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“Lo más Bonito de Éste Oficio es Atender Bien a la Gente”

Por Jesús Caro González

José de Jesús Ramírez Torres, bolero

José de Jesús Ramírez Torres, bolero

A sus 61 años de edad, más de tres cuartas partes de su vida las ha dedicado al oficio de bolero; es don José de Jesús Ramírez Torres, quien trabaja lustrando el calzado de miles de personas que a lo largo del año transitan por la zona centro de la ciudad.

En Plaza de Armas lleva aproximadamente tres años, y son 43 los que a lo largo de su vida ha dedicado al oficio del cual considera que “lo más bonito es atender bien a la gente, y cuando recibes una propina, por pequeña que sea, te motiva”.  El costo común del servicio de boleo es 20 pesos, pero puede variar hasta 50 pesos, según el tamaño, desde zapatos hasta botas.

“Aquí varía, así como puedes bolear 40, 50 (clientes), puedes bolear sólo a cinco o 10; aquí no hay un salario fijo, así como te puede ir bien, te puede ir mal, pero nunca te vas sin algo”, comentó respecto a las ganancias que le deja diariamente su oficio sin importar la temporada, ya sea navideña, vacaciones, ciclo escolar, entre otras épocas del año.

Comentó, por ejemplo, que a pesar de la fama de la Feria Nacional de San Marcos y la cantidad impresionante de turismo que arriba a la ciudad, el efecto para los boleros no es el que se esperaría en aumento de clientes.

“Es que la gente que viene de fuera se va a la feria, aquí no viene, sí baja uno que otro turista pero pocos”, explicó.

Contó que anteriormente boleaba afuera del Hospital Hidalgo, donde laboró por más de 20 años, “como recorrieron, me quitaron y me tuve que venir para acá”, recordó.

En Plaza de Armas hay 24 boleros repartidos al costado del edificio de Presidencia Municipal, entre los cuales, don José de Jesús ha tenido la oportunidad de bolear para artistas, políticos y famosos del país, como el hijo de David Reynoso, Jorge Reynoso; y de los más conocidos a Pepe Aguilar, quienes –dijo– siempre dejan propinas.

“Todos se portan bien, dan propinillas, no dan la gran cosa pero a mí lo que me importa es que se vengan a bolear”.

A pesar de que los lustradores de calzado no cuentan con seguro social tienen caja de ahorro y el pago es correspondiente a 50 por ciento del total de zapatos boleados en el día, por ejemplo, si se brinda servicio de 10 pares, la ganancia de cinco es para el trabajador y la de los otros cinco para el patrón.

José de Jesús Ramírez considera que le va bien, “a lo mejor no mejor que en otros oficios, pero sí a gusto, no me preocupo de nada, no me apuro de nada; a parte, de aquí voy a recoger calzado a domicilio y los llevo a mi casa y en mi casa los arreglo”.