“Hay Condiciones de Trabajo que Parecen Esclavitud”
Por Cristina Zareth Hernández Gutiérrez

Astrid Yulieth Cuero Montenegro, socióloga especialista en estudios laborales
Pese al legado de luchas y objetivos por mejorar la condición de las mujeres, y al avance en materia de igualdad entre sexos, siguen presentes hoy en día diversos factores entre la sociedad que obstaculizan la equidad, la justicia, la paz y el desarrollo del sector femenino, lo que se refleja en situaciones como el hecho de que la educación siga siendo un privilegio vedado para muchas mujeres, y el desarrollo laboral una esperanza poco favorecedora para otras, señaló Astrid Yulieth Cuero Montenegro, socióloga especialista en estudios laborales, quien impartió en la Universidad Autónoma de Aguascalientes la conferencia “El Día Internacional de la Mujer; una Lectura Feminista desde la Implicación de Opresiones”.
En entrevista, refirió que en el sector educativo “todavía la educación para muchas mujeres sigue siendo un privilegio”, no obstante, quienes logran alcanzar ese privilegio, constantemente se desarrollan en posiciones subalternas, incluso en la propia academia, debido a que “la valoración de un hombre académico científico, sin siquiera saber, ya es valorado por encima de una mujer”.
Destacó que la desigualdad así como la violación de derechos de las mujeres persisten aunque en distintos grados en todos los sectores de la sociedad, entre los cuales, consideró que uno de los más vulnerables en cuanto a esas condiciones para las mujeres es el sector laboral, tanto obrero como doméstico.
“Si miramos la realidad laboral yo creo que nos falta todavía mucho, a pesar de que un día como hoy se haya logrado después de muchas luchas una jornada laboral de ocho, 10 horas, todavía hay condiciones de servidumbre, condiciones de trabajo que parecen casi una esclavitud, las maquilas, el servicio doméstico, etcétera, pero incluso las académicas también sufrimos una desigualdad en los salarios frente a los hombres, a pesar de estar en un lugar un tanto privilegiado”, comentó.
Apuntó que a partir del sistema capitalista la función de las mujeres en las actividades productivas fue devaluada, es por ello que en la actualidad dicha percepción sigue permeando en algunas industrias y ramas del empleo que les fueron asignadas incluso específicamente a mujeres.
“Si miramos esta estructura capitalista, claro, el trabajo industrial obrero, actualmente por ejemplo en Aguascalientes, en México, de maquila, que creo que es un gran paradigma en la explotación de las mujeres más empobrecidas, claro, ocupa un lugar muy precario, pero, por ejemplo, las mujeres empleadas domésticas, creo que están aún más por fuera de esta relación económica.
El empleo doméstico, por ejemplo en Chiapas, donde yo estoy estudiando, que es ejercido fundamentalmente por mujeres indígenas, ahí ni siquiera hay una regulación laborar mínima que les permita a ellas establecer unos horarios de trabajo, por eso muchas trabajan de planta, por eso hay salarios muy bajos, y sigue siendo una condición de servidumbre, se presta para una serie de maltratos, de injusticias, de violación de los derechos laborales, pero también de otro tipo de violaciones como el acoso sexual o la discriminación por etnia como el racismo”, expuso.
La conferencista y maestra en estudios laborales señaló que es importante reconocer que existen múltiples factores que propician la desigualdad y la injusticia entre una sociedad, ante lo cual, si bien se ha avanzado, los obstáculos siguen también “siendo muchos en términos de género, de sexo, pero también de otras cuestiones como la sexualidad y la orientación sexual, si eres una mujer lesbiana, o una mujer trans”.
Finalmente, resaltó que ante las condiciones actuales a las que se enfrenta el sector femenino debe considerarse que la mujer ocupa distintos lugares de opresión, cuyos ejes deben ser articulados para poder generar una solución integral.
“La lucha tiene que ser integral, ese es mi llamado, que la resistencia en la medida de lo posible no se enfoque sólo en un aspecto, hay que hacer una lucha conjunta”.







