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“No Aguanté la Tortura, por eso Acepté el Delito que me Imputaron”

Por Benny Díaz

Primera Iglesia Bautista de Aguascalientes Dios es Amor, donde fue detenido y golpeado el pastor Gustavo Andrade y Puente (Foto: Eddylberto Luévano Santillán)

Primera Iglesia Bautista de Aguascalientes Dios es Amor, donde fue detenido y golpeado el pastor Gustavo Andrade y Puente (Foto: Eddylberto Luévano Santillán)

Tiene 74 años de edad y ocho recluido en el Cereso Aguascalientes acusado de violar a dos menores de edad y de mantener relaciones sexuales con varias mujeres de la Primera Iglesia Bautista de Aguascalientes, la cual fundó y era pastor.

Su nombre es Gustavo Andrade y Puente, y por estar tras las rejas, fue que hizo llegar su testimonio por escrito a Página 24, porque desea que su caso se reabra, se le haga justicia ya que está pagando un delito que, afirma, no cometió y que le fue fabricado por el exprocurador Felipe de Jesús Muñoz Vázquez.

Su hermana supo que se andan organizando las víctimas de tortura que no fueron integradas en la recomendación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) emitida a la Fiscalía General del Estado en donde comprobaron que 19 personas fueron víctimas de un sinnúmero de vejaciones para que se declararan culpables de diversos delitos.

Es por eso que el pastor decidió contar su historia con su puño y letra en una carta que está en poder de esta Casa Editorial y que a continuación reproducimos:

“Era el 23 de noviembre de 2011, (estaba) acabando de hacer mis oraciones en el altar del santuario, llamaron a la puerta, era una señora que quería verme. La saludé, y al abrir la puerta se metieron intempestivamente tres sujetos y me atacaron violentamente al torcerme los brazos y ponerme unas esposas.

“Creí que iban a saquear la iglesia y me asuste mucho, pensé que me iban a matar. Me quitaron los lentes (sufre miopía severa), me golpearon fuertemente en la nuca y me dijeron que iban a buscar unas computadoras que me había robado.

“Me jalonearon al interior de las instalaciones dándome golpes en la espalda con el puño cerrado y esculcaron por toda la iglesia; yo no podía distinguirlos por falta de mis lentes, y ellos no se identificaron ni mostraron algún documento.

“Eran las 1:15 (no especifica si de la tarde o la madrugada) aproximadamente. Al terminar de recorrer toda la iglesia, como no encontraron nada, se dirigieron a la salida jalándome y dándome golpes en la nuca. Me subieron a un coche y me llevaron a unas instalaciones en la (que supongo era la) Procuraduría.

“Me llevaron por la planta baja a un lugar como garaje o gimnasio y tomaron (anotaron) mi nombre en un libreta y me introdujeron a un sitio donde me empezaron a pegar.

Me decían: “Ahora sí puto pastorcito, hijo de tu puta madre, nos vas a confesar cómo las violaste” “Jamás he violado a nadie, contesté, y empezaron a ponerme una bolsa en la cabeza y uno de ellos dijo:

“La bolsa no, se nos puede morir este puto viejo hijo de su puta madre”, y me (la) quitaron y golpearon la cabeza, por la nuca fuertemente. Se me nubló la vista. No podía distinguir quién me pegaba, volvieron a increparme diciendo que ya tenían todas las pruebas, que las mujeres tenían rasgaduras en la vagina y en el ano y muestras de semen y ADN, que confesara y me ahorrara la madriza.

“Contesté negando todo eso: Yo jamás he violado a nadie, que eso no era mío y que había un error. Inmediatamente me volvieron a golpear para que confesara.

“Comprendí que querían imputarme el delito de violación y volví a decirle: No, ni en sueños he violado a alguien. Por favor yo no me peguen.

“Me pusieron de pie, me patearon en las corvas y me caí de rodillas y me empezaron a golpear con un objeto en la cara y perdí el sentido un momento. Al recobrarlo me decían que tenía que declarar todo, a lo cual les preguntaba que querían que declarara.

“Me volvieron a golpear en la cara con ese objeto con el que me habían pegado la primeva vez y también perdí el sentido por segunda vez y me instaron a que confesara.

Luego me pusieron unos alambres en las orejas y me dieron toques eléctricos “Otro sujeto dijo: Vamos a darle toques en los huevos, a ver si no declara. Después de eso yo no pude resistir y les clamé: ¡Por favor… ya no!; diré lo que quieran ustedes.

“Llegó otro individuo y me dijo: A la otra le metiste el dedo… Eso no es cierto, contesté, pero como estaba muy golpeado y angustiado les dije con un tono agónico: Está bien, dígame cual dedo quieren que diga “El de en medio, contestaron. Me dijeron que tenía que decir que yo cogía con las mujeres de la iglesia, como mi secretaria, la denunciante y otras.

“También me instruyeron que dijera que me habían tratado “muy bien”, y que tuviera mucho cuidado con lo que decía, porque tenían a mi familia bien localizada, y por su bien, declarara con mucho cuidado; que todo lo que había pasado nadie lo debía saber”.

 “Declaración” Casi Idéntica

Felipe Hinojo Alonso, quien encabeza el movimiento, declaró al respecto que esto que narra el pastor Gustavo Andrade y Puente, “es una ‘declaración’ casi idéntica a la de mi hermano.

Parece que ya tenían los guiones armados de las ‘películas’ de cada delito y que agarraban a los chivos expiatorios para “resolver” todo en tiempo récord.

Además comentó que hoy miércoles, la Ministerio Público encargada de la mesa dos, que es donde se están recibiendo todas las denuncias de tortura, acudirá a los penales, tanto Aguascalientes, femenil y de El Llano, para que las víctimas de tortura que siguen recluidas, como el caso del pastor, hagan la declaración correspondiente y se anexe a la carpeta de investigación.