Un médico yucateco y un amigo de ocasión fueron víctimas de “secuestrados virtual”, obteniendo los delincuentes 130 mil pesos que la familia del galeno les depositó en Yucatán.
Todo comenzó la noche del martes 3, cuando el yucateco Rolando Efrén “N” “N”, de 52 años de edad, se encontraba hospedado en el Hotel Hacienda La Noria, donde se estaba llevando a cabo una convención de médicos.
Aparentemente, a través de las redes sociales contactó a Everardo “N” “N”, de 49 años de edad, desconociéndose qué profesión tiene, pero casualmente también vendría a Aguascalientes y ambos se hospedaron en el mismo lugar.
Posteriormente, sin decir nada a nadie más, alrededor de las 23:30 horas del martes salieron de la hospedería y se dirigieron al Hotel Aranzazú, ubicado en Plaza Cristal.
Fue hasta casi las 11:00 horas de ayer cuando “una doctora que no quiso identificarse”, reportó al gerente del hotel que su amigo Rolando Efrén no le contestaba las llamadas a pesar de que habían quedado formalmente en desayunar juntos.
Al ingresar a la habitación se dieron cuenta que estaba vacía y al revisar las cámaras, vieron que salió acompañado de otro sujeto, por lo que llamaron al servicio de emergencia 911.
Con una fotografía del profesionista, uniformados comenzaron a buscarlo en diferentes hoteles, hasta que lo encontraron, junto con Everardo, en el cuarto 226, ubicado en el segundo piso del Hotel Aranzazú.
Rolando explicó que había estado recibiendo llamadas a su celular y le ordenaron que se tomara una foto desnudo y la enviara al número de donde le estaban hablando, para posteriormente trasladarse a dicho hotel junto con Everardo, sospechando que éste era cómplice de los extorsionadores, pues entraba y salía sospechosamente al baño.
Rolando Efrén y Everardo, éste como presunto responsable, fueron trasladados al Ministerio Público de la Unidad Combate al Secuestro de la Fiscalía General del Estado.
Al avanzar en la investigación, establecieron que la familia del médico yucateco había depositado 130 mil pesos en aquel estado, ya que habían recibido llamadas diciéndoles que tenían secuestrado al profesionista.
Asimismo, la Unidad de Antisecuestros determinó que Everardo también fue víctima de los extorsionadores telefónicos, y sus familiares en el Estado de México también recibieron llamada de los delincuentes pero no depositaron nada de dinero.
Finalmente, ambos quedaron libres tras rendir su declaración.







