”Confío en que el Señor Presidente nos Haga Caso”
Por Benny Díaz

Obed Salinas Santoyo venció el miedo y hace responsable a Felipe Muñoz Vázquez de lo que le pueda pasar a él o a su familia
Obed Salinas Santoyo fue policía municipal de 1999 a 2011, tiempo en el que trabajó en varios destacamentos y venciendo el miedo se atrevió “a salir de las sombras, a dejar de esconderme y decir que soy una de las víctimas de tortura de Felipe Muñoz Vázquez, quien me inculpó de delincuencia organizada”.
Fue el lunes 3 de octubre de 2011 cuando su vida cambió para siempre y decidió hablar “y que aparezca mi rostro, porque ya no le tengo miedo”, para contar todo el calvario que pasó a manos del exprocurador y sus secuaces.
Obed dejó de trabajar ayer para acompañar a Felipe Hinojo al aeropuerto a entregar la carta al presidente Andrés Manuel López Obrador, porque “confío en que el señor presidente nos haga caso”.
Decidió contar su historia a Página 24 por la manera en que se ha dado seguimiento al caso de los torturados.
“Yo fui ‘levantado’, se puede decir porque en ningún momento me presentaron una orden de aprehensión o presentación violando mis garantías individuales. El comandante Jaime Arellano me notificó que me presentara en el área 1, que corresponde a la delegación Pocitos y cuando llegué salieron unas personas encapuchadas, sin identificarse me desarmaron, me quitaron el chaleco y la patrulla y me subieron a un vehículo particular en donde me comenzaron a golpear y de ahí me llevaron al C4 municipal, en donde ya estaban varios compañeros en el salón de usos múltiples. Luego nos trasladaron a la Ministerial y en cuanto llegamos nos hincaron, nos cubrieron el rostro y nos esposaron”.
Obed fue uno de los 23 policías a los que se les acusó de formar parte de la delincuencia organizada, pero él no sabía ni de qué se trataba y menos por qué estaba ahí.
“Nos dieron un uniforme tipo ‘quirúrgico’, así le llaman ellos y nos volvieron a encapuchar, esposar e hincar. Luego me preguntaron que si yo era ‘El Negro’ y les dije que no y me golpearon, luego me llevaron a las celdas”.
Recuerda que a algunos de sus compañeros los sacaban con el pretexto de que tenían visita y “no los regresaban, sólo escuchábamos gritos y lamentos”.
A Obed lo mantuvieron incomunicado por cinco días, sin derecho a hacer llamada a sus familiares, comer y tampoco beber agua. Posteriormente lo llevaron a la casa de arraigo y ahí pudo ver a su esposa, quien le llevó de comer.
“Recuerdo que esa casa se encuentra en la calle Zoyla Cárdenas”.
Luego lo regresaron a la Ministerial para torturarlo y que firmara una declaración que nunca hizo
El Terror
“Me llevaron a la celda y de pronto el alcaide (así le dicen al encargado) dijo mi nombre y grité presente.
Me esposaron y pusieron una capucha, me llevaron a un lugar que me dijeron era el ‘spa’, que era una llanta donde me sentaron y escuché la voz de Felipe Muñoz Vázquez que me dijo: ‘vas a cooperar si no quieres que te hagamos daño, vas a decir sí a todo lo que te digamos’; yo le dije: ‘¿de qué se trata señor?’ y me respondió ‘¿conoces a La Mary?’, respondí que no y me golpearon el estómago para sacarme el aire y luego me pusieron una bolsa en la cabeza para que no pudiera respirar hasta que perdí el conocimiento”.
Obed asegura que para que volviera en sí le daban toques y le gritaban por su nombre, y así lo tuvieron por mucho tiempo.
“En un momento el exprocurador me dijo: ‘cuando quieras decir algo mueves la cabeza’, pero yo no podía, me tenían totalmente inmovilizado”.
Los golpes, bolsa en la cabeza, desmayo y resucitación se repitió por un tiempo que no sabe cuánto fue, hasta que cuando le dieron un “respiro” se atrevió a decir: “¿por qué me hacen esto”.
Y la respuesta de Muñoz Vázquez fue: “Mira hijo de tu pinche madre, voy a hacer que dispares armas, que participes en homicidios para mandarte a un Cefereso cabrón. Tenemos vigilada a tu familia y podemos matarte y tirarte en un contenedor, ponerte un cartel donde diga que fue ‘la maña’. Si se nos pasa la mano, te tiramos ahí cabrón”.
Luego Obed recuerda que el exprocurador le dijo: “Vas a hacer todo lo que te diga, no le vi la cara en ningún momento, solo escuchaba su voz, pero me advirtió que me iban a llevar ante el Ministerio Público y ahí ‘vas a aceptar todo’, me levantaron y me dijeron que cerrara los ojos para vendármelos y me llevaron esposado, la sangre me escurría”.
Obed suda mientras revive todo eso, pero continúa: “Ya cuando supuestamente estaba ante el MP, al que nunca le vi la cara, me tuvieron un rato y pasaban personas y me golpeaban con un libro grueso y luego me pidieron mis generales, entre ellos cuántos hijos tenía”.
El expolicía dice que escuchaba que escribieron por mucho rato y luego “decían entre ellos, así está bien o le ponemos algo más. Luego me dijeron que me iban a quitar la venda pero que no levantara la cabeza y me ordenaron que firmara y pusiera mis huellas.
Agarré el documento y lo quise leer y escucho una voz que me dijo: ‘¿tienes duda?’, voltee a verlo y era un hombre sentado con un libro en la mano y le pregunté que quién era y me dijo: ‘tu defensor de oficio’.
Me atreví a decirle que si no estaba viendo que me estaban golpeando y me respondió: ‘todo está conforme a derecho, fírmale cabrón’ y llegó un comandante que me advirtió que si no lo hacía me iban a ‘bajar’ y ya no tuve más remedio que firmar y poner mis huellas”.
Luego asegura que le enseñaron muchas fotos de personas que no conocía y a las que le tuvo que poner firma y huella, entre ellas “la de alguien que me dijeron que era ‘Papá Nico’ que si no lo conocía, que si no veía los periódicos. Entre las fotos también había del general Eddy, el comandante Lucino y los tres Picazo (tío y sobrinos), después voltee y vi a otro compañero al que también le estaban haciendo lo mismo y otro que iba caminando como si tuviera calambres”.
Daban Gracias de que los Llevaran al Cereso
Lo regresaron a la casa de arraigo en donde dice que cada que escuchaban el timbre “que era como de pajaritos, nos daba terror, sobre todo si era de noche porque entraban hombres encapuchados y agarraban a cualquiera lo sacaban para torturarlo y nunca sabíamos quién sería”.
A Obed además de brindarle golpizas le quemaron las plantas de los pies “y diario nos obligaban a bañarnos, decían que para que se nos quitaran las huellas de los golpes. No nos daban de comer y los que nos cuidaban se enojaban cuando pedíamos ir al baño porque estaban viendo la televisión”.
El estuvo tres semanas en la casa de arraigo, y le sorprendió que cuando llegó “la casa estaba totalmente llena de personas y algunos daban gracias porque ya los iban a trasladar al Cereso y yo les decía que por qué si no habían hecho nada, pero cuando supe el terror que se vivía ahí lo entendí”.
Después llegaron dos personas que se identificaron como de la PGR, “pero yo sabía que no, que eran ministeriales y se los dije, además de que me investigaran, mis cuentas, a mi familia, que no iban a encontrar nada”.
Por fin llegó el momento de que lo llevaron al Cereso de la salida a Calvillo, en donde estuvo ingresado por dos años y medio; ahí le dijeron que había otro caso “también fabricado por Felipe Muñoz Vázquez” en su contra por delincuencia organizada, pero en Jalisco.
Las Secuelas
Al llegar al Cereso era tanto el terror que sentía por lo vivido, que dice que “me orinaba en la cama”, cuando salió libre porque no me comprobaron nada, su vida ya estaba destrozada y de paso la de su familia, porque tuvieron que pasar las de Caín para sobrevivir.
Luego lidiar con las secuelas psicológicas “porque salí con mucho rencor, mucho coraje y me desquitaba con mi familia.No he recibido ningún tipo de apoyo psicológico y todo este tiempo estuve escondido, en la sombra por el miedo a Felipe Muñoz, pero ya no, tiene que pagar por todo lo que me hizo a mí y a muchas otras personas más”.
Por eso cuando supo por los medios de comunicación del movimiento de Felipe Hinojo “decidí unirme. No es fácil, hay personas que no pueden vencer el miedo, por eso no salen, pero somos muchos y quiero que me integren a la recomendación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos”.
Ahora, apoyado por su esposa, quiere lucha: “y voy a ir a la Fiscalía a poner mi denuncia acompañado de Felipe Hinojo, porque él nos ha estado abriendo los ojos y apoyando. Quiero que Felipe Muñoz Vázquez pague por todo lo que nos hizo conforme a la ley y desde aquí lo hago responsable desde este momento de lo que nos pueda pasar a mi o a mi familia”







