“No Quiero ver que Haya una Persecución por ser Sacerdotes”
Por Benny Díaz

El obispo José María de la Torre Martín, el cardenal Francisco Robles Ortega y el arzobispo Emilio Berlié Belaunzarán, en conferencia de prensa (Foto: Eddylberto Luévano Santillán)
Las agresiones en contra de sacerdotes en México y en otros países se han incrementado, llegando en ocasiones hasta provocarles la muerte. Sobre esto habló el cardenal de Jalisco Francisco Robles Ortega, invitado a la 64 Romería de la Asunción.
“En el clero vivimos la condición de todos los ciudadanos, estamos expuestos a la inseguridad y no quiero ver que sea una persecución al sacerdote por serlo. Nos quieren extorsionar con llamadas telefónicas, coacción, irrumpiendo en nuestra casa para robarnos, no para hacernos daño. Sí hay un incremento de inseguridad en nuestra vida, pero no queremos verlo como una persecución o guerra específica contra nosotros”, respondió a pregunta expresa de Página 24.
Robles Rangel, que también es arzobispo de Guadalajara, dijo que los tiempos y la sociedad han cambiado y que lo mismo que se ve en Aguascalientes, en cuanto a que haya madres que tiren a sus hijos recién nacidos al basurero o que los asesinen, también pasa en Jalisco.
“Es algo que queremos combatir y no con imposición de un dogma o afirmación religiosa, sino creando conciencia de que los seres humanos merecen la misma dignidad y derechos. Hay que tendernos la mano a todas las manifestaciones de pecado, egoísmo e individualismo en la búsqueda de felicidad”.
Precisamente esa “cultura” individualista hace que “la persona busque su realización y felicidad solo, prescindiendo, la mayor de las veces, de los demás y haciéndolos a un lado. Las nuevas parejas vemos que retardan la paternidad por esa búsqueda de “felicidad” y es muy riesgoso, porque si viene un embarazo cuando no se quiere o espera, se recurre al camino fácil de eliminar a quien estorba a esa felicidad”.
El cardenal dijo que hay que estar atentos a todo eso y que la felicidad no es estar solos, sino abiertos a los demás: “A los hijos, pareja, hermanos, en todas las relaciones”.
Cuestionado sobre la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación sobre que toda mujer tiene derecho a abortar sin interponer denuncia cuando es violada sexualmente, dijo: “Esto conlleva a muchas contradicciones. Por ejemplo, sin la denuncia no se puede castigar al responsable de ese acto y paga el que es inocente siendo asesinado, porque eso es el aborto. Se desconoce a los padres de familia para acompañar a sus hijos menores en la toma de decisiones y sí se pone en riesgo a la víctima, y todo porque dicen que la chica si acude a denunciar es revictimizada; lejos de resolver, creo que acarrea una serie de problemas más graves que se revierten en quienes viven esta tragedia y en la misma sociedad”.
El obispo José María de la Torre Martín también intervino y dijo que “la violencia contra las mujeres que son violadas y que en este caso quedan embarazadas, en vez de ayudar, se hace un problema más del necesario, con un tejido social cada vez más descompuesto. También se tiene que respetar el derecho que tienen doctores y enfermeras a la objeción de conciencia y la Suprema Corte no toma en cuenta esto. El criminal queda libre y puede volver a cometer el mismo error y pudiera darse el mismo victimario que sigue usando a la mujer. La otra es que, en el caso de los hijos que son producto de un adulterio, las mujeres pueden acudir a abortar diciendo que fueron violadas y no se respetan los tiempos, no se denuncia y tampoco se les advierte sobre los riesgos que conlleva. Todo pasa a ser una cifra más y una victoria clínica para grupos que promueven este tipo de libertades. La mujer tiene derecho sobre su cuerpo, ciertamente, pero no sobre cuerpos ajenos y eso es: un ser humano que llevan en su ser”.
También el arzobispo Emilio Berlié Belaunzarán pidió hacer uso de la voz: “No religiosamente, científicamente está comprobado que el código genético de la persona se elabora desde el momento de la fecundación del espermatozoide al óvulo. En ese momento se gesta todo lo que va a influenciar a la persona y cómo va a ser reconocida e identificada en la historia”.
Ante eso, el cardenal Robles Ortega dijo que la Iglesia Católica reafirma su postura de que la vida debe ser respetada y no desde el dogma de fe o creencia religiosa, sino desde el derecho que tiene el ser que fue fecundado.
“Proponemos atender a la mujer que fue injustamente tratada, al ser violada, y una oferta que hace la Iglesia es el proponerle que no aborte y acoger el fruto que no quiere, porque no está preparada, pero que no lo mate, sino que lo entregue en adopción; esa es una alternativa para respetar y ayudar a esas mujeres.
Psicológicamente hay una cosa que la ley no contempla, porque ofrecen la liberación del fruto de una relación no querida y muchas veces causa un efecto en la mujer cuando aborta, lo sabemos nosotros como confesores cuando escuchamos el trauma que las marca para toda la vida y que en ocasiones es difícil superarlo”.







