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“A Veces las Chicas no Sacan ni Para Cenar”

Por Gabriela Jiménez Castañeda

Bares en la Zona de Tolerancia (Foto: Eddylberto Luévano Santillán)

Bares en la Zona de Tolerancia (Foto: Eddylberto Luévano Santillán)

En riesgo de desaparecer la Zona de Tolerancia toda vez que ya no es negocio, afirman los propietarios de bares de “Las Violetas”, quienes expusieron que no sólo son los operativos abusivos por parte de la autoridad, sino los gastos que implican para las sexo servidoras y bailarinas para laborar en este lugar, son excesivos, señaló José López, propietario del Bar La Linterna.

Respecto a esta situación dijo que las mujeres que trabajan en este sitio incluso piden dinero prestado para sufragar los gastos de transporte, “para el ingreso (150 pesos semanales), además de su lonche hacen un gasto muy grande para llegar y no tener fichas.

Llegaron seis (mujeres) nuevas, y tres de ellas me dijeron ‘nostras nos vamos a ir’, porque no sacan ni para cenar, no hay trabajo“.

Por eso –expuso–, “estamos llegando al punto de cerrar, no hay chicas y no hay clientes, entonces, no hay negocio, la Zona (de Tolerancia) está cayendo mucho, y con el cierre de “Las Violetas” se va a perjudicar mucho a la ciudad, demasiado, porque ya no habrá control”.

Agregó, “va decayendo mucho, antes dicen que entraban y había gente caminando como si fuera una Feria, ahora no; miran 60, 70 personas afuera (de los establecimientos) pero son meseros y chicas que salen para ver si llega alguien”.

Mientras que en el caso de los propietarios de los establecimientos, y citó su ejemplo, “suponemos que tengo que sacar 10 pesos para los gastos (renta, luz, agua) y sólo saco tres pesos, entonces yo tengo que poner el 70 por ciento de mi bolsillo. Es una cosa muy difícil soportar un negocio así”.

Así como –apuntó–, “los gastos que pagan las chicas son muy altos, las muchachas vienen por necesidad, no vienen por gusto. Solamente el que está aquí y las conoce se da cuenta de cómo están las cosas. Yo a las muchachas, las admiro y las respeto mucho, las veo muy diferente a como las veía”.

En su oportunidad, Miguel Gil, propietario del Bar La Carreta comentó, “mi bar es chico, yo nada más acaparo cinco, seis chicas, tengo apenas tres meses en este predio (y) esta cosa entre más pasa el tiempo, más va para abajo. Yo invertí casi cuatro millones de pesos para tener este establecimiento. Pero ni hablar, aquí estamos, no rajamos”, concluyó.