José María de la Torre Martín | José María Morelos y Pavón

José María de la Torre Martín | José María Morelos y Pavón

* UNA, DOS Y… ¡TRES! ¡COMENZAMOS!
El SIERVO DE LA NACIÓN…

Con cinco generales como Morelos conquistaría el mundo”: Napoleón Bonaparte. 

En mi anterior entrega le comenté al lector lo inmensamente criminal que era la Iglesia católica con su “Santa Inquisición”, cuando este especie de país era llamado “La Nueva España”.

Basta con recordar cómo excomulgaron y fusilaron a Miguel Hidalgo y Costilla, para luego degollarlo y mostrar su cabeza por varios estados del país y, finalmente, exhibirla en una de las esquinas de la “Alhóndiga de Granaditas”, a manera de amenaza para todos aquellos que persistieran o intentaran emularlo con sus arengas de:

“¡Muera el mal gobierno!”.

“¡Mueran los gachupines!”.

“¡Vamos a coger gachupines!

Para luego de estas y otras consignas, tomar las armas e incitar a todo el pueblo a darles en la madre al virreinato y al clero, cosa que sucedió años después (1821) al lograr la Independencia de México que, como se ve y se siente, nomás no se ha consumado, pues en la actualidad tenemos nuevos patrones: Estados Unidos, Japón, España (todavía), Alemania, etcétera.

Sin olvidar, claro está, al clero que ha regresado por sus fueros y burlándose de pueblo y gobierno cantan “si Juárez no hubiera muerto”, ha lanzado una campaña en todo México en contra de los homosexuales, o “quesadillas sin queso”, como últimamente los bautizó el virrey de la Diócesis de Aguascalientes, su alteza serenísima, monseñor y obispo don José María de la Torre y Martín, señor de horca y cuchillo, a quienes tiene amenazados con las llamas eternas del infierno si persisten en el matrimonio entre ell@s y en adoptar niños para formar una familia.

Amenaza que también se ha extendido a todo aquel que no se ponga “amarillo” con “los diezmos y primicias a la Iglesia de Dios”, entre otras cosas.

Pero recordemos cómo la “Santa Inquisición” le dio “cran”(verbo muy utilizado por el obispo De la Torre) a nuestro brillante general que nació un glorioso 30 de septiembre de 1765 en Valladolid (hoy Morelia, Michoacán):

“TE ECHAMOS DE LA HERENCIA DEL SEÑOR”…

 Fue el inquisidor Antonio Bergosa  (no es albur) y Jordán quien el 27 de noviembre de ese año, en audiencia pública sentenció la degradación religiosa de José María Morelos y Pavón, El Siervo de la Nación (para eso, los jijos inquisidores lo vistieron con una sotana amarilla muy ajustada “que le hacía ver afeminado”), así:

“Apartamos de ti la facultad de ofrecer el sacrificio a Dios, y de celebrar la misa.

“Con esta raspadura, te quitamos la potestad, que habías recibido en la unción de las manos.

“Te despojamos con razón del vestido sacerdotal.

“Te privamos del orden levítico, porque no cumpliste tu ministerio dentro de él.

“Como a hijo ingrato, te echamos de la herencia del Señor (sic)”.

Un mes después, viernes 22 de diciembre, en Ecatepec, José María Morelos, religioso hasta el tuétano, se vendó los ojos él mismo y tomó en sus manos un crucifico y oró:

“Señor, si he obrado bien, tú lo sabes, pero si he obrado mal, yo me acojo a tu infinita misericordia”.

Se hincó dando la espalda al pelotón que lanzó dos descargas y ahí murió alrededor de las cuatro de la tarde del viernes 22 de diciembre de 1815.

El cruento asesinato de los llamados representantes de Dios en la tierra (que contradice y viola –como sólo los curas pederastas saben hacerlo– el quinto mandamiento de la ley de Dios: “no matarás”)  sucedió hace casi 201 años y, desde entonces, “las llamas eterna del infierno” mantienen abrazado al generalísimo Morelos, según la propia Iglesia católica, pues ella es la verdadera representante de Dios en la tierra (hasta en tanto Rodolfo Franco Ramírez y Ma. del Refugio Martínez Guardado no vayan al IMPI y registren como suyos  los derechos de autor) y no ha dicho si su representado ya acogió a Morelos “a su infinita misericordia”, aunque todo indica que no, que  El Siervo de la Nación sigue en medio de las eternas e infernales llamas, pues de lo contrario ya lo hubieran canonizado y estuviera en los altares de todos las iglesias, conventos y demás.

Así las cosas, en este mes patrio los mexicanos celebramos la Independencia (inconclusa) de México, pues hemos olvidado el “¡Muera el mal Gobierno!”, e ir en chinga a “¡coger gachupines!”, como arengó Miguel Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo y Costilla Gallaga Mandarte y Villaseñor, nacido en Pénjamo el 8 de mayo de 1753 y fusilado el 30 de julio de 1811, en Chihuahua, “por voluntad de Dios”.

CLERO E IP CONTRA “QUESADILLAS SIN QUESO”…

Pasado mañana (sábado 10), a las 5 de la tarde, el enemigo acérrimo de los homosexuales y lesbianas (“quesadillas sin queso”), el obispo José María de la Torre Martín, en comunión con los súper conservadores aguascalentenses, marcharán desde Barragán por Madero, hasta Plaza de Armas, donde se plantarán (dicen que irán muchos charros con todo y cuacos) para repudiar los matrimonios entre homosexuales y su derecho a tener niños en adopción para formar una familia.

La marcha de los homosexuales está programada a las 4:30 de la tarde ...y la de los “conservadores”, a las 5:00 pm...

La marcha de los homosexuales está programada a las 4:30 de la tarde
…y la de los “conservadores”, a las 5:00 pm…

En contraparte, organizaciones pro-homosexuales y adopción de niños entre iguales, también anuncian marcha y plantón ese mismo día (sábado 10) para defender tales derechos, con los que comulga el presidente Enrique Peña Nieto.

Esta marcha iniciará –según sus organizadores– en punto de las 4:30 de la tarde en la esquina de Zaragoza y Madero, hacia Plaza de Armas donde harán un plantón en protesta por la intromisión de la Iglesia Católica en la política del país y demás vainas que les impide formar una familia entre iguales y tatatiú y tatatiú.

Esto amenaza con terminar dichos eventos como el “Rosario de Amozoc” (cuenta la leyenda que durante el Virreinato había, en Amozoc, Puebla, dos bandos de artesanos plateros y que cada uno organizaba por su lado las fiestas religiosas, entre ellas la del Rosario, pero que en esa ocasión ambos grupos acordaron unirse para celebrar la magna fiesta. Todo era alegría hasta que el coro cantó “Mater Inmaculata”, lo que uno de los bandos confundió con “Maten a la Culata” –apodo con el que era conocida una mujer joven, muy guapa, apodada “La Culata”, amante de uno de los líderes– y aquello terminó con una batalla campal en donde salieron a relucir cuchillos, puñales y machetes, corriendo ríos de sangre y muchos muertos), por lo que las autoridades programaron enviar un chingo y dos montones de cuicos a cuidar el orden y que las manifestaciones se lleven en santa paz.

Ojalá y así sea porque…

¡Cuidado!

Es de cajón que la marcha y plantón que harán los ultraderechistas –clero e iniciativa privada unidos– convocará más gente que la de los homosexuales, pero, en caso de una reyerta entre ambos bandos, la cantidad no garantiza que a la hora de los chingadazos gane el primero, no.

Los homosexuales siempre han sido muy chingones para eso de los chingazos.

Le voy a contar al lector un anécdota que sucedió hace un madral de años: frente al periódico “El Heraldo de Aguascalientes” y a un lado de la casa del abarrotero Felipe González González, había un bar llamado “Club 21”, que era regenteado por un homosexual de nombre Ángel y apodado “La Chiquita”.

La clientela continuamente lo albureaba y él aguantaba vara y casi siempre respondía con una sonrisa… hasta que un día llegó un extraño a la cantina de marras y comenzó a gritarle “puto”, “puñal”, “maricón”, “cacha granizo”, “joto” y demás.

Todo eso aguantó “La Chiquita”, pero luego, el parroquiano, que ya estaba a “medios chiles”, alentado por sus acompañantes, le agarró las nalgas y eso fue el acabose:

“¡Mira hijo de la chingada –tronó ‘La Chiquita’– lo puto lo tengo en las nalgas, pero lo hombre en los brazos!”.

Y le puso tal madriza que el borracho terminó bañado en sangre.

Pero enseguida intervinieron los amigos del “madreado” y aquello acabó en una campal y en la clausura del “Club 21” por varias semanas.

Esto es una pequeña muestra de cómo los homosexuales dominan el arte de Fistiana, pero también que su tolerancia tiene un límite, no por nada los crímenes entre “jotos” son de lo más desalmado y pasional.

¡Cuidado!

Y CON ESTA ME DESPIDO…

Tal parece que la luna de miel entre el gobernador Carlos Lozano de la Torre “El Patrón” y el gobernador electo Martín Orozco Sandoval “El Jalisquillo”, está a punto de la ruptura y no habrá el planeado viaje a Japón.

La gota que derramó el vaso fue la declaración de Martín en contra de Carlos, “quien gobierna con muchos generales y poca tropa”.

Pues de buenas a primeras el de Jalisco empuñó el estoque y se lanzó contra “El Patrón” con todo:

“En mi gobierno reduciré 20 por ciento el aparato burocrático, lo que representará miles de millones de pesos, que serán invertidos en programas que realmente beneficien a los ciudadanos:

Y más:

“Hay puestos impresionantes de secretario, director general, director de área, coordinador y jefe de departamento, entre cuatro y hasta seis niveles de mando por dependencia, creo que es mucho general y poca tropa”.

Un día después “El Patrón” desmintió a “El Jalisquillo”:

“No es que haya un exceso de trabajadores, yo creo que no”, y puso como ejemplo la buena calificación al respecto que hace “México ¿Cómo vamos?”.

Y de inmediato Carlos le mostró a Martín la amenazante espada de Da-mocles que pende de su cabeza desde que le impugnaron su triunfo electoral:

“Se dejará sin compromisos a la siguiente administración, quién sea (sic)”.

O sea: Carlos ya no está seguro de que Martín sea su sucesor.

¡Vámonos recio!

Buena para Pelé, mala para Jair… Pero ¿qué necesidad? Martín deberá de aprender la máxima del abogado Efrén González Cuéllar y “aguantar callado”, pero los nervios lo están dominando.

* (Columna publicada inicialmente en el semanario hermano TRIBUNA LIBRE el pasado jueves 8).