“No es Cuestión de Echar Culpas a Gobiernos Presentes o Pasados”
Por Benny Díaz

José María de la Torre Martín, obispo de Aguascalientes (Foto: Eddylberto Luévano Santillán)
“Uno de los motivos de la descomposición actual es el demonio de siempre: la ambición del dinero, la lucha de tener más y más, de nunca darse por satisfechos con lo que tenemos. El dinero siempre corrompe, a los de antes y a los de ahora. La ambición de tener y disfrutar más está en la base de narcotraficantes, de bandas extorsionadoras, de secuestradores y ladrones, de asesinos y contrabandistas”, dijo en conferencia de prensa el obispo José María de la Torre Martín.
En su encuentro semanal con los medios de comunicación, el purpurado manifestó que “no es cuestión de echar culpas a Gobiernos presentes y pasados, sino de analizar nuestras propias responsabilidades. Se nos ha descompuesto el país por muchos factores, no sólo por pobreza. Muchos de nosotros procedemos de familias humildes, de clase media baja y nunca nuestros padres nos enseñaron a robar o a matar, sino a trabajar y a compartir; y eso mismo puede afirmar la mayoría de los mexicanos”.
Refirió que hasta hace tiempo, cuando llegaban a México noticias de las situaciones que vivían en países de Centro y Sudamérica, “que eran afligidos por tantas desgracias sociales, nos decíamos que eso nunca nos pasaría a nosotros y miren a dónde hemos llegado. Ahora estamos mucho peor que ellos, a pesar de no tener guerra civil ni guerrillas declaradas. Ahora esos países nos dan muestra de su constante lucha por consolidar su proceso de paz”.
El obispo se pregunta por qué hemos llegado a esta situación, si más del 90 por ciento “nos declaramos creyentes, entre católicos y protestantes”.
Además de la ambición al dinero fácil y la corrupción que esto implica, el obispo de Aguascalientes aseguró que otro de los flagelos es “el consumo de drogas en el país del norte (Estados Unidos), que nos ha corrompido por todas partes. El negocio de la venta de armas se sobrepone a todo, sin importar que un niño de 11 años asesine a su maestra, hiera a otros niños y se quite la vida; lo que les importa es vender armas de todo calibre y sostener en esa venta su sistema económico, personal y nacional, porque lo que les importa es el dinero”.
Esta descomposición del país se debe a la destrucción de muchas familias, “por la ausencia de padres, por las infidelidades conyugales, por hogares incompletos y mal conformados, por embarazos no bien arropados por el amor conyugal, por los malos ejemplos de padres alcohólicos, porque muchos papás no se sienten autorizados para corregir a sus hijos y los consienten en su irresponsable libertad, porque no los limitan en sus excesos y les siguen dando dinero para placeres que lesionan los derechos de los demás”.
Ante ese desolador panorama, el obispo aseguró que “así como un hogar bien consolidado es la base para una sociedad justa y fraterna, familias desintegradas son el mayor caldo de cultivo para toda clase de delincuencias y excesos destructivos. Quienes no lo quieren reconocer, es porque son factores del mismo desequilibrio. Con esto, nunca alcanzarán policías, ejércitos, nuevas leyes anticrimen y cámaras de vigilancia. Sin familias armónicas y educadoras en valores integrales, todo lo demás será insuficiente y deficiente”.







