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Advierte Especialista en la Prevención del Tabaquismo

Por Cristina Zareth Hernández Gutiérrez

Guadalupe Ponciano Rodríguez, coordinadora del Programa de Investigación y Prevención del Tabaquismo de la Facultad de Medicina de la UNAM

Guadalupe Ponciano Rodríguez, coordinadora del Programa de Investigación y Prevención del Tabaquismo de la Facultad de Medicina de la UNAM

Exponer a un bebé menor de seis meses al humo del tabaco puede provocarle muerte súbita o de cuna, como generalmente se conoce, advirtió la coordinadora del Programa de Investigación y Prevención del Tabaquismo de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Guadalupe Ponciano Rodríguez.

Señaló que aunque en general es un mito que el humo del tabaco afecte más a los fumadores pasivos que a los activos, existen excepciones como en el caso de grupos vulnerables, ya que para éstos respirar las sustancias del cigarro puede representar mayores daños e incluso muy delicados, como en el caso de los infantes en sus primeros meses de vida.

“El fumador pasivo va a recibir teóricamente una menor dosis de contaminantes porque, imagínate que aquí hubiera varios fumadores, esos tóxicos del tabaco se van a diluir, por así decirlo, en el aire de la habitación, es decir, aunque tú estés respirando la concentración va a ser menor que la de un fumador activo que está directamente inhalando el humo del tabaco y lo mete a su organismo.

“Lo que si es cierto es que hay grupos vulnerables, como niños menores de cinco años, o por ejemplo, los bebés, en donde sabemos que un menor, un bebé de seis meses que se expone al humo del tabaco puede tener incluso muerte en la cuna, el síndrome de muerte en la cuna, porque su sistema respiratorio es muy inmaduro todavía”, manifestó.

Refirió que otras de las excepciones en las que el mito se convierte en realidad, aunque de distinta manera, son en los grupos de niños menores de cinco años, en personas enfermas de asma o con antecedentes de infarto al miocardio o infarto cerebral, y en personas de la tercera edad; “ahí ya sabemos que sus sistemas de defensa están por debajo del funcionamiento normal y por lo tanto van a tener más daño, pero en general el daño es para el fumador que directamente mete todos esos tóxicos a través del golpe que le da al humo de tabaco a su organismo”.

La especialista en prevención del tabaquismo agregó también que en parejas de personas fumadoras que buscan tener un bebé es recomendable que dejen de fumar al menos seis meses antes del embarazo a fin de que sus organismos reproductores se repongan y el producto pueda desarrollarse debidamente sano.

“En el caso de las mujeres embarazadas o que se quieren embarazar –expuso– yo les recomiendo que dejen pasar al menos seis meses antes de que se embaracen para que su aparato reproductor pueda reponerse, y en el caso de los hombres fumadores que también hay sustancias tóxicas del tabaco que van directamente al semen, entonces yo ahí les recomiendo entre tres a seis meses para que también su aparato reproductor vuelva a la normalidad”.