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Al acreditarse que actuó en legítima defensa, es exculpado el pepenador Rodrigo Macías Reyes, de 62 años de edad, quien mató al ladrón Víctor Adrián Pérez González, de 24, luego de que allanara su casa y lo atacara con un arma punzocortante.

Derivado de una investigación realizada por la Unidad de Investigación Especializada en Delitos de Homicidio, en coparticipación con la Dirección General de Investigación Pericial y sus correspondientes áreas científicas de investigación, la Fiscalía General del Estado determinó, a través del Ministerio Público Especializado en Homicidios y toda vez que fueron reunidos todos los datos de prueba, así como practicadas y agotadas todas las diligencias de investigación pertinentes, que Macías Reyes actuó en legítima defensa.

La Fiscalía determinó que la agresión de la que fue sujeto Rodrigo representaba un peligro real e inminente, por el cual se vio en la imperiosa necesidad de repelerlo con un objeto que no representó desproporción o irracionalidad al emplearlo.

Los hechos se suscitaron el pasado miércoles, aproximadamente a la una de la madrugada, cuando Víctor se introdujo a la humilde vivienda de Rodrigo, ubicada en la Colonia Talamantes Ponce y comenzó a inferirle palabras altisonantes, al tiempo que sacaba de sus ropas un arma punzocortante con la que empezó a atacarlo.

El pepenador reaccionó tomando una caja de plástico para defenderse de los embates y luego logró armarse con un tubo, no sin antes recibir varias heridas en los brazos y el rostro.

En cierto momento, Rodrigo logró asestarle un golpe en la cabeza al hoy occiso, con el que lo privó de la vida, siendo la única manera en que logró dejar de ser agredido por su atacante.

Acto seguido, solicitó inmediatamente la intervención de la autoridad correspondiente, fue detenido y puesto a disposición del Ministerio Público, quien dio inicio a las investigaciones, a efecto de esclarecer los hechos, hasta llegar a la conclusión mencionada líneas arriba, al establecerse plenamente que no existió responsabilidad por parte del sexagenario al privar de la vida a su atacante, ya que actuó en legítima defensa.