“Se Debe Castigar a Violadores, no a las Madres y a Seres Indefensos”
Por Liliana Ramírez Macías

José María de la Torre Martín, obispo de la Diócesis de Aguascalientes
Nuestras autoridades se preocupan más por resguardar el laurel que por proteger la vida desde la concepción, lamentó el obispo de la Diócesis de Aguascalientes, José María de la Torre Martín, quien dijo que tanto a nivel local como nacional las autoridades no se ha ocupado por proteger a los “niños intrauterinos”, por el contrario, se empeñan en legalizar el aborto, sobre todo en caso de violación, cuando al que se debe castigar es al violador, no a la madre y al ser indefenso que viene en camino.
En rueda de prensa, el obispo indicó que desde la Iglesia Católica se está impulsando que se instituya el 25 de marzo como el “Día del niño intrauterino” o bien “Día de la vida”, tal como ya se ha instaurado en otros países de Latinoamérica, no obstante, nuestras autoridades están más preocupadas por proteger el laurel con motivo del Domingo de Ramos.
Mencionó que hace unos días autoridades tanto estatales como federales acudieron al obispado con la finalidad de lanzar una campaña para proteger el laurel, “que porque está en peligro de extinción, y me pidieron que hiciera una circular, y les decía yo: ‘Fíjense, ustedes quieren poner el día del laurel, y las autoridades se resisten a implementar el día de la vida, ¿qué les parece?’”.
Destacó que “los proyectos de ley se ensañan con la mamá y se ensañan con el niño no nacido, y no con el culpable”, pues resaltó que “es en el violador en quien debe caer todo el rigor de la ley, y no en el ser humano que viene en camino, al que sin ser culpable de nada y sin juicio de por medio, se le condena a muerte y una muerte atroz, con premeditación, alevosía y ventaja”.
De la Torre Martín resaltó que “no interesa a las autoridades que a la mujer se le dañe física y psicológicamente, se trata de una iniciativa que por injusta se convierte en perversa”.
Indicó que desde la fecundación “se inicia una nueva vida que no es del padre ni de la madre, sino de un nuevo ser humano que se desarrolla por sí mismo. Nadie puede violar la integridad de otro ser humano, ni por fines de investigación, ni porque sea anciano o nonato, minusválido o enfermo o demente o migrante”.
Lamentablemente –dijo–, “se va implementando la ideología del cuidado de los animales como una responsabilidad y el de poder dar la muerte a los hijos nonatos como un derecho. Esto origina una confusión antihumana y criminal que va permeando a lo largo y ancho de nuestro país, de tal manera que, en la actualidad, son miles de mexicanos no nacidos, asesinados mediante el aborto”.
Finalmente, el obispo de la Diócesis local relató cómo debe sentirse un “niño intrauterino” al momento que se realiza un aborto: “Te imaginas qué terrible debe ser estar descansando en el lugar donde te guste estar, sin molestar a nadie, y que entren unos tipos sin pedir permiso, sigilosamente al principio, con potentes ruidos después, que interrumpan tu plácido silencio, que te traten como un enemigo, que no respeten tus derechos, que te torturen, que violen tu intimidad, que comiencen a picanearte, a lastimarte, a torturarte, y finalmente te arranquen la cabeza, los pies, te saquen de tu lugar y te lleven lejos, a un lugar desconocido y que te hagan desaparecer en el basurero, debe ser espantoso, un dolor indescriptible, debe ser tremendo no poder ni siquiera gritar y defenderte”.







