Prevención, principal factor para evitar males del riñón

Concuerdan especialistas del centro médico:

Por Pablo Miranda Ramírez | Agencia Informativa Conacyt

Las enfermedades renales son de los padecimientos más agresivos y no suelen ser detectadas a tiempo, por lo que los tratamientos usados en etapas más avanzadas de la enfermedad se enfocan en diálisis peritoneal, hemodiálisis o trasplante. El Centro Nacional de Trasplantes (Cenatra) detalla en su informe de 2017 que en el país casi 13 mil personas están en espera de un trasplante de riñón, y de ese total, tres mil 400 se localizan en Jalisco. Para evitar llegar a esa etapa, especialistas coinciden en que debe fomentarse la prevención de estos padecimientos.

El doctor Alfonso Cueto Manzano, jefe de la Unidad de Investigación Médica en Enfermedades Renales del Hospital de Especialidades Centro Médico Nacional de Occidente (CMNO), señala que el problema de insuficiencia renal es una de las primeras causas de muerte y de años de vida perdidos, además de que muchas veces causa incapacidad en el paciente.

Cuando un paciente se encuentra en etapa avanzada, agrega, no queda más remedio que recurrir a procedimientos de reemplazo renal, que consisten en diálisis peritoneal, hemodiálisis o trasplante de riñón; no obstante, esta última alternativa no cuenta con todas las facilidades para realizarla debido a la falta de órganos para los trasplantes y a la falta de cultura de donación.

Con el fin de evitar ese camino, el doctor Cueto Manzano menciona que los trabajos en el sector salud deben centrarse en la prevención de estas enfermedades y los factores de riesgo, ya que asegura que en el país uno por ciento de los derechohabientes del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) está en algún proceso de reemplazo renal y la institución destina 10 por ciento de su presupuesto en el tratamiento de estos pacientes, lo que proporcionalmente lo convierte en uno de los procedimientos más costosos para la institución.

“Tenemos que enfocarnos en controlar estas enfermedades o estos factores de riesgo y también en la prevención. Si nos centramos en tratar en etapas avanzadas cuando el paciente ya tiene insuficiencia renal, con trasplante o diálisis, el tratamiento es muy caro”.

A su vez, Roxana Márquez Herrera, nutrióloga y doctoranda de ciencias de la salud pública en la Universidad de Guadalajara (UdeG), apuesta también por la prevención y detalla que en una investigación realizada por su grupo para detectar de manera temprana el daño renal en población de alto riesgo (personas con diabetes), encontraron que 70 por ciento de los analizados tenía algún tipo de daño por enfermedad renal crónica y lo desconocía.

“Eran pacientes que iban a consultas periódicas con su médico familiar; sin embargo, no se habían revisado la función del riñón. Estamos hablando que casi 70 por ciento de los casos tan solo por diabetes se hubiera podido prevenir si hubieran hecho su evaluación de la función renal como es recomendado”.

Para prevenir malestares renales, Márquez Herrera también recomienda evitar el sedentarismo y no automedicarse con fármacos como los antiinflamatorios no esteroideos, como diclofenaco o naproxeno, que aunque en dosis pequeñas no tienen efectos negativos mayores, el exceso en el consumo es perjudicial para los riñones.

Comer bien para evitar males renales

Roxana Márquez, miembro de la Unidad de Investigación Médica en Enfermedades Renales del CMNO, menciona que existen otros factores de riesgo para desarrollar estas enfermedades, como la hipertensión o haber presentado bajo peso al momento de nacer. Factores como estos desencadenan en malestares renales, por lo que ella trabaja en la prevención de estas desde la nutrición.

“En nutrición nos importa que el paciente tenga una dieta saludable, es decir, que incluya suficientes frutas y verduras, que no haya exceso en consumo de carne o alimentos procesados o con sal, que haya un adecuado consumo de agua y que con esas dietas saludables puedan tener un peso sano”.

La investigadora relaciona los malos hábitos alimenticios y el desarrollo de enfermedades renales con el efecto dominó, y asegura que una dieta no saludable puede generar padecimientos como la obesidad, que eventualmente predispone otros malestares como la diabetes y la hipertensión, que tienden a facilitar el desarrollo de enfermedades renales.

Para evitar llegar a esas enfermedades, Roxana Márquez señala que hay hábitos de alimentación sencillos que los pacientes pueden seguir. Por ejemplo, recomienda consumir entre tres y cinco porciones de frutas y verduras al día, entre 1.5 y dos litros de agua y limitar la ingesta de carne a dos o tres veces a la semana, así como evitar los alimentos enlatados y procesados por su alto contenido de sodio.

En el caso del sodio, se recomienda ingerir menos de mil 500 miligramos al día, pero el consumo en promedio es de seis mil miligramos. La especialista asegura que a los pacientes con enfermedades renales en etapas tempranas se les sugiere llevar una dieta adecuada para mantener equilibrados los niveles de glucosa y nivel arterial.

 

Publicado en: Página 24

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