Tuvieron Zona Reducida en la Feria de San Marcos
Por Benny Díaz

Los músicos en la Feria de San Marcos ya no ganaron como antes
Desde su abuelo, los hombres de su familia se han dedicado a la música, especialmente a la “tambora”, esa que es tan “típica” de la Feria Nacional de San Marcos, pero al paso que van, “casi estamos seguros de que en unos años va a desaparecer”, expresa Alejandro Pérez López, uno de los que anda por los espacios ofreciendo sus servicios a los feriantes, por mínimo cinco canciones, “ya que de lo contrario no costea”.
En entrevista comentó que aprendió a tocar “a lo lírico”, porque así es como pasa en su familia y no se arrepiente de no haber ido a una escuela de música, porque “prácticamente el trabajo que tenemos con la tambora es en los días que dura la feria, el resto del año nos dedicamos a otra cosa; en mi caso soy tapicero”.
Hace más de 50 años, a su abuelo Francisco Pérez se le ocurrió que si sabía tocar, por qué no aprovechar a todos sus hijos y sobrinos para hacer un grupo e irse a trabajar a la Feria de San Marcos; ya que el dinero escaseaba en casa.
“Le fue tan bien que decidió hacerlo año con año, pero los ensayos eran mínimo tres veces a la semana por si salía alguna ‘tocada’ durante los otros meses; así nos fue involucrando a todos. Luego, uno de mis tíos, Roberto, se quedó al frente, más tarde mi papá y ahora yo”.
Alejandro asegura que desde los 13 años se iba a la Feria a tocar y no había problema, “andábamos por todos lados, en los restaurantes, bares y dónde el cliente pedía. Eran tiempos en donde el Patronato no ponía restricciones para nosotros y por eso andábamos casi día y noche, dormíamos poco, pero ganábamos buen dinero”.
Hace unos años se decidió que las tamboras, mariachis, tríos y demás agrupaciones musicales no anduvieran por toda la feria y se les destinó un área específica y ahí fue donde todo comenzó a no ir tan bien como en el pasado.
“Ahora por cinco canciones cobramos 500 pesos, pero si nos piden más les damos ‘precio’ y vamos bajando de acuerdo al tiempo que quiera el cliente. Sin embargo, ya no es lo mismo porque no podemos ir y venir libremente”.
Los turistas son los que más los contratan, y sin regatear, además de que “sigue la costumbre de que aunque el que contrata paga, todo el que pasa se puede sumar al grupo y bailar sin problema”.
Su repertorio no cambia mucho “son las canciones mexicanas las que más gustan, las de Antonio Aguilar son infaltables y ya ni se diga Pelea de Gallos o ‘la Mala Palabra’, que es como la mayoría de la gente le dice a La Cabrona, que es infaltable”.
Sus mejores días son la primera semana de feria, el 25 de abril, 1 de mayo “y cuando alcanzamos que la fiesta dure hasta el 10 también ese día, porque todos quieren festejar a las mamás”.
En esta edición, Alejandro tuvo que sacar su respectivo permiso en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Música de la República Mexicana (SNTMRM).
Ayer se acabó la feria y para Alejandro y el resto de su grupo, en donde todos son familiares, la vida volverá a la normalidad, “porque el lunes hay que reponerse de las desveladas de estas tres semanas y ver cuánta ganancia obtuvimos, pero desde ahorita le puedo asegurar que no es mucha”.
Sin embargo, asegura que dará continuidad a la tradición “hasta que podamos o nos dejen trabajar, cualquiera de las dos cosas”, concluyó.







