“Sobre Todo en Primaria y Secundaria”
Por Benny Díaz

Videos subidos a la red muestran a un alumno con problemas de aprendizaje, cuando es agredido por otros niños de secundaria al ser enjaulado y atado con cinta canela en Tabasco (Fotos: Cortesía)
“El bullying sigue siendo un problema muy serio para los estudiantes de Aguascalientes. Las agresiones son constantes sobre todo en primaria y secundaria, que es donde se tiene detectado que un gran porcentaje de alumnos lo sufre y padece, muchas veces en silencio”, reconoció en entrevista Viridiana Amaya Guerrero, presidenta de la Asociación de Padres de Familia.
Reconoció que la participación de “nosotros como padres es crucial para combatir el bullying, por lo que junto con el Instituto de Educación de Aguascalientes (IEA) se ha trabajado muy fuerte para combatir esta práctica que se lleva a cabo sobre todo cuando los agresores se reúnen en grupo, porque generalmente uno solo no ataca”.
Se llevan a cabo pláticas en donde se concientiza a los alumnos que este tipo de acoso y agresión psicológica y física no beneficia a nadie, a la víctima la deja marcada tal vez de por vida si no recibe atención oportuna y eficaz, mientras que el agresor puede llegar a parar hasta con las autoridades si no se le pone un alto a tiempo.
De ahí que sea muy importante que existan especialistas en salud mental en cada plantel para que se detecte a las personas que ejercen acoso. En origen es algo que se debe trabajar, primero en lo individual, con quien lo ejerce y luego replicarlo hacia todos, porque es como un “cáncer” que se va expandiendo cuando hay agresores y generalmente eligen a las víctimas que no pueden defenderse porque están solos y se aíslan, y minimizan el problema hasta que ya es tarde.
Aunque es lo menos, la dirigente de la Asociación de Padres de Familia reconoció que el acoso escolar sí es un detonante para que los niños y jóvenes vean el suicidio como única salida, esto en casos ya muy graves.
También dijo que el que los niños y jóvenes reciban este tipo de agresiones puede generarles tendencias suicidas o impulsos homicidas, por lo que el trabajo de prevención debe comenzar desde casa y los padres de familia deben estar muy alertas a las señales que envíen sus vástagos, como son:
Si es la víctima, el niño o joven va a presentar actitud retraída, temerosa, llantos incomprensibles o en el peor de los casos heridas y moretones por golpes; ante esta situación la familia debe evitar decirle que él es el culpable por provocar a sus compañeros o que ignore el abuso; hay que darle confianza para escuchar lo que tenga que contar; desanimarlo a que responda a la violencia con más violencia, ya sea física o verbal; acudir a la escuela y hablar con profesores a quienes se les debe comunicar la situación; fomentarle que aproveche el tiempo en algo que le ayude a desarrollar su autoestima, como un deporte o actividades que lo mantengan mentalmente alerta; fomentarle que tenga relaciones amistosas con sus compañeros de clase y ampliar su círculo de amigos fuera del plantel; enseñarle que en caso de peligro, debe buscar ayuda de un adulto y, sobre todo, propiciarle un ambiente de amor y seguridad en el hogar.
Si por el contrario el hijo es el abusador, hay que buscar estrategias para que rechace de tajo el abuso, se deben establecer reglas dentro del hogar que regulen su comportamiento; si las cumple, hay que reconocerlo y alentarlo, si las ignora, se le debe mostrar que habrá una consecuencia negativa como prohibirle usar teléfono, internet, televisión o disminuir el tiempo que pasa con sus amigos.







