Por el Envenenamiento Masivo de Vacas que se Dijo “Está Controlado”
Por Alfonso Morales Castorena

La matanza en el rastro descendió hasta en más del 50 por ciento
Ni aún cuando las autoridades sanitarias han pregonado que la situación de contingencia que aparejó el envenenamiento masivo de hatos ganaderos, en diversos predios del Valle del Huejúcar y algunos más colindantes en la línea fronteriza de los estados de Zacatecas y Aguascalientes, está controlado y no se prevé el recrudecimiento del mortal brote animal, la demanda de carne de res para consumo humano sigue aletargada.
En cambio se han incrementado las ventas de productos porcinos y avícolas de todo tipo, pese al costo de compra de los primeros y el ahora alto precio promedio de los segundos, que van en relación a su elevada demanda ante la pronunciada carestía de la carne de res y son ahora los artículos preferenciales para su consumo, informó el líder de los comerciantes del ramo en el mercado “Francisco Guel Jiménez”, Juan José Salazar.
Agregó que la escasez de carne de res deriva también del drástico descenso del sacrificio de ganado vacuno en el rastro municipal, tanto porque no se reciben animales muertos, como por el estricto control sanitario que se ejerce para evitar el ingreso de vacas que acusen síntoma alguno de padecer enfermedad de cualquier tipo.
Por esas disposiciones de las autoridades sanitarias, la matanza en el rastro descendió hasta en más del 50 por ciento y ya se dado el caso de que no se sacrifica res alguna en tres días, lo que obliga a los carniceros de la congregación a buscar alternativas para continuar en el desempeño de sus labores y no desaparecer del medio, afirmó el comerciante.
Así es como se ha sobrevivido en esta congregación a las circunstancias que rodearon al mercado de la carne en el mes de junio, tanto en la cabecera municipal como en sus diversas congregaciones e inclusive en aquellas que pertenecen al vecino estado, colindantes con Aguascalientes y que se vieron perjudicadas por el envenenamiento de las vacas, cuyo origen hasta la fecha sigue siendo un misterio para los ganaderos de la región.
Por su parte el comerciante Raúl Saucedo refirió que la muerte de casi mil 500 reses se atribuye ─hasta la fecha─ a pollinaza que estaba contaminada con toxinas butólicas, pero que es un secreto a voces entre los mismos ganaderos que la excreta del pollo también contenía tóxicos órgano-fosforados derivados del poderoso plaguicida que se aplicó en el criadero avícola “El Becerro”, sin que la especie haya sido confirmada por las autoridades del ramo.
Pese a ello ya se autorizó el pago del seguro catastrófico a que tienen derecho 40 de los afectados, todos ellos inscritos en el Sistema Nacional de Identificación Individual Ganadera (Siniiga), que comprobaron a satisfacción de esa organización su militancia en la misma y el derecho a ser indemnizados por la pérdida que sufrieron, en tanto que el resto de los perjudicados aún siguen a la espera de recibir los apoyos prometidos por esas mismas autoridades.
Por otra parte, uno de los afectados por el envenenamiento de reses, que se identificó como Néstor N. N., refirió que además de que algunos de sus compañeros sean objeto de indemnización por parte del seguro catastrófico, sería bueno que las autoridades estatales informaran al detalle “¿en qué lugares, tiempo y especialidad agrícola se aplicaron los 10 mil millones de pesos que acaba de presumir gobierno del estado ha invertido en el campo aguascalentense?, porque aquí en Calvillo no vimos beneficio alguno o al menos a varios de nosotros nunca nos apoyaron”, dijo.







