“Se Atiende Sólo a Quienes Tienen Trabajo Formal”
Por Benny Díaz

Diálogo El Sistema de Salud Necesita una Transfusión
“El sistema de salud en México es excluyente, atiende preferentemente a las personas con trabajo formal y descuida a la mayoría que están en el trabajo informal; por lo que le urge una transfusión y hace falta invertir el seis por ciento del producto interno bruto para garantizar el acceso para todos”, dijo en rueda de prensa virtual Judith Méndez, del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria.
El evento fue convocado por Acción Ciudadana Frente a la Pobreza. Participaron en el programa Acciones Ciudadanas, también estuvieron Mariana Campos de México Evalúa, y Rodolfo de la Torre, del Centro de Estudios Espinosa Yglesias.
En México el sistema de salud es una “receta explosiva” incompleta. El gasto no llega ni a la mitad de lo recomendable. Es insuficiente, le hacen falta camas, médicos, medicinas, enfermeras. Es excluyente, atiende preferentemente a las personas con trabajo formal y descuida a la mayoría que está en el trabajo informal.
La sociedad civil plantea la necesidad de construir a largo plazo un sistema universal que garantice el derecho a la salud. En este caso, la demanda de recursos sería equivalente a 3.5 puntos del producto”, aproximadamente 240 mil millones de pesos, para lo cual se requiere seguramente una reforma fiscal progresiva.
Más gasto en salud es indispensable para promover el acceso universal a salud. Estos recursos deben llegar a aquellas personas que más lo necesitan. El acceso universal a salud implica que todas y todos puedan atenderse, sin importar su afiliación laboral, el lugar donde vivan o su capacidad de pago.
Encontramos un sistema excluyente, fragmentado, inequitativo y con calidad deficiente que no previene ni cura las enfermedades. 20 millones de personas son excluidas al no estar afiliadas a un servicio de salud y más de la mitad de la población, 68 millones de personas, carecen de acceso a la seguridad social.
La desigualdad en el gasto público entre subsistemas es dramática: los servicios de salud para las zonas más pobres reciben hasta 10 veces menos presupuesto público. Por cada peso por persona beneficiaria de IMSS-Prospera, que atiende a las personas que viven en zonas rurales de alta marginación y rezago social, se destinan aproximadamente cuatro pesos por persona afiliada al IMSS; más de cinco pesos, para las del ISSSTE; y cerca de 10 pesos, para las afiliadas a servicios de salud de Pemex.
Frente a la epidemia de COVID-19, los servicios públicos de salud ya estaban en terapia intensiva: El número de camas en hospitales se ha reducido desde hace varias décadas en relación con la población, de 1.8 camas a 0.9 camas por mil habitantes en 2019.
A pesar de estar incluido en el Esquema Básico de vacunación, sólo 55 por ciento de niños y niñas han sido vacunados contra Hepatitis B en México, en contraste con 91.2 por ciento, en los países de la OCDE.
Sólo la mitad de quienes acuden a los servicios públicos de salud reciben atención preventiva. Para hacer frente a la emergencia sanitaria, el gobierno federal ha destinado más recursos para la compra de materiales, equipamiento y medicamentos, intentando atender la demanda de la crisis sanitaria y contrarrestar el subejercicio en infraestructura del 65 por ciento en 2019. Sin embargo, estos esfuerzos no han sido suficientes, hemos superado las 57 mil muertes.
Es necesario tener un gasto público en salud que no sólo considere el corto plazo, atender la crisis del COVID-19, pero también el mediano y largo plazo, hasta alcanzar un seis por ciento del PIB en gasto público en salud.
Las organizaciones plantearon que un primer paso es aumentar el gasto en salud del Presupuesto 2021, un punto del PIB para garantizar la igualdad en los servicios que proporciona el Instituto Nacional de Salud para el Bienestar (Insabi) con los servicios del IMSS. Se darían servicios equivalentes a mexicanos del sector formal e informal de la economía. En este último sector está el 62 por ciento de la fuerza laboral del país.
Un segundo paso es montar un sistema universal de salud a partir de un modelo de atención primaria que privilegie la promoción, la prevención y la atención de todas y todos los mexicanos, colocando en el centro los derechos del paciente. A partir de ese punto se puede iniciar a diseñar y estructurar un modelo universal de salud.







