Sus Hijos le Amargaron el Cumpleaños a “Don Viborón”

* José Luis “La Víbora” Morales fue Detenido por Interferir en Funciones Policiacas

* Mauricio Agredió a los Uniformados y les Espetó: “¡Suéltalo o no te la vas Acabar!”

* Lánguido, Agustín Morales Padilla fue Incapaz de Controlar la ira de sus Vástagos

José Luis Morales Peña “La Víbora“ con los ojos llorosos, sometido por preventivos | Agustín Morales Padilla no daba crédito ante la detención de “La Viborita”

José Luis Morales Peña “La Víbora“ con los ojos llorosos, sometido por preventivos | Agustín Morales Padilla no daba crédito ante la detención de “La Viborita”

Cuando el comunicólogo en retiro Agustín Morales Padilla “Don Viborón”, acompañado por su familia, celebraba entre manjares y alcoholes su cumpleaños número 79, en su domicilio de la calle Cristóbal Colón 517, esquina con la calle Pimentel, en el barrio de El Encino, no se imaginaba que sus hijos José Luis “La Víbora” y Mauricio Morales Peña le harían pasar un enorme bochorno.

Eran alrededor de las 17:40 horas de ayer cuando un autobús urbano arrolló y mató a una septuagenaria justo en el cruce mencionado. El locutor José Luis “La Víbora” y su hermano Mauricio, mismos que ya estaban alcoholizados, así como otros familiares, al escuchar el barullo por el percance salieron a la vía pública.

Según Mauricio, imbuido de misticismo religioso, se acercó para “rezar” ante el cadáver y planeaba llamar al cura del templo de El Encino para que le impusiera los “santos óleos” a la víctima.

En ese momento arribaron policías preventivos para acordonar la zona y retirar de manera inmediata a todas las personas cercanas, como indica su protocolo.

Mauricio, de acuerdo con su versión, fue agredido por los uniformados, por lo que intervino uno de los guaruras de José Luis Morales Peña, un excomandante de la Policía Ministerial de apellido Santillán, llamado pomposamente “jefe de seguridad”, para defender al hermano de su patrón, momento en que también “La Víbora”, envalentonado, insultaba y retaba a golpes a los policías.

Santillán fue arrestado por los uniformados mientras que “Pepillo” Morales siguió con su sarta de injurias hasta que un oficial ordenó que fuera sometido por dos uniformados, quienes lo tomaron de los brazos para inmovilizarlo.

“Don Viborón”, que se encontraba en la cochera de su residencia, escuchó los gritos “¡¿por qué lo detienen?!”, por lo que salió disparado al exterior para intentar interceder por su vástago, que se encontraba confundido.

Mientras un hermano de Morales Padilla le indicaba a una oficial que “se trataba del dueño del Hidrocálido”, Mauricio gritó: “¡Grábenlo, grábenlo! (…) éste en especial”, en referencia al policía que ordenó el arresto de su hermano y luego accionó su teléfono celular, diciendo amenazante: “¡deja le hablo a Carrillo!”, un comandante ministerial.

Mauricio Morales, golpeando a un policía “¡Ay qué miedo!” | Ni su madre controlaba a Mauricio “¡No se la van a acabar!”

Mauricio Morales, golpeando a un policía “¡Ay qué miedo!” | Ni su madre controlaba a Mauricio “¡No se la van a acabar!”

Al momento en que trasladaban a “La Víbora” a una patrulla, Mauricio reclamó: “¿Por qué te lo llevas?” y ahora él comenzó con una serie de amenazas: “¡No, no, no, pero vas a ver! ¡No… él no lo vas a tocar, ¿eh?! ¡Suéltalo o no te la vas a acabar! ¡No me voy a mover y tú empezaste el problema!”

“¡Estos Hijos de su Puta Madre se Llevaron a José Luis!”

Carrillo contestó a Mauricio, quien en un tris olvidó el coraje y solícito le explicó:

“Comandante, habla Mauricio Morales. Mi comandante, tengo un problema aquí con unos municipales, que están llevándose a Pepe detenido porque un camión aquí en la esquina de Colón, junto al Encino, mataron a una señora en un camión. Nuestro único delito estábamos acercándonos a rezar por la señora y los municipales ya se llevaron a Pepe. ¡Me agredieron, me aventaron, me quisieron detener! Ayúdenos comandante por favor.” Continuó, pero volvió su agresividad: “¡Estos hijos de su puta madre se llevaron a José Luis!”.

En ese momento Agustín Morales Padilla colocó su mano derecha en su hombro izquierdo, como queriendo tranquilizarlo, pero, fuera de sí, Mauricio movió rápidamente su brazo para quitarse la extremidad.

“A mí me agredió y por su culpa…”, entonces con la mano izquierda asestó un golpe contra un policía que sostenía su celular: “¡Ya deja de grabarme!”, chilló, “y mira está amenazando con detenerme… comandante”.

Tras una pausa finalizó Mauricio: “Aquí esperamos los elementos”.

Mientras presionaba la pantalla del aparato, entre burlesco y amenazante soltó: “¡Ahí vienen, vamos a ver, vamos a ver de a cómo nos toca”, mientras “Don Viborón” hacía una mueca de disgusto y volteaba a otro lado. Segundos después, Agustín Morales intentó decirle algo a Mauricio pero éste lo paró en seco con un ademán y le contestó: “ya le hablé a Quique de la Torre, le van a hablar a la… a Tere”.

 “¡No me Toques, no me Toques!”

El oficial insistía en que los Morales se alejaran: “Métanse al domicilio están dentro de un área de acordonamiento”, pero Mauricio mantuvo su intransigencia: “¡Nos metemos en el momento en que sueltes a José Luis!”.

Cuando Mauricio seguía presumiendo a su progenitor que “ya le hablé a Quique de la Torre, ya sabe Tere, ahí viene Carrillo”, mientras seguía violando la zona restringida, un policía lo tomó por los hombros para alejarlo: –Hágase por acá por favor, hágase… –¡No me toques, no me toques! –aulló histérico Mauricio, mientras le apuntaba con el índice derecho.

–¡Hágase para allá, muévase! –le respondió el uniformado, dejando mudo al junior.

Justo entonces, su madre se acercó: “¡Mauri, le va a pasar algo a tu papá”.

Ignorándola, Mauricio giró hacia el oficial que lo estaba grabando: “¡Sí, grábame, y lo mandas a Tribuna Libre, ándale!”.

El policía le recordó que continuaba con sus agresiones, entonces Mauricio hizo un ademán de burla y espetó: “¡Ay que miedo!”.

Mientras tanto, la señora insistía en controlarlo: “vente, vente”, mientras intentaba tomarlo del brazo izquierdo: “métete, le va a hacer daño a tu papá”.

Mauricio reaccionó: –Métete papá ahorita lo arreglamos nosotros.

–¡No! ¡Te metes tú! –dijo la mujer– ¡vámonos! –y volvió a jalarlo del brazo.

Despectivo, Mauricio le dijo “sí mamá, tú tranquila”. Luego se dirigió a su padre: –Pá, métete.

–Ya se llevaron a Pepe y… –¡No importa yo me encargo! –lo cortó.

–Ya le andaban buscando motivo, les traen consigna… –¡No, son municipales, papá! –le gritó.

Se deben a Tere, son municipales. Su madre insistía. Otra vez lo tomó del brazo, pero Mauricio se zafó y le reclamó: “¡Mamá!” La furia de Mauricio no cedía.

Exigía que liberaran a “La Viborita” y otra vez golpeó al uniformado que lo grababa y amagó otra vez: –¡No, vas a ver, mmm, pa’ si mañana tienen chamba! –mientras una familiar le hizo segunda:

“¡No se la van a acabar, no se la van acabar! –¿Qué dijiste?, ¿por si mañana qué? –respondió el funcionario.

–¡Quítate el uniforme y te digo lo que quieras, porque te escondes en el uniforme! Segundos después, ante la inútil insistencia de “Don Viborón” por serenarlo, Mauricio continuaba: “¿por qué… por qué se lo llevaron? ¡Nooo, porque mira, por esto, porque traen órdenes de arriba! ¡¿Por qué se lo llevaron?!, ¡tráiganselo, qué hizo! ¡Pepe salió a defender a su personal de seguridad! ¡¿Por qué se lo llevaron?!”.

Luego le explicó los hechos a su padre: “¡Sí lo agredieron (…) ¡Mi delito fue estar en la esquina rezando por la señora! ¡Llega este gordo a agredirme, me aventó papá, ahí empezó el problema.

No hicimos… (se dirige a los policías) ¡Señores, no hicimos nada, les juro, yo estaba rezando por la señora y llega este señor y me avienta…! ¡Pero díganle que ya no graben, ¿por qué me están grabando?! (…) “Entonces, nomás lo que le pido, regréseme a José Luis, ¡él salió al quite de su guarura! ¿por qué?, ¿por qué lo agredieron?”.

Finalmente, Mauricio comenzó a apaciguarse, pidió a sus familiares “que se quitaran de la raya” y a cambio decía a los oficiales que lo dejaran de grabar.

Más tarde, por “órdenes de arriba”, José Luis Morales Peña y su guarura fueron liberados, sin que fueran presentados ante el juez calificador.

Confundido, Agustín Morales Padilla volvió a su domicilio, seguramente sin ánimos de continuar festejando; le estropearon el día, quedando exhibida su prepotente e influyente prole.

Vea los videos del suceso haciendo clic aquí.

 

Publicado en: Página 24

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