Hasta hoy $e dio Cuenta, ¡qué Casualidad!
Por Alfonso Morales Castorena
La revisión de licencias municipales, reglamentadas y no reglamentadas, para integrar un padrón actual y vigente, con operaciones mercantiles ajustadas al giro para las que fueron autorizadas y expedidas, dejó al descubierto la ilegalidad con la que operaba una palapa desde el inicio de la presente administración y se procedió de inmediato a su clausura definitiva, informó el Secretario de Gobernación y del Ayuntamiento, Omar Williams López Ovalle.
Explicó que entre otros factores que incidieron para proceder al cierre permanente de la negociación, se contaron: la carencia de la licencia reglamentada para operar como ladies-bar, la presencia constante de prostitutas en descarado ejercicio del oficio más antiguo del mundo y la nula observancia de los horarios establecidos para la explotación de este tipo de giros rojos.
Aparte de que su propietario, el comerciante Carlos Romo, pretendió justificar su operación con una licencia reglamentada expedida a su nombre, pero que se aplicaría a trabajar un negocio de restaurant-bar, en un domicilio distinto al que se encontraba la palapa, ya convertida en ladies-bar y no amparaba, ni autorizaba, ni legalizaba, la apertura de dos negocios con ese mismo documento, añadió López Ovalle.
El funcionario municipal reiteró que por esa manifiesta y comprobada falta de licencia para operar la palapa, fue posible que Control Reglamentario y Regulación Sanitaria interviniera en el acto y procediera a la clausura inmediata de la negociación, sin menoscabo del negocio de restaurant-bar que ampara el permiso oficial, porque está operando dentro de los términos legales para el que fue autorizado y expedido, cubiertos los derechos e impuestos del caso.
“Si Paga 100 mil Pesos no hay Problema”
Ahora bien, continuó diciendo, si el propietario de ese restaurant-bar que trabaja de manera legal, desea continuar explotando la palapa que se le clausuró como un giro rojo, debe tramitar la autorización y expedición de la licencia respectiva, cuyo costo actual fluctúa entre los 80 y los 100 mil pesos y una vez que le sea concedida, estará laborando de manera mercantil dentro de los cauces legales que demanda el municipio.
En el mismo tema y a pregunta expresa de Pagina 24, López Ovalle, aseguró que el problema que para los residentes del andador peatonal de la calle Centenario y comerciantes establecidos en esa zona del Centro Histórico, representa la explotación de la emborrachaduría Punto y Coma, es distinto al detectado en la palapa que se clausuró “porque ahí sí existía concentración de mujeres de la vida galante en forma permanente y el comercio del sexo era una constante”, mientras que en el “restaurantbar de referencia no se ha encontrado irregularidad alguna”.
Sin embargo, reconoció que al atender la queja, no denuncia, de dos mujeres radicadas en ese sector y de al menos tres comerciantes, sobre “el infernal ruido que a diario tienen que soportar”, se ha instruido al titular de Control Reglamentario y Regulación Sanitaria “para que se vigile en forma permanente que los decibeles del sonido no sobrepasen los niveles de ruido y que de ser así, se aperciba a la propietaria (Edith Cristina de Lara Martínez) para que modere el volumen de la música y el griterío de sus parroquianos o de lo contrario será objeto de la sanción administrativa del caso y hasta la fecha, no hemos tenido noticias al respecto”, ¡qué cinismo el de Omar Williams!







