“Se Confunde el Amor con lo Físico”
Por Benny Díaz

José María de la Torre Martín, obispo de la Diócesis de Aguascalientes (Foto: Juan Fernando Reyes Ortega/Archivo/Página 24)
“En este mes de junio estamos llamados a sentir el amor y misericordia que ofrece la esperanza y la fe de Jesús, pero en la actualidad el ser humano confunde ese sentimiento a algo puramente físico porque se dejan llevar por la apariencia: el rostro, peinado, movimientos graciosos, voz; y dejan de lado lo realmente importante, como es la esencia, porque a quien se ama también es con sus fragilidades y defectos”; fue parte del mensaje que el obispo José María de la Torre Martín dedicó a los fieles en la misa oficiada ayer en Catedral.
El líder de los católicos en la Diócesis de Aguascalientes exaltó que “cuando el amor se reduce a la apariencia, y no a lo profundo, vienen tragedias familiares porque todo está basado en promesas vagas”.
En este mes se celebra el corazón de Jesús y María, una devoción que se ha mantenida viva en los niños y jóvenes, pero no en la mayoría, porque, aunque “el corazón es un símbolo de amor y afecto, se ha banalizado”.
En muchas personas este sentimiento se ha quedado en lo terrenal y físico, “con esto actualmente sufrimos una grave afección cardiaca propia de nuestro tiempo, porque se ha perdido de vista lo que Dios hace por nosotros y que Jesús es el grado de amor máximo, impulso generoso de donación de sí mismo porque llegó hasta la muerte”.
El purpurado dijo en su homilía que actualmente la atención del amor está distraída, que en el sentido del cristianismo es un sentimiento más profundo al cual “siempre se nos llama a regresar y corresponder a Jesús en el llamado que nos hace y que no sigamos dentro de esa inercia que nos aparta del camino”.
El egoísmo permea cada vez más en el corazón de los hombres y está muriendo el amor, porque “se enfría, y hay algunos que son incapaces de amar y en consecuencia de ser amados”.
Por eso hizo un llamado a los cristianos a estar atentos y no dejarse llevar por la corriente que los llena de sentimientos negativos, porque “lo dicen las Escrituras: surgirán falsos profetas que engañarán a muchos, crecerá la maldad y se enfriará el amor. Sólo quien aguante hasta el final, se salvará”.
El purpurado invitó a los fieles a reflexionar, porque “se sufre de una enfermedad en estos tiempos: falta de amor, ese que no es interesado y sólo lo da Dios. No hay que estar cautivos de nuestro egoísmo porque es un enemigo mortal que se experimenta día a día y el reflejo de eso es la violencia intrafamiliar, que está incrustada en el seno de miles de hogares”.
Una de las muchas consecuencias que deja este cáncer de la violencia son “niños maltratados y ultrajados por aquellos que deberían protegerlos y, por el contrario, los dejan a merced de peligros; incluso son incapaces de brindar abrazos pasajeros”.
Y fue más allá: “Es un drama que deja daños profundos porque son niños y posteriormente adultos que tienen carencia de amor, ese que se les negó por sus padres. La consecuencia es que son adultos que no saben amar y por lo tanto infelices”.







