La Pandemia Interrumpió Atención Crítica de Salud Mental en 93% de Países: OMS

Tedros Adhanom, director de la Organización Mundial de la Salud (OMS) (Foto: Cortesía/OMS)

Tedros Adhanom, director de la Organización Mundial de la Salud (OMS) (Foto: Cortesía/OMS)

Octubre 5, Ciudad de México (apro).– La pandemia de COVID-19 ha interrumpido o de­tenido los servicios críticos de salud mental en el 93 por ciento de los países de todo el mundo, mientras que la demanda de salud mental está aumentando, advirtió una nueva encuesta de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En marco del Gran Evento de la OMS para la Salud Mental, que se llevará a cabo el próximo 10 de octubre, la organización alertó que el 60 por ciento de los países informó interrupciones en los servicios de salud mental para personas vulnerables, en un 72 por ciento en niños y adolescentes, 70por ciento en adultos mayores y 61por ciento en mujeres que requieren servicios prenatales o posnatales.

Esto de acuerdo con una encuesta que realizó de junio a agosto de 2020 entre 130 países para evaluar cómo ha cambiado la prestación de ser­vicios mentales, neurológicos y por consumo de sustancias debido al COVID-19, los tipos de ser­vicios que se han interrumpido y cómo los países se están adaptando para superar estos desafíos.

De acuerdo con la encuesta, el 67 por ciento de los países registró una interrupción en el asesoramiento y la psicoterapia; 65 por ciento en servicios críticos de reducción de daños; y 45por ciento en el tratamiento para la dependen­cia de opioides, mientras que más de un tercio registró interrupciones en las intervenciones de emergencia.

El 30por ciento informó interrupciones en el acceso a medicamentos para trastornos men­tales, neurológicos y por uso de sustancias, 78 por ciento presentó interrupciones parciales de los servicios de salud mental en las escuelas y 75 por ciento en los centros de trabajo.

Por otra parte, reveló que, si bien el 70 por ciento los países adoptaron la telemedicina o teleterapia para superar las interrupciones de los servicios, hay una gran desigualdad entre el 80 por ciento de los países de ingresos altos y una cantidad inferior al 50por ciento de los países de ingresos bajos que las practican.

El director general de la OMS, Tedros Ad­hanom Ghebreyesus, afirmó que “la buena salud mental es absolutamente fundamental para la salud y el bienestar en general” y que el COVID-19 ha interrumpido los servicios esenciales de salud mental en todo el mundo justo cuando más se necesitan, por lo que “los líderes mundiales deben actuar con rapidez y decisión para invertir más en programas de salud mental que salvan vidas, durante la pandemia y más allá”.

A días del Gran Evento de la OMS para la Salud Mental, la OMS advirtió que es uno de los rubros menos atendidos, ya que antes de la pandemia los países gastaban menos del 2por ciento de su presupuesto en ella y luchaban por satisfacer las necesidades de la población.

Esta situación, apuntó, se ve agravada por el duelo, el aislamiento, la pérdida de ingresos y el miedo ocasionados por la pandemia, que desen­cadenan problemas de salud mental o agravan los existentes, por lo que muchas personas pueden estar enfrentando mayores niveles de consumo de alcohol y drogas, insomnio y ansiedad.

Por otra parte, destacó que el COVID-19 puede provocar complicaciones neurológicas y mentales, como delirio, agitación y acci­dente cerebrovascular y que las personas con trastornos mentales, neurológicos o por uso de sustancias son más vulnerables a la infección por SARS-CoV-2, ya que pueden tener un mayor riesgo de sufrir resultados graves e incluso la muerte.

Asimismo, instó a los países a asignar re­cursos a la salud mental como un componente integral de sus planes de respuesta y recupe­ración, ya que, aunque el 89 por ciento de los países informaron que este rubro y el apoyo psicosocial son parte de sus planes nacionales de respuesta al covid-19, solo el 17por ciento tienen fondos adicionales completos para cubrir estas actividades.

Finalmente, la OMS comentó que invertir en salud mental traerá recompensas a los países, ya que estimaciones anteriores al COVID-19 revelan que casi un billón de dólares en produc­tividad económica se pierde anualmente solo por la depresión y la ansiedad, mientras que cada dólar gastado en atención para la depresión y la ansiedad devuelve cinco dólares.

Publicado en: Página 24

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