Historia en Letras

La Construcción de los Talleres Ferrocarrileros en Aguascalientes, más que una Suerte Geográfica

Por Carlos Alberto Sánchez Villegas *

La máquina 40 en los talleres de Aguascalientes, año aproximado 1913 (Foto: INAH)

La máquina 40 en los talleres de Aguascalientes, año aproximado 1913 (Foto: INAH)

EN AGUASCALIENTES la cultura ferrocarrilera se siente aún en el presente y se manifiesta de manera viva con los recuerdos y la presencia de los antiguos talleres de ferrocarril. Estas viejas instalaciones que en la actualidad fungen como espacios culturales, fueron en su momento el detonante de la industria en el estado y el atrayente de diversas empresas que llegarían a la entidad en las primeras décadas del siglo XX.

DE FORMA general creemos que la Compañía del Ferrocarril Central Mexicano escogió Aguascalientes por su excelente ubicación geográfica para construir sus talleres de mantenimiento. Pero hay más razones detrás de esta decisión, además hubo un intento anterior para instalar la maestranza en terrenos de la entidad que terminó en fracaso. Es por eso que en esta edición de Historia en Letras observaremos datos sobre este tema que no son muy conocidos.

EN 1881 se proyectó una línea férrea entre las capitales de San Luis Potosí y Aguascalientes. La construcción tomó cerca de seis años en concluirse y quedó a cargo del Central Mexicano. En el contrato el Central Mexicano expresó su interés en establecer instalaciones de mantenimiento a lo largo de la línea si es que se necesitaba, pero al concluirse la ruta no hubo necesidad de instalar ninguna maestranza, esta situación daría inicio a un reclamo por parte del estado de Aguascalientes para que se instalaran dichos talleres.

AL LLEGAR Alejandro Vázquez del Mercado a la gubernatura del estado en el periodo de 1887 a 1891, fijó su mirada en el sector ferroviario que estaba expandiéndose; al revisar el contrato de la recién terminada ruta San Luis Potosí-Aguascalientes la cláusula sexta llamó completamente su atención. Dicho apartado decía lo siguiente: “6ª: La compañía establecerá en las capitales de Aguascalientes y San Luis, el mayor número de talleres y depósitos que le fuese posible.” (1)

EN AGOSTO de 1888 aprovechando un viaje a la ciudad de México, Vázquez del Mercado decidió presentar a revisión ante el Congreso de la República y el presidente Porfirio Díaz, el contrato original celebrado con el Central Mexicano ya que consideraba que la empresa había incumplido el mismo al no establecer ningún taller en Aguascalientes. Vázquez del Mercado consideraba que la empresa debía instalar en el estado una maestranza, sin embargo, el Central Mexicano se negó argumentando que los talleres sólo se establecerían de ser necesarios y al término de la vía férrea no fueron requeridos.

LA RESOLUCIÓN llegó dos años después en 1890 por medio del Congreso de la República, el Central daría una indemnización al gobierno de Aguascalientes por diez mil pesos a cambio de esto Vázquez del Mercado, a nombre del gobierno de su entidad, se comprometía a no exigir de la empresa la instalación de talleres ni en la capital ni en ninguna parte de su territorio, por esta decisión se liberaba de la cláusula al Central en ese momento y por siempre. Este hecho significó el primer intento para instalar talleres de mantenimiento en el estado, por el momento la entidad no figuraba en los planes del Central para establecer una maestranza.

EN EL AÑO de 1895 el gobierno del estado pasaría a manos de Rafael Arellano, con su gestión se abriría paso a la negociación con el Central Mexicano para establecer sus talleres de mantenimiento en el estado. Éstas se llevaron a cabo en 1897. En la decisión de la empresa no sólo figuró la posición geográfica del estado, hubo más razones.

ENTRE LOS factores que influyeron la decisión positiva del Central fue la cesión de los terrenos suficientes para la instalación de los talleres que comprendían 832 mil 580 metros cuadrados, mismos que pertenecían a la antigua Hacienda de Ojocaliente. El gobierno se comprometía también a exentar de impuestos a la empresa y sus empleados. En última instancia se debía proveer del agua necesaria para el funcionamiento de las instalaciones, ésta procedería del manantial del Ojocaliente.

EL 3 DE septiembre de 1897, Arellano transmitió las negociaciones al Congreso Local para que fueran autorizadas las condiciones, el Congreso dio respuesta afirmativa al Ejecutivo el día siguiente. De esta forma se formalizaba la construcción de la maestranza en Aguascalientes que sería concluida en el año de 1903. (2)

DE ESTA manera podemos ver que no sólo influyó la excelente posición geográfica del estado para la construcción de los llamados Talleres Generales de Construcción y Reparación de Máquinas y Material Rodante de la Compañía del Ferrocarril Central Mexicano. Las facilidades que el gobierno de la entidad dio en las negociaciones fueron fundamentales para construcción de dichas instalaciones. Por otra parte, debemos analizar el papel de la Fundición Central que se estableció en 1893 en el estado para atraer a la empresa ferroviaria, ya que el Central buscaba hacer contratos con empresas mineras para transportar sus minerales como ocurrió también en el caso de Aguascalientes.

LA INSTALACIÓN de la maestranza ferroviaria en el estado va más allá de una suerte geográfica, hay toda una serie de factores que merecen ser investigados, y situaciones de importancia como el primer intento fallido por traer los talleres, que demuestran que no solo bastaba con estar bien ubicado para atraer a las compañías ferroviarias.

Notas

1. Archivo Histórico del Estado de Aguascalientes (AHEA), Fondo Poder Legislativo, caja 61, Expediente 26.
2. AHEA, Poder legislativo, caja 82, Expediente 10.

* Historiador, escritor y columnista. Egresado de la Universidad Autónoma de Aguascalientes

Publicado en: Página 24

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