“Cada Peso Suma; Agradecemos la Generosidad de los Fieles”
Por Benny Díaz

Ricardo Cuéllar es el encargado de la casa para los sacerdotes que se ubica en la comunidad de Montoro (Foto: Eddylberto Luévano Santillán)
La casa que se está construyendo en la comunidad de Montoro será el lugar donde los sacerdotes que hayan terminado su ministerio puedan retirarse y estar bien atendidos; además, los nuevos sacerdotes podrán realizar reuniones y otras actividades para laicos. La construcción va al 20 por ciento y tendrá un costo de 20 millones de pesos, ya que incluirá planta tratadora de agua.
Así lo dio a conocer Ricardo Cuéllar, sacerdote que está a cargo de dicha construcción, la cual tenían contemplada terminar en tres años, pero ya han pasado dos y no se ha podido lograr, por lo que continuarán durante tiempo indefinido hasta que esté lista para recibir a todos aquellos a los que se les va a albergar.
En conferencia de prensa, manifestó que “el señor obispo destinó el tercer domingo de julio para que toda la colecta de la Diócesis vaya destinada a la construcción. Cada peso suma, por eso agradecemos la generosidad de los fieles”.
Se repartirán unos sobres en cada misa, en cada una de las parroquias, para que la gente deposite lo que pueda y todo será destinado para la construcción, ya que se requiere de muchas cosas y contará de varias etapas, como departamentos, comedor, cocina, auditorio, áreas de juego y jardines, porque no sólo será utilizada por aquellos sacerdotes que ya estén en retiro, también por los nuevos, para que lleven a cabo varias actividades.
Además, hay un patronato donde están sacerdotes y también siete empresarios que están apoyando económicamente y con ideas, para que la casa se termine de la mejor manera y se compren los materiales al mejor precio, pero sin descuidar la calidad, porque deben cumplir con ciertas normas que marca la autoridad: “desde los cimientos, paredes, acero y la planta tratadora de agua, ya que no se cuenta con drenaje”.
Originalmente pensaban en hacer fosas sépticas, pero ya no está permitido, por lo que deberán tener la planta tratadora de agua para que el vital líquido sea reutilizado en las áreas verdes.
“Sobre todo ahora que el agua es una de las cosas que más escasea en el mundo, entonces se nos pidió que teníamos que contar con ella y hay que hacerlo”, expresó Ricardo Cuéllar.
Los departamentos donde vivirán los sacerdotes serán amplios para que puedan estar acompañados por algún familiar, “ya sea sobrinos, hermanos o enfermera, en caso de que se requiera por alguna enfermedad”.
También manifestó que la obra se pensó para que haya convivencia entre los sacerdotes en retiro y los jóvenes, ya que los primeros pueden ayudar con su experiencia y sabiduría a los que están en pleno auge, y éstos, a su vez, inyectar juventud y ganas a aquellos que ya no pueden seguir ejerciendo, para que no se sientan solos ni olvidados.







