“Que el Fiscal se Ponga a Trabajar”, Exigen Familiares
Por Benny Díaz

Los padres de Fernando Saúl Hernández Rodríguez (Foto: Juan Fernando Reyes Ortega)
El 29 de octubre de 2016 la desgracia llegó al hogar de la familia Hernández Rodríguez cuando a las 11:30 de la mañana salió Fernando Saúl, un joven de apenas 23 años y padre de dos pequeños, para ya no regresar jamás, fue asesinado arteramente y encontrado “casualmente” un mes después cuando ya parte de su cuerpo había alimentado a animales en el campo.
A pesar de los testigos y de evidencias que sus padres y hermanos han llevado al Ministerio Público de la Fiscalía, el crimen no ha sido resuelto, no hay detenidos y el asesino de Fernando Saúl sigue libre.
La familia de esta víctima exige justicia y en entrevista con Página 24 reclaman a Jesús Figueroa Ortega “y los Ministerios Públicos que se pongan a trabajar, que desempeñen sus labores como debe ser, porque están percibiendo un salario. Hace cuatro años que mataron a Fernando y no han hecho nada”.
El padre del joven asesinado cuenta que ese día Fernando Saúl salió de su domicilio cuando fue invitado por un amigo, mayor que él, para ir a llevar los instrumentos de un grupo musical a una tocada a un antro que se llamaba La Roca. Se fue y ya no lo volvieron a ver. Levantaron denuncia en la Fiscalía, donde, como siempre, les prometieron que iban a investigar y pasó un mes sin que supieran absolutamente nada de él.
Los familiares de la víctima supieron que los músicos lo dejaron “por la carretera a la comunidad de Loretito, y me lo fueron a tirar hasta la colonia Macario –en San Francisco de los Romo– en un solar, donde lo encontraron un mes después”.
El afligido padre de familia cuenta que él y su familia “recabamos información que dimos al Ministerio Público y a los agentes, casi hemos dado todos los datos sobre quién puede ser el asesino y no lo han detenido”.
Cuando han tenido la suerte de hablar con el fiscal Jesús Figueroa Ortega “no dice nada” y al Ministerio Público que anteriormente llevaba el caso y cuyo nombre es “Francisco, no recordamos su apellido, dijo que estaban esperando que la persona –que creen que es el responsable– cometiera errores, ya que es drogadicto y esperan agarrarlo vendiendo o comprando droga; pero cambiaron al licenciado y ahora es otra, una mujer, que no resuelve nada”.
Su dolor crece cuando se entrevistan con Figueroa Ortega y les sale con el eterno cuento de que “se está investigando, pero no dice cuándo habrá una respuesta o se detendrá al asesino de nuestro hijo”.
Aseguran que el fiscal les dice que todo sigue su cauce “y que hay que esperar el momento, pero es un caso que no resuelve y han pasado cuatro años”.
Los padres de Fernando aseguran que ellos informaron desde el inicio que su hijo se fue con un amigo “al que sólo entrevistaron, pero no investigaron. El asunto acabó con puras entrevistas y no esclarecen nada”.
Al haber estado desaparecido por un mes, la familia Hernández Rodríguez se unió al movimiento del Observatorio de Violencia Social y de Género, que también ha levantado la voz para exigir justicia para el joven asesinado, y ha denunciado que en la Fiscalía los deudos de Fernando han sido revictimizados en varias ocasiones al tener que acudir tantas veces y recordar el lamentable hecho y no recibir nada, absolutamente nada sobre la resolución y esclarecimiento del crimen.
En cuatro años se ha cambiado “cuatro o cinco veces al Ministerio Público que lleva el caso. Y quiero señalar que mi hijo era una persona de bien, trabajador de las 5:00 de la mañana hasta la noche, era carnicero, no tenía vicios; y ni así pueden dar con quien lo privó de la vida”.
Hasta la fecha desconocen por qué lo mataron y también cómo ocurrió, porque cuando lo encontraron sólo estaba su osamenta. “Le hicieron el estudio de ADN y todos los que había que realizar, salió negativo a drogas”, asegura el progenitor de la víctima.
Y no fueron los agentes de la Fiscalía quienes encontraron los restos de Fernando, sino unos adolescentes que coincidentemente andaban por el solar y dieron parte a las autoridades.
El amigo con el que salió Fernando Saúl de su hogar regresó y durante tres días se negó a hablar con los padres del joven, después fue “entrevistado” por gente de la Fiscalía y todo quedó ahí.
La familia de Fernando exige justicia, porque quien le arrebató la vida “sigue libre y como si nada”, mientras el fiscal, los agentes investigadores y la Ministerio Público “ni su sueldo desquitan”.







