Familiares y Amigos le Dieron el Último Adiós
Por Javier Macías Torres | Fotos: Eddylberto Luévano Santillán

Los policías mostraron su dolor ante la pérdida de su compañera María Guadalupe Lazcano Rentería
El Municipio capital se vistió de luto ayer martes a las 2:00 de la tarde para dar el último adiós a la policía María Guadalupe Lazcano Rentería, de 24 años, quien murió en el cumplimiento de su deber el pasado sábado al caer accidentalmente de la caja de una patrulla de la Policía Municipal en un operativo realizado en el fraccionamiento Pilar Blanco.
El palacio del Ayuntamiento se encontraba abarrotado por personal de la Policía Municipal, amigos y compañeros de trabajo de María Guadalupe, quienes no podían creer lo que había sucedido, la lamentable pérdida de una mujer que nunca se dio por vencida, sin embargo su cuerpo estaba ahí dentro de una caja en color café madera, adornada con figuras color plata y encima la bandera nacional.
En un día soleado con más de 30 grados centígrados, posterior al evento fúnebre el cielo se nubló como haciendo empatía con el dolor que sentían familiares, amigos y los elementos policiacos a quienes se les rozaban los ojos para derramar una lágrima ante la triste partida de María Guadalupe, quien estuvo acompañada además de su padre el expolicía Armando Lazcano, sus hermanos, con los que vivía y se hacía cargo de ellos de tres y seis años, y su pequeña hija Meredith Fernanda, quien lloraba inconsolable, ellos estuvieron sentados en todo momento junto a la alcaldesa Teresa Jiménez casi frente al ataúd.
Además contaba con sus hermanos Ana Lilia Esther de 14 años, Alejandro de Jesús de 16 años, Pedro Iván de 18 años, todos, decía, eran su fortaleza, por lo mismo siempre se preocupó por ellos haciéndose cargo del gasto familiar.

La alcaldesa Teresa Jiménez Esquivel encabezó el homenaje
Montaron guardia la alcaldesa Teresa Jiménez Esquivel, el secretario de Seguridad Pública Antonio Martínez Romo, el regidor de la Comisión de Seguridad Alejandro Monreal Dávila y el padre de la policía.
Posteriormente correspondió a sus compañeros hacer lo propio al colocarse alrededor del ataúd de cuatro en cuatro, sus rostros no podían esconder el dolor que estaban sintiendo, sin embargo las guardias se renovaban como señal de apoyo a su partida. Ella estudió la preparatoria en la UNEA, de donde se graduó de la carrera de Enfermería, además era licenciada en Trabajo Social, egresada de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, sin embargo ante su inquietud por ser policía decidió ingresar a la Academia el pasado 15 de diciembre como integrante de la decimoquinta generación de la escuela de Policía Municipal, de donde hacía menos de 20 días egresó y fue comisionada al Grupo de Operaciones Especiales.
Se pudo observar que era una persona apreciada, debido a que el segundo patio del Palacio resultó poco espacio para el número de personas que ahí se congregaron, niños y mujeres inconsolables dieron el adiós a la amiga, policía, licenciada y enfermera.
Dentro del protocolo organizado por el Ayuntamiento de la capital que estuvo lleno de significado para la familia, se retransmitió el mensaje que la policía dio a sus compañeros de generación el día de su graduación, debido a que logró el mejor promedio del grupo, en donde les exhortó a “ser agentes de cambio, para ser parte de la demanda que se exige”.
Al tomar la palabra la alcaldesa de la capital, Teresa Jiménez, con un nudo en la garganta se dirigió a los ahí presentes para expresar “honor a quien honor merece”, y señaló que Lupita dejó un gran legado de amor, lealtad, honestidad y trabajo a sus compañeros.

Se pudo observar que era una persona apreciada, debido a que el segundo patio del Palacio resultó poco espacio para el número de personas que ahí se congregaron
“Son de los elementos que decimos: ¿porqué ella?, ¿por qué ella cuando es un gran ser humano? Y quiero felicitar a su papá. Mi admiración y respeto hacia usted, señor, por crear un gran ser humano que hasta sus últimos momentos luchó y logró sus sueños, con mucho coraje y, como lo dijo en su discurso: “A pesar que le decían ‘no puedo’, ella decía ‘sí puedo’”.
Y deja un gran legado para una generación, una generación de jóvenes entregados, dispuestos a trabajar por Aguascalientes”.
Después del discurso de la alcaldesa se hizo entrega de la bandera “como muestra de agradecimiento a su vocación de servicio” al padre de la policía caída, los uniformados que hacían guardia de honor de manera respetuosa doblaron la bandera para entregarla a la presidenta municipal, quien a su vez la entregó al padre de María Guadalupe.
Acto seguido el comandante Gonzalo Pérez Zúñiga realizó el último pase de lista.
A grito abierto dijo: ¡Policía González Magallanes Jorge Omar! y el elemento policiaco contestó: ¡presente!; ¡policía Rivas Lomelí Carlos Gustavo!, presenté respondió entre la multitud; ¡policía Macías Mendoza Jonathan!, ¡presente!, contestó; ¡policía Lazcano Rentería María Guadalupe!, su voz ya no se escuchó, sin embargo al unísono los presentes gritaron ¡presente!, el comandante hizo lo mismo en tres ocasiones, mientras entre los asistentes se escuchaban sollozos y llanto.
De fondo se escuchaban el ulular de las patrullas de la Policía Preventiva que se encontraban afuera de Palacio Municipal como lamentando el fallecimiento de la policía María Guadalupe, a la par tocaba la banda de guerra.
Al finalizar el evento en Palacio menor, el cuerpo de la policía fue llevado al panteón de la Asunción, que pertenece al Ayuntamiento de Aguascalientes, en donde pasadas las 3:00 de la tarde depositarían sus restos en la que será su última morada.
Cabe mencionar que su vocación por ayudar a los demás fue más allá, porque aún después de muerta dio un soplo de vida a otras personas, al donar parte de sus órganos a personas que lo requerían para tener una mejor calidad de vida.







