Lamentan la Pérdida Paulatina del Ejido y la Tierra
Por Cristina Zareth Hernández Gutiérrez

Los asistentes a la convocatoria partieron alrededor de las 6: 00 de la tarde desde las cruce de las calles 28 de Agosto y Francisco I. Madero (Foto: Carlos Gámez Poncio)
El Movimiento de Resistencia Civil Pacífica salió a las calles ayer para marchar en conmemoración al 98 Aniversario Luctuoso de la Muerte de Emiliano Zapata.
Los asistentes a la convocatoria partieron alrededor de las 6:00 de la tarde desde el cruce de las calles 28 de Agosto y Francisco I. Madero para transitar hasta llegar a la plaza principal de la ciudad.
“¡Si Zapata viviera, con nosotros anduviera! ¡Pueblo callado, jamás será escuchado!”, lanzaban en consignas, reprochando también las políticas neoliberales.
En el marco de esa actividad, el coordinador del Movimiento y también presidente de la asociación civil Frente de Lucha Campesina, Manuel Medina Ortega, enfatizó que a 98 años del asesinato del general Emiliano Zapata, quien centró su lucha en la devolución de las tierras a quien las trabajara y en acabar con el monopolio de los terratenientes, es necesario reforzar el marco legal agrario “para evitar que sigan los despojos y la privatización del ejido y la tierra”.
Señaló que desde la reforma de 1992 impulsada por Carlos Salinas de Gortari se ha propiciado una serie de irregularidades en perjuicio del sector agrario, por lo que la legislación “necesita una cirugía mayor”, ya que si bien se han hecho modificaciones al artículo 27 y 28 constitucionales, dijo, “el marco legal no se ha adaptado sino que únicamente la ley secundaria, que es la Ley Agraria, la están aplicando a discreción, a su conveniencia y ha traído como consecuencia todas las irregularidades en el campo, donde se deja a los campesinos en un estado de indefensión”.
Destacó que, debido a dicha situación, se ha trastocado “muchos campesinos se han quedado ya sin tierra y nuevamente son esclavos o son trabajadores de sus propias tierras”.
Lamentó también que hoy en día “los ejidos únicamente tengan el nombre”, pues después de la modificación de 1992 pasaron de ser propiedad comunal a ser propiedad privada, generando con ello que el ejido dejara de ser imprescriptible, inembargable e inalienable.
“Eso ha dado origen nuevamente a que la gran burguesía y de capital de manera legal, a razón de Salinas, estén recuperando las tierras que producto de la Revolución se les entregó a los campesinos”, expuso.
Medina Ortega subrayó la necesidad de revertir el régimen que ha perjudicado al sector agrario, porque “paulatinamente va perdiéndose la parcela, va perdiéndose el ejido y únicamente queda el nombre”.
Resaltó que es apremiante impulsar los cambios que se requieren para fortalecer el marco legal en esa materia, por lo que convocó a académicos, miembros del sector campesino y sociedad en general a trabajar en una propuesta “para defender a la propiedad ejidal”.







