Renuente a ser internado en un “centro de rehabilitación”, un drogadicto amagó con arrojarse al vacío y herirse con cuchillos, pero finalmente desistió y fue trasladado al anexo.
Se trata de Manuel Paredes, de 29 años de edad, con domicilio en calle Hombres Ilustres 709, esquina con calle Carlos Barrón, colonia Altavista.
Todo comenzó la noche del lunes, cuando el adicto “estuvo muy inquieto” en su casa, por lo que la mañana de ayer sus padres decidieron internarlo en el anexo Nueva Generación 2 de Junio, situado en la colonia San Pablo, de donde mandaron a varios sujetos con pinta de cholos a bordo de una camioneta Chevrolet blanca para llevarse a Manuel.
El veinteañero, conocedor de los métodos brutales que se aplican en algunos de esos centros, se negó rotundamente a acudir por su voluntad, por lo que subió a la azotea de su casa llevando dos cuchillos, amenazando enterrárselos y arrojarse al vacío.
Alertados por los padres de Manuel, acudieron policías preventivos, elementos de Protección Civil y bomberos.
Tras media hora de diálogo, los progenitores y los uniformados convencieron al drogadicto de rendirse, y al bajar fue esposado para ser trasladado en la mencionada camioneta al “centro de rehabilitación”.







