“Usan Anticonceptivos Desde sus Países Para Evitar Embarazos”
Por Cristina Zareth Hernández Gutiérrez

Astrid Yulieth Cuero Montenegro, especialista en estudios sociales y laborales
Mujeres migrantes procedentes de países del Sur saben que al pasar por México van a ser agredidas y violadas sexualmente, por lo que antes de emprender su travesía comienzan a usar anticonceptivos para evitar un embarazo, señaló Astrid Yulieth Cuero Montenegro, especialista en estudios sociales y laborales.
Mencionó que se ha naturalizado tanto la violencia en contra de migrantes y particularmente de las mujeres del Sur que arriban al país intentando llegar hasta Estados Unidos, que antes de cruzar la frontera del territorio mexicano se preparan tomando pastillas anticonceptivas para evitar un embarazo producto de una violación.
“Las mujeres migrantes y sobre todo centroamericanos, si lo miramos desde el contexto mexicano, están dispuestas a un ejercicio de múltiples violencias, que tienen que ver, por ejemplo, las mujeres que migran en la llamada ‘Bestia’ (tren de carga que atraviesa el país), pues no solamente están expuestas a un racismo sino a violaciones sexuales y a una cantidad de vulnerabilidades”, apuntó.
Lejos de disminuir la migración ante dichas condiciones, afirmó que el fenómeno ha ido aumento en los últimos años, tanto de hombres como de mujeres, ante lo cual se ha hecho una constante para la población femenina sufrir agresiones físicas y violaciones sexuales.
“Sí, yo creo que efectivamente sí ha incrementado el fenómeno de la población y principalmente también de la migración femenina que se hace en condiciones distintas que la de los hombres, entiendo que son más los hombres que migran de los países de Centroamérica, pero las mujeres que migran se ven expuestas a muchas mayores violencias porque, digamos, la violencia sexual no es una a la que los hombres estén tan expuestos”.
Subrayó que no sólo ha ido al alza la incidencia de agresiones contra mujeres migrantes, sino también el propio nivel de violencia a la que son sometidas; “cada día es mayor, sobre todo esto de la violación sexual, a lo que están expuestas ellas”.
Expuso que quienes salen de sus países de origen en busca de nuevas oportunidades “deciden usar pastillas anticonceptivas porque ya, digamos, ya van completamente conscientes de que van a hacer violadas y casi que les toca aceptar esa situación para poder tratar de cruzar al Norte; todo esto para evitar embarazos, un embarazo que les impida precisamente poder llegar a este lugar de destino o de mejorar sus posibilidades de vida”.
La especialista lamentó que México sea referente de ese tipo de situaciones ante la penetración del crimen organizado y la falta de garantía del respeto a los derechos humanos.
Resaltó que es necesario articular los esfuerzos de todos los sectores y organizaciones sociales para atender y prevenir ese tipo de violencias, pues ha faltado que las acciones contra esos casos no se vean fragmentadas de acuerdo a particularidades, sino como un fenómeno complejo que requiere intervención desde diferentes aristas.
“Tiene que haber un trabajo conjunto, este llamado a entender las opresiones de las mujeres desde una mira interseccional es precisamente el entender que la lucha no puede ser fragmentada, y yo creo que eso ha frenado; aparte del poder de los Estados, de las empresas, de quienes ejercen violencia, del narco, de todos los que tienen digamos intereses económicos, creo que desde los movimientos sociales, movimientos de mujeres nos ha faltado articularnos más, fortalecer alianzas, alianzas entre mujeres reconociendo los diferentes lugares de opresión que ocupamos y hacer múltiples los frentes”.







