Les Redujeron el Presupuesto, Pero…
Por Benny Díaz

Varios grupos de danzantes desfilaron por avenida Madero
Ayer quince grupos de matlachines, la mayoría de la ciudad y solo tres de los municipios: San José de Gracia, Pabellón de Arteaga y Rincón de Romos, desfilaron por la avenida Madero hasta la Plaza de las Jacarandas, donde cada uno hizo su presentación y contó su historia de cuánto tienen formados, para celebrar el Día Internacional del Danzante.
Así lo dio a conocer en entrevista uno de los coordinadores, Ricardo Jiménez, quien junto con su esposa, tiene a su cargo al grupo San Juanito, que corresponde a la Colonia San Pablo.
Comentó que este evento se realiza cada 28 de abril, en Aguascalientes desde hace 20 años aproximadamente y que en esta edición lamentan que sólo hayan podido estar 15 grupos “cuando en otras ocasiones tuvimos hasta 45 de todo el Estado”.
Al preguntarle el por qué, dijo: “Gracias al gobierno, que redujo los gastos y por lo tanto nos quitaron los apoyos para transporte y lonches de los danzantes, sobre todo los que vienen de otros municipios”.
Sin embargo, ante la adversidad ponen la mejor cara y se organizaron los que pudieron venir y solventar todo para estar presentes en este día.
“Lo que nos interesa es que la tradición perdure. Cualquier fiesta sin danzantes, no es fiesta. Al menos esa es la tradición en todo México desde tiempos de la conquista y a estas alturas no vamos a dejar que algo así ‘muera’, al contrario, queremos mostrarle a la gente lo que somos y que esto perdure generación tras generación”, dijo.
Y es que hay agrupaciones de matlachines –aseguró-, en donde han pasado cuatro generaciones.
“Eso sí, cada uno tiene en sus filas prácticamente a puros familiares, como son tíos, sobrinos, hijos y así va pasando de generación en generación el gusto por la danza y por todo el ritual que esto significa, desde la vestimenta y los tipos de bailes que se hacen”.
Mezcla de Culturas
Los matlachines surgen debido a la mezcla de culturas que se dio cuando llegaron los españoles a México y se combinaron las danzas que hacían los antiguos habitantes a sus dioses con las fiestas religiosas a Jesuscristo y a la Virgen María, con la evangelización.
El mayor lucimiento de los matlachines por lo tanto se da en las fiestas de tipo religioso, en las peregrinaciones de tipo religioso y es una ofrenda y manifestación de devoción y fe católica.
Cuando las danzas eran indígenas, ellos elaboraban sus trajes, instrumentos y entonaban su música para manifestarse a través del baile a sus dioses, sin embargo, a la llegada de los misioneros franciscanos fue cuando permitieron la fusión de las culturas y les permitieron a los aztecas seguir conservando su tradición, pero ahora enfocado hacia Dios, la Virgen María y los santos.
En nuestros días cada grupo de matlachines tienen su forma de hacer su indumentaria y existentes desde aquellos que tienen las tradicionales plumas, los concheros y hasta algunos que tienen más apariencia de apaches que de indígenas mexicanos.
Los bailes son diversos, para empezar los ritmos dependen mucho del tipo de danza, pero también van cambiando los pasos y los ritmos de acuerdo a cada grupo que le imprime su originalidad, ya sea realizando dos, tres pasos o más.
En Tlatelolco fue donde por primera vez los frailes organizaron una peregrinación, salieron y pasaron por varios pueblos con destino a Santiago de Querétaro.
Fue al inicio de la evangelización y en esta misma etapa que se dio la primera aparición de la Virgen de Guadalupe en México y durante toda esta época comenzaron a llegar frailes como los jesuitas, dominicos y agustinos, quienes aprendieron algunas tradiciones de los indígenas e incorporaron las danzas en cada celebración religiosa.
Para 1870 ya había una organización establecida entre los danzantes y empezaron a generar toda una tradición hasta nuestros tiempos.
En 1910, cuando surge el movimiento de revolución en el país, hubo un receso o interrupción de los eventos de las danzas por alrededor de 12 años, aunque algunos grupos intentaron seguir con las tradiciones, pero fue hasta 1922 que la paz de algunas regiones comenzó a regresar y con ella la organización de danzas religiosas.
En 1925 llegó la guerra cristera, obligando a suspender las danzas una vez más, debido a que las autoridades civiles prohibieron estos eventos y cerraron las iglesias. Sin embargo, los círculos de danza concheros continuaron practicando su tradición en secreto.
En 1931, se conmemoraron los 400 años de la aparición de la Virgen de Guadalupe en el Tepeyac, lo cual provoca una nueva unión y reunión de los danzantes.
Y desde entonces es una tradición que ha permanecido hasta nuestros días y que los que se dedican a esto, más por devoción que por ganar dinero, están asegurando su permanencia preparando desde niños a sus familiares para que esto siga, porque “es una cultura, y no la vamos a perder”, concluyó Ricardo Jiménez.







