Falacia: “El Dolor no es un Castigo de Dios ni una Maldición”
Por Liliana Ramírez Macías

Encabezó José María de la Torre Martín, obispo de la Diócesis de Aguascalientes, la vía dolorosa de Jesucristo (Fotos: Eddylberto Luévano Santillán)
A no dejarse vencer por el dolor y el sufrimiento llamó ayer el obispo de la Diócesis de Aguascalientes, José María de la Torre Martín, a todas aquellas personas que día con día viven un “viacrucis”, en especial quienes dentro de sus propios hogares son “ultrajados” por sus seres queridos, quienes se supone los deberían de proteger, no obstante, les causan daño y dolor.
Al encabezar la vía dolorosa de Jesucristo en el atrio de la Catedral Basílica, De la Torre Martín dijo que “este es un día para recordar a todos los que sufren de manera ordinaria, en especial a los que están en los hospitales, los que están agonizando, los que son víctimas de violencia, de desprecio, los que en el seno de sus hogares son ultrajados por sus seres queridos.
Sin duda alguna esta es la pena y el dolor inexplicable y más penetrante, el que los que te deben de querer y por obligación te deben de proteger, te causen daño y te causen dolor.
Es un anhelo y una plegaria, que no haya más sufrimiento innecesario, y que luchemos todos juntos para evitar sufrimientos que podamos juntos prevenir y superar”.
Comentó que a través de su vía dolorosa hasta el momento de su crucifixión, “Jesús nos enseña es que a pesar del sufrimiento y de la tribulación, no dejemos que se apague la esperanza y la confianza en el amor a Dios”.
Si bien todo aquel que sufre está tentado incluso a pensar en quitarse la vida, o bien muchos le manifiestan que su dolor es un “castigo de Dios”, lo cierto es que a pesar de todo deben salir adelante y no contemplar el suicidio como su última opción.
“Es una tentación de todo el que sufre pensar que está abandonado o fácilmente alguien le dirá que es un castigo de Dios o una maldición.
Jesús asumió el dolor desde dentro, el fracaso, el sufrimiento, y le dio un nuevo valor, un valor redentor, lejos de pensar que el dolor es un límite, debe ser para nosotros una oportunidad, una llamada de atención a crecer en generosidad con nuestros hermanos y confianza en nuestro señor”.
Añadió que estos días santos, en que se recuerda la Pasión de Cristo, los feligreses deben “contemplar a todos aquellos que sufren, a aquellos en los que Jesús sigue sufriendo en nuestros días, especialmente el sufrimiento de los inocentes”.







