Con el Programa Juntos por la Vida en Secundarias
Por Benny Díaz

Érica Liliana Padilla Contreras, jefa de psicólogos en secundaria (Foto: Eddylberto Luévano Santillán)
“En los últimos tres años se ha ayudado a 900 adolescentes, entre 10 y 17 años, que tenían tendencias suicidas, y de los cuales entre el 60 y 70 por ciento (tenían) problemas de adicciones, desde al tabaco y alcohol, como al ‘crystal’, cemento y mariguana”, dijo en entrevista colectiva Érica Liliana Padilla Contreras, jefa de psicólogos en secundaria.
Esos resultados son parte del programa Juntos por la Vida que se ha implementado en las instituciones educativas y en donde se detecta a los jóvenes que tienen problemas y se trabaja en cuatro áreas: adicciones, sexualidad, depresión y ansiedad.
“Tenemos un acuerdo con el IEA en donde no se puede dar la información sobre los casos en particular, porque es confidencial. A grandes rasgos podemos decir que los índices de depresión en jóvenes se manifiestan de diferentes formas, no necesariamente tiene que ser el chico que se aísla o hace a un lado; otros factores son la agresión e impulsividad en adolescentes y estamos encontrando que esto se genera por el abandono de los padres de familia y en esto se trabaja en tres esferas: para que el joven que pueda desenvolverse en sociedad de manera armónica, con los docentes y con los padres de familia a quienes se les brindan talleres terapéuticos y elementos de crianza, y educación para brindarles las herramientas psicoemocionales para tratar al adolescente”.
Los motivos del abandono de los padres se deben a que “tienen largas jornadas de trabajo y tienen que cumplir con los estándares que son cada vez más altos en lo que se refiere a cosas materiales, tienen que cumplir y eso provoca que el adolescente pase mucho tiempo solo y con la facilidad que hay para el Internet y toda esa información que muchas ocasiones no es confiable y lo puede llevar a tomar malas decisiones”.
La funcionaria dijo que se debe tener muy claro que la educación y los valores se adquieren dentro de la familia, no en las instituciones educativas, en donde sólo van a adquirir conocimientos académicos y “un adolescente o niño obtiene sus valores y creencias dentro de su entorno familiar y personas cercanas que son significativas en su vida”.
Por otra parte, pasar demasiado tiempo en el celular o cualquier otro artefacto electrónico da por resultado tener jóvenes “sobrestimulados, con demasiada información a través de las redes sociales, porque se estimulan a nivel visual, auditivo y mental; entonces, cuando están en la rutina de la vida cotidiana, como en una clase, no les llama la atención que haya un profesor exponiendo un tema con sólo un pizarrón, no alcanzan los niveles de estimulación que obtienen con los medios digitales y eso hace que se aburran en la escuela”.
También reconoció que el divorcio de los padres, las familias reconstruidas y el abandono emocional hacen que los adolescentes entren en esos cuadros depresivos que los llevan muchas veces a tener conflictos serios y pensamientos suicidas.







