Senderos de una Historiadora

1968. Tlatelolco y Elena Garro

Por Daniela Itzel Domínguez Tavares

Elena Garro

Elena Garro

EL 2 DE octubre de 1968 es uno de los momentos más importantes dentro de los movimientos sociales y estudiantiles que han tenido lugar en nuestro país. El espectro de los cambios que estaban teniendo lugar en todo el mundo también abarcó México, sobre todo la capital y podemos decir que el desenlace fue a la mexicana: caos, conspiración y una interminable incógnita acerca de qué pasó.

ELENA GARRO formó parte de todo ese escenario de caos e intrigas, pero de una manera diferente. Incluso en el medio cultural del país la tensión por las movilizaciones sociales se hizo presente. El caso de Revueltas puede ser el mejor ejemplo del intelectual comprometido con la lucha social y un momento de cambio, pero el otro lado, el lado de los detractores también contó con una figura famosa que pagó por más de 20 años haber elegido un lugar maldito. Ese fue el lugar de Elena Garro.

EL 2 DE octubre en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco sucedió la matanza de estudiantes y jóvenes. Periodistas de otras partes del mundo que comenzaban a realizar su trabajo desde la Ciudad de México por las próximas Olimpiadas también tuvieron cita aquel día, y fue en parte gracias a ellos, que la verdad acerca de esa tarde pudo salir a la luz internacional. Sin embargo, el 3 de octubre de 1968 El Sol de México publicó en su primera página “Barrió el ejercitó con un foco de subversión en Tlatelolco”, mientras que Excelsior publicó “Cifras incompletas de victimas militares. 24 civiles muertos y más de 500 heridos”; finalmente Novedades publicó “El ejército mantiene la tranquilidad y se informa oficialmente de 29 muertos”.

ES CLARO que las víctimas oficiales no hacían justicia a todas las bajas de aquella tarde, y faltaba una: Elena Garro. Conocida por ser la esposa del gran Octavio Paz y no por sus prolíficas obras, Elena siempre estuvo en un papel secundario cuando su talento merecía mucho más reconocimiento.

DESPUÉS DE la matanza del 2 de octubre Elena evidenció lo que sólo sus más allegados podían ver: su discordante postura política.

“ELLA PENSABA en devolver a los zares al poder, nadie la entendió. Sus opiniones son muy duales: cree en un sistema con un gobernante puesto por la mano de Dios pero que sirva realmente al pueblo”. (1)

AUNQUE PARA el ambiente cultural de México que se vivía en la década de 1960 Elena bien podría ser consideraba como parte de todos los intelectuales de izquierda y se relacionaba con ellos, el día después de la masacre decidió dar su más importante discurso y acusar a esos mismos amigos sobre la matanza:

“YO CULPO a los intelectuales de ser cuanto ha ocurrido. Esos intelectuales de extrema izquierda que lanzaron a los jóvenes estudiantes a una loca aventura, que ha costado vidas y provocado dolor en muchos hogares mexicanos. Ahora como cobardes, esos intelectuales se esconden… Son los catedráticos e intelectuales izquierdistas los que los embarcaron en la peligrosa empresa y luego los traicionaron. Que den la cara ahora. No se atreven. Son unos cobardes”. (2)

LAS ACUSACIONES fueron también para la misma Elena porque el 5 de octubre de 1968 Sócrates Amado Campos Lemus, estando en el Campo Militar 1, acusó a Elena de pertenecer a los intelectuales que aportaban dinero al movimiento que se había desarrollado. Después de eso la rutina de persecución que vivió Elena fue continua. La comunidad intelectual mexicana se divorció de ella por ser detractora y ella, con su percepción dual de la política y su propia vida, comenzó vivir en continua paranoia.

DESPUÉS DE sospechar que trataron de matarla en su casa cerca de Chapultepec se fue a esconder a la casa de María Collado en el centro de la Ciudad de México. Estaba siendo instigada por la comunidad intelectual que había acusado y al mismo tiempo estaba siendo investigada por el gobierno de Ordaz y Luis Echeverria. La mejor manera de solucionarlo fue el autoexilio que duró hasta el año de 1991.

TODAS LAS obras de Elena Garro contienen un poco de sus propias andanzas en México y Europa, pero también son el espejo de su complejo pensamiento, la dualidad de opiniones y persecuciones que solamente en su cabeza podían maquinarse. Podríamos pensar que 1968 se puede resumir solamente octubre y Tlatelolco, pero para el caso de esta autora ese año la acompañó incluso después de su exilio.

Notas

1. Luis Enrique Ramírez. 2000. La ingobernable. Encuentros y Desencuentros con Elena Garro. México: Raya en el Agua. p. 33.
2. Citado de www.razonypalabra.org.mx/anteriores/n27/cbernaldez.html. (Consultado el 1° de junio de 2018).

Publicado en: Página 24

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