La Columna del Diablito

Felipe González González y Felipe de Jesús Muñoz Vázquez ...aferrados a torcer la ley...

Felipe González González y Felipe de Jesús Muñoz Vázquez
…aferrados a torcer la ley…

UNA, DOS Y… ¡TRES! ¡COMENZAMOS!
MAÑANA, EL DÍA…

Celebremos señores con gusto…

Mañana viernes 20 de diciembre esta su TRIBUNA LIBRE estará de manteles largos para celebrar sus 36 años de existencia.

Los viejos lectores recordarán por todo lo que hemos pasado durante todos estos años, sin embargo continuamos publicando por Internet, pues desde el 8 de julio la Fiscalía General de la República (FGR), al margen de la ley, violando la libertad de prensa y la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, nos clausuró La Catedral del Periodismo y los talleres de impresión.

-Habrá entre nuestros nuevos lectores quien o quienes ignoren el hecho y el por qué.

La historia es larga y data de hace 11 años, cuando el entonces senador de la república, Felipe González González juró meterme a la cárcel, robarme mis periódicos (los títulos de TRIBUNA LIBRE y Página 24) y dejarme en la ruina.

Posiblemente el lector ignore quién es Felipe González y, tal vez, movido por la curiosidad se meta a internet para saberlo, pero encontrará muchísimos Felipes González y volverá a preguntarse: “¿Quién y cómo es esa persona psicópata típica?”.

Bueno, por principio de cuentas le diré que Felipe González González nació un 28 de enero de 1947, es decir, en un mes más cumplirá 73 años.

Su padre, desde que llegó procedente de un pueblo de Jalisco, se dedicó al comercio, de él –decía Carlos Lozano de la Torre– aprendió la estafa de vender kilos de 800 gramos y esconder en bodegas artículos básicos para provocar escasez artificial y lograr mediante estas truculencias el aumento de precios de arroz, frijol, pastas, etcétera; por eso Carlos Lozano lo llamaba “Felipe el Hambreador”.

La vida en Aguascalientes en aquellos años de los ochentas era relativamente tranquila con un gobernador muy querido por el pueblo: Rodolfo “El Güero” Landeros Gallegos, de oficio periodista.

“El Güero” Landeros heredó, de su antecesor, el profesor rural J. Refugio Esparza Reyes, un “lastre”: el abarrotero Felipe González, que a cambio de no hacer declaraciones en contra del gobierno del estado, don Cuco Esparza le compraba miles de despensas, con muchos productos caducos y a sobreprecio.

Ese convenio no escrito continuó con “El Güero” Landeros, pues el abarrotero estaba afiliado al partido aplanadora: El PRI.

Felipe, en ese entonces, gozaba de buena reputación, pues además de militar en el poderoso e invencible PRI, era miembro de los Caballeros de Colón, títulos que lo hermanaban con el Señor San José, padre de Jesús.

Tenía fama de hombre caritativo y decente: los sábados, que era el “día de los limosneros”, Felipe abría el cajón infecto de su escritorio-mostrador y les regalaba 20 centavos a cada uno de los “limosneros” que lo visitaban en su bunker de la calle 5 de Mayo frente al Mercado Terán; a las monjitas les regalaba puños de galletas de animalitos.

Felipe, además, era el más avispado de sus hermanos, por lo que a la muerte de su padre, que murió a los 40 y tantos años víctima de un infarto, cuando lo visitaron unos inspectores de Hacienda, ocupó su lugar, y se encargó de traer a sus hermanos a mecate corto: Sus carnales no podían comprar ni pagar nada, Felipe ordenaba qué y cuándo comprar casa, muebles, cortinas, alfombras, candiles, autos, qué comer, etcétera.

Y el pagaba, porque los hermanos no eran dueños del dinero de la sociedad familiar.

Termina el sexenio de “El Güero” Landeros y su sucesor Miguel Ángel Barberena Vega, hace amistad y negocios con Felipe González, a quien de golpe y porrazo lo hace constructor.

Fue una de las constructoras de Felipe –tenía varias– la que dio la cara en la construcción del Teatro Aguascalientes, que dicho sea de paso triplicó su costo.

Fueron muchos los millones de pesos que estaban en juego y Barberena Vega no estaba dispuesto a perder el multimillonario “moche” y algo más, por lo que Felipe estuvo a punto de ir a prisión, cuando uno de sus veladores “cantó” que el abarrotero tenía muchas armas en una de sus tantas bodegas, por lo que se le abrió una averiguación previa por “acopio de armas”.

Pillos al fin, ambos, Felipe y Miguel Ángel fumaron la pipa de la paz y se repartieron el millonario botín que les dejó la construcción del Teatro Aguascalientes.

El truculento y corrupto español, que decía ser mexicano y nacido en Jesús María, termina su gestión y llega “Otto Gobernador Porque ya no Aguantamos al que tenemos”.

Con Otto, al abarrotero le fue muy mal: sus constructoras quebraron y para acabarla de amolar Otto Granados no lo quiso como candidato del PRI, a la alcaldía de Aguascalientes, que por primera ocasión estaba en poder del PAN, representado por el trístemente célebre guanajuatense Alfredo “El Mosco” Reyes Velázquez.

Total que Felipe González se alejó del PRI y se dedicó a intentar levantar sus alicaídos negocios que pasaban por prolongada mala racha, pero no pudo: tapaba un hoyo y destapaba dos. Mal, muy mal se le veía a Felipe.

Llega el año de la sucesión del Gobierno de Aguascalientes: 1998.

Por el PRI destapan a todo un personaje: Héctor Hugo Olivares Ventura, hijo del profesor Enrique Olivares Santana, el político más connotado que ha tenido Aguascalientes: “cardenal”, pues llegó a ocupar la Secretaría de Gobernación y estuvo entre los candidatos a suceder a José López Portillo en la Presidencia de México.

Héctor Hugo era, además, un gallo muy jugado: diputado y senador de la República en varias ocasiones: en esas lides, jamás perdió una candidatura, pero además tenía en su currículum varios cargos importantes dentro del PRI; era, pues, en un inicio el favorito para suceder a Otto Granados.

Por el PAN, los astros apuntaban a Benjamín Gallegos Soto “El Bronco”, quien apostaba que él sería el candidato del blanquiazul al gobierno de, estado.

Sin embargo, a los oídos de Felipe González llegó el run run de que Aguascalientes ya estaba negociado para el PAN, a cambio de que el blanquiazul aprobara el Fobaproa en el Congreso de la Unión.

Fue entonces que Felipe González se lanzó al ruedo de la política como “candidato independiente” a gobernador de Aguascalientes, candidatura que, en principio no hizo ruido porque Felipe no tenía oficio político y su educación apenas rozaba la secundaria.

Sin embargo, al comprobarse que era cierto lo del Fobaproa, Felipe González coquetea con el PAN y le roba la candidatura a Benjamín Gallegos que ya la tenía prácticamente en la bolsa.

Héctor Hugo, enterado de la gran traición del presidente Ernesto Zedillo Ponce de León, botó la candidatura y sólo se dedicó a cumplir los designios del PRI-gobierno.

Era el año de Felipe que se prolongaría por 14 años: gobernador, subsecretario de Gobernación y senador de la república.

Al iniciar su campaña electoral, principal promesa fue: “Dejo los negocios para ir a la política, no voy a la política a hacer negocios”.

 Y esa promesa, a fuerza de repetirlo cada vez que respiraba, pegó pues Héctor Hugo se pasaba más tiempo rumiando su anunciada derrota ordenada por Ernesto Zedillo Ponce de León, a cambio de que diputados y senadores del PAN aprobaran el Fobaproa.

Así arriba Felipe González a la gubernatura: sin experiencia política, de estudios no tenía más que la secundaria, pero eso sí: era muy exitoso en la transa, en los enjuagues y en la doble moral.

Y en cuanto llegó a Palacio de Gobierno comenzaron los buenos negocios: “comprar” 500 hectáreas de tierra en zona hotelera de Puerto Vallarta, Jalisco, a 10 centavos el metro cuadrado, entre otros muchos negocios turbios, que hasta le permitían evadir impuestos con una mano en la cintura; el robo de carros lujosos era otro de sus principales y jugosos negocios.

Y ahí, en Palacio de Gobierno, Felipe González demostró su verdadero rostro moral: sedujo a su “ahijada” Claudia Virginia Ruvalcaba Martínez, a la que le hizo dos hijos que tienen los apellidos de la mamá, porque el cobarde papá se negó a bautizarlos y registrarlos con su apellido, por “el qué dirán de la gente”.

Denunciar todo esto y un sin fin de corruptelas más en TRIBUNA LIBRE y Página 24 provocaron la furia de Felipe González, al grado de mancharse las manos de sangre inocente: corría el onceavo mes de 2001.

Pasan los años y llega la sucesión en 2014, y Luis Armando Reynoso Femat, gana la candidatura del PAN a gobernador del estado con todo y que Felipe González se opuso férreamente; el ingeniero arrasa y no sólo gana carro completo, sino que logra la votación más alta en la historia de Aguascalientes y es declarado gobernador electo de Aguascalientes, Felipe rumia su derrota y jura venganza: “Felipe González, como el narco Pablo Escobar Gaviria, es muy vengativo y tiene una libretita donde anota los nombres de sus enemigos”, se le salió decir a su escribidor Rodrigo Ávalos Arizmendi.

Pero temeroso de ir a la cárcel por todas sus pillerías, Felipe le ruega a Vicente Fox que le haga un lugarcito en su gabinete, y el ranchero guanajuatense le da el cargo de subsecretario de gobernación.

Felipe respira aliviado: ya cuenta con inmunidad. Lo único que le pudo hacer Luis Armando fue cancelarle 200 concesiones de camiones urbanos que Felipe había negociado.

Pero Felipe no sólo se llevó a Gobernación a la mitad de su gabinete, sino también a su amante Claudia Virgina Ruvalcaba, a la que puso a trabajar ahí mismo, en la subsecretaria de Gobernación.

El jefe inmediato de Felipe era Santiago Creel Miranda, quien aspiraba a ser candidato del PAN a la presidencia de la República.

Situación que aprovechó muy bien Felipe para negociar cientos de permisos de casinos y casas de juego, para financiar la campaña de Creel Miranda, pero finalmente el candidato fue Felipe Calderón.

Y el ganón, con los permisos de casinos y casas de juego fue –adivinó el lector– Felipe González.

Mientras tanto, en Página 24 y TRIBUNA LIBRE seguíamos publicando cada paso en falso que daba el abarrotero metido a político.

En Gobernación, Felipe comenzó a fraguar cómo robarme los títulos de mis periódicos, también cómo demandarme por daño moral, exigiendo 13 millones 500 mil pesos (el equivalente a un millón de dólares en ese tiempo), como reparación del daño y, además meterme a la cárcel.

Y hace once años, ya como senador de la república, Felipe dio su primer golpe: registrar los títulos de TRIBUNA LIBRE y Página 24, a favor de su testaferros Baudelio Hernández Domínguez, asesor del senado de la República, quien no quiso continuar con la farsa, y una mujer llamada Ana Patricia Romo Franco; ante tal renuncia, Felipe les mandó a Ma.

 del Refugio Martínez Guardado, y Rodolfo Franco Ramírez, socios de la agencia de noticias (sic) la verdad del centro, a quienes Baudelio y Ana María “cedieron los derechos de Página 24 en 4 mil pesos, y los de TRIBUNA LIBRE en 6 mil 500 pesos”.

Quien dio fe de esta infamia, porque en la Ciudad de México, nadie se animó a tal crimen, fue el notario público Arturo G.

 Orenday González, cuñado de Rodolfo Franco Ramírez.

Desde un principio Felipe González ha contado con la complicidad de otra persona tan nefasta o más que él: Felipe de Jesús Muñoz Vázquez, mejor conocido como “El Torturador de Aguascalientes”, quien además de ocupar cargos muy importantes en la entonces Procuraduría General de la República, hoy Fiscalía General de la República (FGR), ha sido procurador general de Justicia en el gobierno de Carlos Lozano de la Torre y en el estado de Colima.

Por cosas del destino, lo reitero, Felipe de Jesús y Rodolfo Franco fueron condiscípulos en la Prepa de Petróleos, y uno de sus maestros fue Carlos Lozano de la Torre.

La víctima y/o ofendida Licenciada María del Refugio Martínez Guardado...

La víctima y/o ofendida Licenciada María del Refugio Martínez Guardado…

Durante el tiempo que los Felipes tuvieron cargo en el gobierno ninguna demanda prosperó, pero en cuanto Muñoz Vázquez “renunció” a su cargo de subprocurador especializado en investigación de delitos federales (SEIDF), sus infamias comenzaron a llevarse a cabo, ¿por qué? Hay dos versiones: Felipe de Jesús sigue trabajando en la FGR sin dar la cara porque la CNDH y la ONU-DH lo tienen en la mira, o su banda es la que sigue con el plan perverso e infame de “acabarme”; de otro modo no se explica la clausura de nuestras oficinas y el taller de impresión.

Y CON ESTA ME DESPIDO...

 No conformes, Felipe González González y Felipe de Jesús Muñoz Vázquez siguen maniobrando y torciendo la ley en mi contra: recibí en días pasados un citatorio procedente de Guadalajara, Jalisco, para ir a un juzgado federal a declarar allá, cuando mi domicilio fiscal y particular están en Aguascalientes.

¿Qué han tramado los Felipes y los testaferros del abarrotero, Ma. del Refugio Martínez Guardado y Rodolfo Franco? Pronto lo sabremos: Mientras tanto nosotros celebramos el 36 aniversario de TRIBUNA LIBRE La Voz del Pueblo, que salió por primera vez a las calles un 20 de diciembre de 1983.

¡Salud!

* (Columna publicada inicialmente en el semanario hermano TRIBUNA LIBRE el pasado jueves 19).

Publicado en: Página 24

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