Exige Confamilia no Reconocer los Matrimonios Igualitarios
Por Cristina Zareth Hernández Gutiérrez | Fotos: Eddylberto Luévano Santillán

Rueda de prensa de ConFamilia
Ayer llegó a Aguascalientes el polémico “Autobús de la Libertad”, así como el presidente del Consejo Mexicano de la Familia (Confamilia), Juan Dabdoub Giacomán, quien planteó la demanda de grupos conservadores para desconocer los derechos sexuales, rechazar la imposición de una ideología de género, la permisión del matrimonio igualitario, la adopción entre personas del mismo sexo y el aborto, entre otras circunstancias; y exigir al Estado que asuma su responsabilidad de brindar educación sexual.
Los temas que rechazan –refrendó– están contemplados en la iniciativa ciudadana de reforma constitucional presentada el pasado febrero de 2016 ante el Senado de la República, a través de la cual pretenden que se modifique el artículo cuatro constitucional para establecer que se reconozca el matrimonio como una institución de interés público y fundamento natural de la familia, de forma exclusiva entre un hombre y un mujer, quienes tendrían el derecho a decidir cuántos hijos tener y qué tipo de educación darles; además de plantear que la familia “natural” se constituya como eje central en el diseño y ejecución de leyes, programas y políticas públicas.
En conferencia de prensa, señaló que el recorrido por el país del “Autobús de la Libertad” busca provocar entre la sociedad la discusión y análisis del tema una vez más, a fin de exigir a las autoridades que retomen su propuesta.
“No ha habido una respuesta apropiada a nuestras peticiones por parte de las autoridades, y esta movilización con el autobús es básicamente, lo que decía, un detonador para retomar el debate, retomar el diálogo con las autoridades, y que realmente se nos considere a los padres mexicanos tres aspectos importantes: el primero es el derecho de los padres a educar a los hijos, el segundo punto importante y otro derecho humano es la obligación que tiene el Estado de proteger a las familias, (ya que) esta protección no se está dando en México, y el otro propósito del autobús, la tercer petición del autobús, es decirle al Gobierno que no es válido que estén educando a los niños en base a una ideología”, manifestó.
Consideró que no garantizar los aspectos antes mencionados, aunado a otros factores, que van desde la programación televisiva hasta la pobreza en sí, ha propiciado que México ocupe deshonrosos primeros lugares a nivel internacional; “hablamos de suicidios, de obesidad, de secuestros, de impunidad, de (bajo) desempeño académico (y) una serie de situaciones”.
En ese sentido, dijo que como sociedad “ya estamos podridos”, por lo que sugirió que “hay que empezar a quitar lo malo y empezar a recuperar el camino, y ese es el reclamo, porque esto fue en febrero del año pasado y ya tenemos más de un año y todavía no se resuelve la iniciativa”.

“Autobús de la Libertad”
Dabdoub Giacomán indicó que entre lo malo se enlista, “por ejemplo, esta falta de protección del Estado hacia las familias mexicanas, o por ejemplo, en el caso del transporte, tendría que haber un sistema de transporte urbano ya que 80 por ciento lo utiliza de tal manera que los padres hagan menos tiempo y lo hagan de manera más cómoda para que no lleguen fastidiados a la casa”, pues reconoció que existe desatención de los padres hacia los hijos producto de las condiciones económicas de las familias que obligan a ambos progenitores a trabajar, a lo que no abonan las condiciones laborales y de movilidad, por citar algunos aspectos.
También ahondó en que entre lo malo está educar a los menores con base en una “ideología de género”, hablando de la diversidad sexual, al igual que de salud sexual, y condenó que exista una cartilla de derechos sexuales pues “no existen” tales derechos.
No obstante responsabilizó al Estado de la alta incidencia de embarazos en adolescentes.
“Hay una cartilla de derechos sexuales para adolescentes y jóvenes, y yo quiero que ustedes sepan que no existe ningún tratado internacional sobre derechos humanos, ni uno sólo que hable sobre derechos sexuales; no existen los derechos sexuales, es un invento del Gobierno mexicano, los copió de otro lado pero no de los tratados internacionales de derechos humanos. Los adultos no tenemos derechos sexuales, mucho menos los niños”.
Sobre el matrimonio igualitario, señaló que más allá de oponerse a la unión entre personas del mismo sexo, rechazan que a partir de que se reconozca se enseñe a los niños esa disposición o alternativa como algo normal.
“Siendo simplistas la ley prácticamente protege lo bueno y prohíbe lo malo, ¿no?, entonces si el Estado establece que las relaciones homosexuales son buenas y por eso las tutela porque es un bien público, porque a la sociedad le conviene que haya matrimonios entre personas del mismo sexo, eso implica entonces que nuestros hijos van a tener que ser educados con ese enfoque de vida, ¿por qué?, porque es un bien al que ellos van a tener derecho a acceder y por tanto van a conocer todas las alternativas de vida a las que puedan aspirar.
Y ahí nosotros decimos: ‘Bueno, mira, tu forma de vida es la tuya, la respeto, pero nosotros tenemos otra forma de vivir la vida, y también pedimos que se nos respete. No se pueden otorgar derechos a costa de pasar sobre los derechos de los demás”, dijo Juan Dabdoub.
Mencionó que hasta el momento sólo cinco Estados del país han reconocido el matrimonio igualitario, lo que –aseveró– no es una obligación de los legisladores de las diferentes entidades federativas, a pesar de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación haya emitido una jurisprudencia en el sentido de que es inconstitucional negar dicha unión.
“Sabemos que hay una jurisprudencia de la Suprema Corte, que es una jurisprudencia que obliga solamente a los jueces, no obliga al Estado, no obliga a los legisladores, y que en todo caso ahí lo que (se) tendría que buscar es un mecanismo donde ellos se sientan protegidos otra vez sin que nos veamos afectados nosotros”.
Finalmente, ante pregunta expresa, dijo a Página 24 que el Consejo Nacional de la Familia “no recibe instrucciones de ninguna Iglesia y de ningún partido político, de ninguno”, y aseguró que la organización es únicamente financiada por la sociedad civil.







