Posible Destitución del Presidente Peruano Genera Gran Polarización

Marzo 11, Lima, Perú (Prensa Latina).- La posible destitución del presidente peruano, Pedro Pablo Kuczynski, por indicios de corrupción que él niega, genera una creciente polarización y contradicciones en la mayoría de las fuerzas políticas.

Impulsada originalmente por las bancadas progresistas del Movimiento Nuevo Perú y el Frente Amplio, la moción de vacancia “presidencial por incapacidad moral”, que será votada a fines de mes, genera además opiniones diversas o indecisión en los demás grupos parlamentarios y hasta dentro de la Iglesia Católica.

La drástica medida fue intentada hace menos de tres meses, cuando una amplia mayoría de los miembros del Congreso de la República votaron por la destitución de Kuczynski, aunque sin alcanzar los dos tercios de votos requeridos.

La moción se fundamenta en viejos negocios de empresas ligadas al ahora mandatario, en la década pasada, con la empresa brasileña Odebrecht, y las contradicciones o mentiras, según como se mire, en las que incurrió el mandatario al respecto.

Tiene como contexto favorable la opinión pública reflejada hoy en una nueva encuesta en la que 56 por ciento de los consultados opinan que Kuczynski debe dejar el cargo que asumió por cinco años en julio de 2016 y la aprobación a su gestión alcanza solo 19 por ciento por ciento y una desaprobación de 76 por ciento.

Kuczynski, sus ministros y su minoritaria bancada parlamentaria desarrollan una campaña contra la vacancia que hasta la califica como golpista, tras fracasar el intento presidencial de atribuirla a un complot de “extrema izquierda”.

La decisión depende en gran medida de los 59 votos –sobre un total de 130– del partido Fuerza Popular (FP), de la neoliberal Keiko Fujimori, que ayer emplazó por segunda vez a Kuczynski a renunciar para mejorar el clima político y social.

También apoyó nuevamente al primer vicepresidente, Martín Vizcarra, como sucesor constitucional, “le guste o no le guste al señor Kuczynski”.

El frente de defensa del mandatario mostró en los últimos días resquebrajaduras, con emplazamientos a Vizcarra a que se pronuncie contra la vacancia, mientras el vicepresidente, actual embajador en Canadá, mantiene un enigmático silencio.

El vocero parlamentario del partido gobernante Peruanos por el Kambio (PPK), Gilbert Violeta, exigió a Vizcarra que renuncia al cargo diplomático y regrese a Perú e insinuó una posible concertación entre el vicepresidente y FP.

“Ya que la señora Keiko Fujimori ha dicho que confía en él, habrá que traerlo para que sea un puente de comunicación con el fujimorismo”, agregó con evidente ironía.

El viernes, en una visita a la surandina ciudad surandina de Puno, Kuczynski ratificó que no renunciará sino que luchará contra la vacancia, se proclamó inocente y habló de “traidores”, sin precisiones, lo que fue interpretado por diversos medios de prensa como una posible alusión a Vizcarra.

Otro síntoma de fisuras internas en el oficialismo fue el jueves la declaración de Moisés Guía, legislador de PPK, quien dejó abierta la posibilidad de votar por la destitución debido a incumplimientos de compromisos de Kuczynski con la agrupación regional del congresista.

Sin embargo, al día siguiente Guía aclaró que de ninguna manera votaría por la vacancia, aunque fue el pionero de la misma, al plantearla sorpresivamente en los primeros meses del gobierno, debido a que cedía a las presiones conservadoras contra la equidad de género en la educación, por lo que fue sancionado con una suspensión.

Solo en las bancadas progresistas hay decisión plena a favor de la vacancia, mientras Fujimori dijo que su agrupación no ha tomado una decisión y esperará los resultados del interrogatorio al mandatario, por una comisión congresal investigadora de sobornos de empresas brasileñas.

Al respecto, el diario La República que, como la gran mayoría de los medios de comunicación se ha puesto del lado de Kuczynski, afirmó que hasta 15 legisladores de FP están en contra de la vacancia, lo que tendría que ver con las dudas fujimoristas.

El intento de vacancia de diciembre último se frustró por la abstención de una facción de legisladores de FP que recientemente se escindió del partido y Fujimori puede temer una nueva merma en sus filas.

Pero la destitución del gobernante que era ciudadano norteamericano hasta meses antes de su elección no solo depende del fujimorismo y de un no descartable acuerdo con este basado en sus comunes posiciones neoliberales.

La drástica sanción requiere además los votos de grupos menores que van del centro a la derecha en los que hay división, como en la pequeña bancada del Partido Aprista, donde dos de los cinco legisladores se oponen abiertamente a la vacancia.

La polarización parece extenderse hacia la iglesia, donde el flamante presidente de la Conferencia Episcopal cuestionó la autoridad moral de sectores que piden la destitución, alusión al hecho que Fujimori y otros dirigentes de FP son investigados por lavado de activos y por recibir aportes electorales de Odebrecht.

Distina fue la posición del cardenal conservador Juan Luis Cipriani, considerado cercano al fujimorismo y quien pidió calma y altura y no ofender a Kuczynski, pero añadió que “el país no tiene porqué no funcionar” si el vicepresidente asume el mando, pues “no hay que tener duda sobre el respeto a la continuidad”.

En ese confuso e incierto contexto, el jueves último se abrió un nuevo frente de confrontación política y jurídica, al aprobar el Congreso mayoritariamente opositor una reforma legal que limita la potestad presidencial de disolver el parlamento tras dos censuras o ceses colectivos del gabinete ministerial Y una manifestación popular de rechazo a Kuyczynski que lo recibió al viernes a su llegada a Puno y demandó su renuncia, pareció darle la razón a la analista Maritza Espinoza, quien auguró que no será el parlamento, sino la voz de la calle la que determine el desenlace de la crisis.

 

Publicado en: Página 24

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