y no unos cuantos”.
“Los Judas”
Francisco Aramiz González Rodríguez, del ejido Carboneras, manifestó que “aquí la corrupción es muy notable, se ve a donde quiera que se voltea”.
Las bondades de la tierra son muchas, pero en esa inequidad “no todos sacamos alimentos para exportar, eso solo lo tienen los judas de nuestro pueblo, esos ejidatarios que se venden por dádivas”.

Francisco Aramiz González
Y son aquellos que de pronto, al traicionar a la mayoría “se vuelven empresarios y aprovechan el capital del gobierno para exportar, cuando aquí hay miseria”.
Se dijo orgulloso de pertenecer a esa parte que son “gente del surco y no me gustan tantas cochinadas; pero también me molesta que solo atinemos a decir por costumbre: ‘ya nos fregaron’, y nunca nos levantamos, porque ya nos tumbaron el ánimo y nos acostumbraron a que otros respondan por nosotros”.
Los judas del ejido se han enriquecido aprovechando la necesidad y hambre de otros, porque “agarran parcelas a contrato y todo lo que pueden”.
Pero lo que es peor “esas tierras las riegan de gollete, mientras que a los auténticos ejidatarios no le dan agua ni para curarse una cruda”.
Asegura que para acceder a esos beneficios “nos ponen una infinidad de trabas” y esto lo vienen padeciendo desde hace muchos años porque “no ha habido una administración honesta que realmente nos tome en cuenta y nos deje decidir”.
Como no desean seguir así, que otros decidan por ellos, es que están pugnando porque “se despierte la conciencia del ejidatario, que no seamos conformistas, porque hay forma de hacer que la bendición de Dios no sea para unos cuantos, sino que se reparta equitativamente entre ricos y pobres; además de que nuestra voluntad no sea ‘representada’ por delegados vendidos y rateros”.
Sin Agua ni luz
Ismael Salas Vázquez es un ejidatario al que ante la falta de dinero para sembrar, no tiene ni agua ni luz en su vivienda. El vital líquido para su hogar se lo hace llegar el ayuntamiento, media pipa a la semana, mientras que en la noche, ilumina su casa con una lámpara o veladoras.
Tiene unas cuantas vacas que es con lo que logra sobrevivir, además de que su parcela sí le ofrece cosecha, pero no en la cantidad ni calidad para venderla.

Ismael Salas Vázquez
Actualmente su adeudo de agua asciende a cinco mil pesos, y no tiene ni esperanza de reunirlos. Para Ismael, los apoyos sencillamente no llegan.







