La Fiscalía Tiene Agentes Investigadores que no Sirven Para Nada: Rubén Morales

“Todo lo Hacemos Nosotros, y ni así Integran Carpetas”

Por Benny Díaz

Rubén Morales Ramírez y María Mercedes Belmares

Rubén Morales Ramírez y María Mercedes Belmares

“En la Fiscalía hay mucha gente que está por dedazo o compadrazgo que no sabe hacer el trabajo, nosotros tenemos que hacerlo por ellos; les traemos pruebas, nombres de posibles culpables y ni así avanzan nuestros casos y tampoco pueden integrar las carpetas”, dijo molesto y triste a Página 24 Rubén Morales Ramírez, padre de una joven mujer que fue asesinada en 2017 y de la que pidió que se reservara su nombre.

“En la Policía Ministerial nos dicen que tienen mucho trabajo, no nos importa a nosotros si tienen mucho trabajo y poco personal, pero lo que sí exigimos es que contraten gente más capacitada para realizar las investigaciones, porque no es justificable que nos salgan con eso”.

Morales Ramírez asegura que a casi ya tres años de la tragedia que vivió, las cosas siguen igual, ningún avance. Han pasado dos fiscales y ninguno ha dado pie con bola, dos comisarios de la Ministerial y lo mismo.

“Políticamente nos atienden, nos dan la palmadita en la espalda y nos dicen que están investigando, ¿qué?, si ni siquiera saben por dónde empezar, cuando en mi caso les he traído pruebas, nombres, todo; pero no nos hacen el favor de hacer nada, sólo nos salen con un: ʹmañana’, que nunca llega”.

Asegura que se ha entrevistado con el fiscal (Jesús Figueroa Ortega y en su momento con René Urrutia), el actual comisario Juan Muro, y todos le salen con que “están investigando”, cuando ya han pasado años de la muerte de su hija y el, o los culpables, siguen como si nada.

“Me aceptan todo lo que les traigo, lo ponen en el expediente que tiene más de mil fojas, pero de ahí no pasa”.

Con la mirada vacía, Rubén dice que a pesar de todas estas omisiones “no descansaré hasta ver que haya justicia para mi hija, aunque en Aguascalientes la justicia es para unos cuántos”.

Se le cuestiona para quiénes: “Para aquellos que tienen influencia, que conocen a ‘alguien’, pero nosotros, los que somos comunes y corrientes, tenemos que esperar”.

Morales Ramírez dice que ya no acepta más palabras y mucho menos palmadas “políticas”, porque lo que necesita “son resultados y que los culpables de mi caso y de todos los que están ahí ‘empolvado’, salgan. No son sólo desaparecidos, hay feminicidios, homicidios y muchas cosas sin resolver”.

Desesperado dijo que “lo que realmente sucede es que la Fiscalía tiene agentes investigadores que no sirven para nada. De qué vale que digan que tienen 30 años de servicio si no saben hacer el trabajo. Me extraña que siendo arañas se suban por elevador”.

¿Dónde Está Jonathan?

María Mercedes Belmares es una mujer que vive en agonía emocional y moral desde el 28 de diciembre de 2016, fecha en que su hijo, Cristian Jonathan López Belmares, salió de su casa para ir a vender un celular y comprarse uno nuevo “y ya no supe más de él, no lo volví a ver ni me contestó llamadas”.

El rastro de Jonathan se “perdió” en la salida a Calvillo y “en estos dos años, 11 meses y cuatro días que lleva desaparecido, la Fiscalía no ha hecho nada”.

María Mercedes asegura que ha sido ella, con sus demás hijos, los que “hemos hecho las investigaciones, les he dado nombres y el lugar exacto de dónde desapareció y no hacen nada”.

Niega que su hijo haya tenido problemas con nadie, envidias tampoco y mucho menos una situación familiar adversa.

“Nosotros somos comerciantes ambulantes, ahorita tenemos nuestros puestos en el Jardín Carpio y ese años nos quitamos el 25 (de diciembre). Compramos nuestras cosas (para Navidad) y ese día, el 28, él salió para ir a vender su celular y hasta la fecha no lo he vuelto a ver ni a saber de él”.

El pago económico para investigar por su cuenta “no ha sido mucho, pero el emocional sí. He sufrido mucho su ausencia, vienen fechas importantes, diciembre y él desapareció. Para mucha gente es motivo de fiesta, yo no tengo nada que celebrar”.

A María Mercedes, el fiscal y el Ministerio Público donde llevan su caso le han dicho una y otra vez que “están investigando”, pero nomás no avanza.

“Nos dicen que vengamos y siempre salen con lo mismo, no hay nada y seguiremos dándoles lata porque tienen la responsabilidad de darnos respuestas y satisfactorias”.

A estas alturas, la mujer ya no sabe si su hijo esté vivo o muerto, su desesperación por saber de él ha llegado al grado que “hemos ido al arroyo, ese que llaman Pirules, a buscar sus restos”.

Ha buscado junto con sus otros hijos y familiares de más desaparecidos en fosas clandestinas “y no hemos encontrado nada”.

Lo que más le atormenta es la incertidumbre: “Lo que quiero saber es qué pasó y dónde está. Si ya falleció, que me den sus restos para darle cristiana sepultura”.

Así cuando menos tendrá certezas, pero no vivir o medio vivir al no saber nada de su hijo, ese al que “mientras yo tenga vida, no dejaré de buscar ni de esperar”.

María Mercedes dice que Cristian Jonathan estaba recién casado cuando desapareció: “No tuvo hijos, al principio la esposa también lo buscaba, pero luego se van. Yo no, es mi hijo, a mí me dolió, por eso no dejaré de luchar y exigir que nos den respuestas, porque ni se fue por problemas. Somos una familia unida, no tenemos dinero, somos comerciantes ambulantes; entonces en cosas negativas no andaba, y si llegan a salir con eso, no importa, es un ser humano y debe haber una respuesta sobre dónde está”.

 

Author: Página 24

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