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“Es un Grito Desesperado”

Por Benny Díaz

Nefi Jacob Campos, neuropsicólogo (Foto: Archivo)

Nefi Jacob Campos, neuropsicólogo (Foto: Archivo)

Aguascalientes sigue ocupando uno de los primeros lugares en México, y en el mundo en puntos porcentuales, en cuanto a suicidios se refiere. Se ha dicho que es multifactorial “y es verdad”, pero continuamente se sabe que aquellos que deciden terminar con su vida lo hacen luego de una “discusión” con la pareja, lo cual pone el desamor como una de las causas más frecuentes para que se decida llegar a autoprivarse de la vida.

Al respecto Página 24 entrevistó al neuropsicólogo Nefi Jacob Campos, especialista en prevenir el suicidio y en tratar a personas que han atentado contra su vida o tienen tendencia a esto.

“Tenemos una situación que es la siguiente: el amor cuando se convierte en dependencia sí puede terminar en suicidio”, dijo el especialista.

¿Y por qué sucede esto?, “es terrible pero sucede en aquellas personas que tienen una carencia afectiva desde la infancia, baja autoestima y andan buscando que otros les den lo que ni ellas mismas son capaces de dar así mismas”.

Nefi Campos asegura que son más de lo que se cree y que en apariencia no se nota que estas personas, hombres y mujeres, están en esta situación.

“Aparentan ser felices y en ocasiones hasta fuertes, pero en el fondo necesitan mucho, mucho cariño y al no haberlo encontrado en su infancia de parte de sus padres o familia nuclear crecen con esa carencia y la van buscando desesperadamente en otros. Es un sufrimiento atroz el que llevan cargando, por eso se ‘enamoran’ a la primera de cualquier persona que les brinde un poco de atención y confunden muchas veces las cosas. Cuando la otra persona se da cuenta, hay quienes se aprovechan de esta situación y terminan en relaciones tóxicas”.

Y esto por qué, fácil, la persona que no se quiere así mismo tampoco puede querer a otros, dicen por ahí.

“Sí son capaces de querer a otros, pero se desprecian a sí mismas. Necesitan sentirse valorados y para eso dan mucho en todos los aspectos y se conforman con muy poco. Cuando se encuentran con lo que en psicología se conoce como narcisistas sufren demasiado porque estos en realidad tampoco los quieren, solo se aprovechan de esa vulnerabilidad y utilizan las cosas a su favor”.

Entrar a cada una de las causas del suicidio es complicado, pero todo se reduce a una sola cosa: desamor.

Porque esto se replica en todo lo demás: falta de compresión, cariño, dinero (porque se gasta demás en aquél o aquella que quieren que les brinde afectivamente lo que necesitan), atención, etcétera.

Cuando se llega al suicidio es solo la punta del iceberg, cuando ya no hay retorno y las personas que dependen de otros para sentirse amados y valorados no se atienden a tiempo, aunque “lanzan gritos desesperados, todos los suicidas lo hacen, pero pocas veces son verdaderamente escuchados”.

Nefi Campos cree firmemente que “no todo se reduce a depresión”, porque cada persona es un mundo y con sus problemas y características particulares que hay que ir valorando, analizando y guiando para poder ayudar a superar aquello que lo lastima y hiere.

“Ni todos los casos son depresión y tampoco se deben de medicar. Hay algunos que sí y cuando se cree necesario se canaliza al psiquiatra para trabajar de manera conjunta. Tampoco es algo de lo que se pueda superar por sí mismo; es cíclico. Cuando sufren demasiado pueden terminar con esa persona, pero el vacío que queda es superior al anterior y así van de relación en relación hasta que no pueden más”.

Por eso -dijo-, es importante dejar de juzgar a aquellos que están en relaciones tóxicas, porque “es fácil decir que se alejen de la persona que dicen o creen amar, pero para ellos es casi imposible hacerlo y entran en un torbellino de emociones y sentimientos que llegan al punto de vivir pendientes del otro en casi todos los aspectos”.

El panorama que pone el especialista es desolador: “Hay grados en donde la persona que desea ser amada y es mal correspondida y utilizada puede perder hasta el trabajo porque no lo desempeña de la manera adecuada; su mundo se reduce a un objetivo y es quien más daño le hace”.

Asegura que hasta hace poco se creía que quienes caían en este tipo de situaciones con más frecuencia eran las mujeres, pero no, se da por igual en ambos sexos.

De ahí que en caso de las mujeres aguanten golpes y todo tipo de maltratos previo a decidir terminar con su vida; en los hombres primero recurren al alcohol y en ocasiones otro tipo de droga.

“Es un tema sensible que se tiene que tratar con todo el cuidado y profesionalismo. No están locos, son personas que, aunque suene trillado, han sufrido demasiado, generalmente desde niños por falta de amor, que es vital en todo ser humano”.