Por Sara Álvarez Fernández
“Con los trámites en línea las autoridades pretenden solucionar problemas deslindándose de tareas que los servidores públicos tendrían que facilitarles, pese a que las dependencias e instancias tienen los instrumentos y capacidad para realizar estas funciones”, opina Javier González Gutiérrez, expresidente del Colegio de Abogados de Aguascalientes.
Consideró que ahora que prácticamente todos los trámites son por Internet el sistema burocrático se deslinda paulatinamente de sus responsabilidades para transferirlas como obligaciones a los ciudadanos, sin importar que las personas no estén familiarizadas con la tramitología y herramientas tecnológicas.
Ejemplificó el caso de la Secretaria de Hacienda, que en lugar de facilitar las cosas las complica porque las personas tienen que mandar facturas por Internet, pero no todos en México tienen acceso a la red, en cambio toda la gente compra artículos, aunque sea lo más elemental.
“Los funcionarios de Hacienda generen disposiciones absurdas que disponen desde escritorios en la Ciudad de México, sin considerar que en el país hay un porcentaje del 50 por ciento de la población en pobreza, con un alto grado de ignorancia”.
Además hay personas de avanzada que se deshacen de un rancho o animales pero no tienen conocimiento alguno de servicios financieros, en algunos casos no tienen luz, pero se les exige que tengan computadora para enviar correos.
Mencionó que el problema vinculado a este fenómeno suele presentarse en el caso de ejidatarios que realizan operaciones de ventas de tierras al momento de obtener un dominio pleno, pero ignoran conceptos como una cuenta bancaria, o lo que es un Registro Federal de Contribuyente.
“La política de las oficinas públicas pareciera la búsqueda de menos carga de trabajo y atender menos ciudadanos, haciendo que la gente y profesionistas gasten en trámites y asesorías que deberían hacerse gratuitamente por los funcionarios, generando problemas legales a mediano plazo”.







