“Niños, Niñas, Adolescentes, Mujeres y Hombres Pueden ser Víctimas”
Por Benny Díaz

Juan Manuel Meixueiro Alarcón, director del programa contra la Trata de Personas de la CNDH
Las redes sociales son utilizadas por millones de personas en México, es algo sobre lo que no se tiene control porque están al alcance de todos y son muy, muy pocos, los que tienen la precaución de proteger sus cuentas o de no compartir datos que pueden ser utilizados por “depredadores” que se dedican a la trata de personas, expresó Juan Manuel Meixueiro Alarcón, director del programa contra la Trata de Personas de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) durante su visita a Aguascalientes para impartir un curso sobre el tema.
El evento tuvo lugar en la Casa de Cultura Jurídica de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, a donde asistieron desde policías investigadores hasta público en general.
El objetivo de este curso, que se llamó Trata de Personas, fue establecer acciones para prevenir ese delito que cada vez cobra más fuerza en México y del cual nadie está exento, según el experto.
“Niños, niñas, adolescentes, mujeres y hombres pueden ser víctimas de este delito si no se toman las medidas precautorias necesarias, porque las personas que han hecho de la trata de personas su modus vivendi cada vez son más osados y buscan la manera de ‘enganchar’ a sus víctimas.
Primero las estudian, luego (generalmente) hay con ‘cortejo’ previo para lograr arrancarla de su entorno familiar y cuando la tienen bajo su poder es cuando la venden o explotan”.
Meixuieiro Alarcón dijo que la responsabilidad del Estado es promover y capacitar a los que están en las instituciones para fortalecerlas y así se pueda erradicar esta práctica de la que han sido y son víctimas millones de personas en el mundo.
Y es que, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), señaló el ponente, se considera que durante este año hubo más de 50 millones de personas sometidas por la trata y más de la mitad realizan trabajo forzoso, mientras que 16 millones están en matrimonios obligados y el resto se trata de niños que son adoptados de manera ilegal, vendidos por sus padres o sustraídos por terceros; mientras que el resto son utilizados para el comercio ilegal de órganos.
Fuente de cultivo para la trata son tres cosas que suceden en las familias: discriminación por género, violencia y relaciones de dominación y subordinación culturalmente aceptadas –en esta última parte entra la costumbre que hay en algunas comunidades y regiones de México donde las mujeres son “vendidas” o intercambiadas en matrimonios forzados por su propia familia–.
“Hay lugares, sobre todo en el Sur del país, donde una mujer ‘vale’ menos de 15 mil pesos o unas cuantas cabezas de ganado”, terrible, pero se defienden con que es parte de su cultura y son cosas que jurídicamente se deben cambiar.
Sin embargo con lo que más se han encontrado es que el “enganche” de víctimas se da por redes sociales.
Por ahí se va estudiando a la víctima y luego cuando ya la tienen convencida logran que abandone su hogar y entonces son sometidas a ejercer la prostitución como esclavas, porque no les pagan, vendidas a otras bandas de proxenetas o, como se ha visto en varios casos, en esclavitud de trabajo forzado.
Por eso los organismos internacionales y la CNDH como la CDHEA deben apoyar a las víctimas o a grupos en situación de vulnerabilidad, “así como a las comunidades en riesgo, constituyéndose como una instancia de protección y vigilancia sobre los derechos humanos de las víctimas de trata de personas”, concluyó.







