
Paramédicos llegaron únicamente para confirmar el deceso
Encerrado en una celda municipal, un fulminante infarto acabó con la vida de un alcohólico crónico, que había sido detenido por agredir a su propio padre.
Raúl Ramírez López, de 44 años de edad, es quien murió frente a la mirada de oficiales custodios y médicos que no lograron rescatarlo de las garras de la muerte.
La noche del martes, Raúl fue detenido por policías preventivos a petición de su progenitor, ya que, por enésima ocasión, se encontraba en estado de ebriedad y arremetió contra su padre en su casa de la calle Sinaloa, en la colonia México.
El alcohólico crónico, que contaba con otros 67 ingresos por libar en la calle, riña y agresiones a sus familiares, fue trasladado ante el juez calificador en turno de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal, quien lo mandó encerrar en una de las celdas.
La mañana de ayer, Ramírez López comenzó a sufrir los estragos de la resaca, dándose cuenta los oficiales custodios que caminaba desesperado “de un lado para el otro”.
Repentinamente el detenido “se desmayó”, por lo que los oficiales custodios y tres médicos que estaban de turno corrieron para auxiliarlo practicándole respiración cardiopulmonar, al tiempo que solicitaban la presencia de una ambulancia.
Antes de que llegaran paramédicos de la Coordinación Municipal de Protección Civil, el sujeto murió, certificando los médicos que la ingesta de alcohol y convulsión le generaron el infarto.
Elementos de la Fiscalía General del Estado acudieron a dar fe del cadáver, sin que encontraran indicios de violencia y trasladaron el cadáver al Servicio Médico Forense, sin que iniciaran carpeta de investigación.







