“También el Consumo de Sustancias Adictivas y los Trastornos”
Por Benny Díaz

Francisco Javier Pedroza Cabrera, director de Salud Mental y Adicciones (Foto: Archivo)
“Se han incrementado, por cuestiones de pandemia y cuarentena, los problemas emocionales; principalmente depresión, ansiedad, riesgo suicida, consumo de sustancias adictivas, trastorno del sueño y alimenticios”, manifestó en conferencia de prensa virtual Francisco Javier Pedroza Cabrera, director de Salud Mental y Adicciones.
El galeno dijo que “nos preparamos para atender problemas de salud mental, que es una prioridad de la población. Hemos trabajado para no dejar de atender a quienes lo requieren y se ha garantizado durante la cuarentena”.
Debido al confinamiento, hubo personas que sufrieron alteraciones y que aún les cuesta adecuarse a la llamada “nueva normalidad”, pero sobre todo, entender que hay que seguir ciertas reglas de prevención por el COVID.
“Hemos priorizado la atención vía telefónica, es un sistema de canalización y atención en crisis emocional; las personas que la sufren, se canalizan para proceso psicológico”.
Además de que se trabaja “en estrecha comunicación con el DIF, en todo el estado, para la atención del riesgo suicida”.
El encierro y el abstenerse de las relaciones sociales con las personas con que normalmente se hacía, llevó, a un gran sector de la población, a tener problemas de depresión y ansiedad, que al no tratarse en el momento ni de la forma adecuada, aumentan las posibilidades de tener pensamientos y comportamientos suicidas, que se incrementan por el consumo de sustancias adictivas.
También, por estar en cuarentena, la relajación fue extrema para muchos, y anduvieron en pijama y sin cuidar demasiado su arreglo personal, lo que los llevó a tener trastornos del sueño y alimenticios.
Pedroza Cabrera resaltó que es importante estar atento “a personas que sepamos tengan o estén atravesando por esta situación”.
Los principales indicadores de que una persona puede llegar al suicidio son: aislamiento, irritabilidad, conflictos interpersonales, dolor de cabeza, hiperactividad, cansancio, miedo, ansiedad, sentimiento de desamparo, culpa, problemas de memoria y falta de concentración”.
En el mes de junio se recibieron 11 mil 334 llamadas, de las cuales el 35 por ciento fueron de personas que tenían comportamiento suicida.
Es de muy alto riesgo que se combinen metanfetaminas con alcohol, eso es un detonante que puede desencadenar una tragedia en aquellos que mentalmente no están en las mejores condiciones.
El profesional de la salud manifestó que “necesitamos aprender nuevos comportamientos de autocuidado y cuidado para los demás. Prevenir el contagio y también pensar y actuar como si nos fuéramos a contagiar; ese es tener un comportamiento saludable”.
Las edades de quienes piden ayuda van de los 25 a los 34 años, luego están los de 18 a 24 años y en tercer lugar de 36 en adelante.







