La Columna del Diablito

La mesa de los indeseables

La mesa de los indeseables

* UNA, DOS Y… ¡TRES! ¡COMENZAMOS!
Y LLEGAMOS AL 2018…

(“Los muertos que vos matáis gozan de buena salud”). Pues aquí seguimos –como dice el clásico– vivitos y coleando, con un madral de chamba para dar y regalar, ¿gustan?

¿Qué nos aguarda este año 2018? Sólo el glorioso Atlante lo sabe, nadie más, pero por lo pronto no nos queda otra que seguir en esta chamba a la que Gabriel García Márquez consideró “el mejor oficio del mundo”, y coincido con él.

Pero, a usted, caro lector, ¿cómo le pinta este año par? Hay raza que afirma que los años pares son muy buenos, otros dicen que son malos.

¡Pamplinas!

En el Congreso del Estado, del vecino Zacatecas, hay una frase que me llena de emoción:

“El TRABAJO TODO LO VENCE”.

Y me cae que sí, la chamba todo lo vence, hasta a gobernadores que se han querido comer la tierra a puños, sucumben ante la gente que trabaja y se parte el lomo por los suyos.

En fin, aquí continuamos, acabaditos de cumplir 34 años y con ambos pies en el 2018, para llegar a nuestro 35 aniversario.

Así es que no se crea usted de esos “brujos” que dicen saber lo que el futuro le espera, nosotros en TRIBUNA LIBRE le apostamos al trabajo diario y que siga chillando la manteca, allá por el Mercado Terán.

Bueno, pero en este universo, cada quién le apuesta a sus “brujos”.

Veamos lo que dice “el libanés” José Antonio Meade Kuribreña “Padre del Gasolinazo”, virtual candidato del PRI –y dos de sus partidos satélites– a la Presidencia de México, que anda recorriendo lo que nos queda de país, presumiendo que, según el pronóstico de “La Bruja Zulema”, él será el próximo inquilino sexenal de “Los Pinos”, jajaja… en pleno siglo XXI, el tal Meade se pinta solo.

Ya me imagino al Meade construyéndole una cabaña en “Los Pinos” a su bruja de cabecera, convirtiéndola en la versión más chafa de Rasputín “El Monje Ruso” que cautivó con sus trucos medicinales a la Zarina Alejandra, consorte del Zar Nicolás II.

¡Chale!

Quien andaba y anda que no le cabe un popote en el asterisco, es el exalcalde priísta Gabriel Arellano Espinosa “El Grabiel”, pues Meade, en su visita de ayer a esta “la tierra de la gente buena” declaró que, además de ser buenos cuates, habían trabajado juntos.

Le volvió a latir el corazón a “El Grabiel”

Le volvió a latir el corazón a “El Grabiel”

Y a’i tiene usted que “el ranchero enamorado” anda harto feliz y ya hasta planea regresar, si no al RIP, a cualquiera de los otros dos partidos que empujan a Meade.

Es esa la razón, pues, por la que “El Gabriel” camina apretadito, apretadito, tanto así que no lo cabe ni un popote… dicen, los que lo vieron ayer en el desayuno ofrecido al candidato de Peña Nieto.

Para recordarlo: “El Grabiel” hizo un buen trabajo como alcalde, pero como la ambición le ganó y “traicionó” a su hacedor político, Carlos Lozano de la Torre “El Patrón del Mal”, al que por un “pelito de rana” le gana la candidatura a gobernador del Estado, el irascible borracho se la cobró caro con el cuento del helicóptero: le quitó la Presidencia Municipal, lo mandó a quemarse como diputado local y durante seis años le puso sobre su cabeza la espada de Damocles, con la que lo amenazó con meterlo a la cárcel si hacía cualquier movimiento sospechoso en su contra.

Y ahí se acabó la carrera partidista de “El Grabiel”.

Todavía “el ranchero enamorado” hizo el intento de ganar, por la libre, la gubernatura, pero su soberbia y prepotencia lo empujó al último lugar.

Hoy, con el comentario de Meade, “El Grabiel” siente que su corazoncito vuelve a latir fuerte… ¡cuidado!, “el libanés” se pinta solo en eso de imitar el canto de las sirenas.

ESA GALLINA QUIERE MÁIZ…

En el desayuno ofrecido ayer a Mea-de, estuvo “El Patrón del Mal” (con su clásica cara de “fuchi caca”) acompañado de su domadora, Blanca Esthela Rivera Rio Flores alias “Blanquita”, quien se deshace por ser candidata del PRI a senadora de la República.

“El Patrón del Mal” le mostró –dicen– en ese desayuno su cartita a “Los Reyes Magos”: les pide, para su esposa Blanquita, la candidatura al Senado de la República; para su hijito, José Carlitos, una diputación federal y, para él, lo que sea su voluntad.

¡Ternurita!

Meade, al leerla, sonrió socarrona-mente, al tiempo que fijaba su vista en la siempre ensabanable Lorena Martínez: “Lore, ¿cómo estás”?

Miguel, Lorena y Enrique sonrientes

Miguel, Lorena y Enrique sonrientes

– Pues aquí, aguantando callada –diría– no como otros traidores y arrastrados que parecen perros de carnicero.

En la mesa de los indeseables, estaban, además del “examigo Charly”, su esposa “Blanquita”, Augusto Gómez Villanueva, cargando sus 88 años de demagogia y transas –chingón para dormir sentado en medio de tanta boruca–, Miriam Denisse Ibarra y, junto, pero no revuelto, Héctor Hugo Olivares Ventura.

A Lorena se le vio muy sonriente y platicadora con su hija putativa Edith Citlalli Rodríguez, con Miguel Romo Medina y Enrique Juárez.

También se vieron por ahí Fernando Palomino Topete “El Picas” y su sobrino Mario Guevara Palomino “El Mala Copa”, quien decía no se lavaría las manos en un mes por haber saludado y manoseado a Meade.

Meade, sin calentar el ambiente

Meade, sin calentar el ambiente

Por ahí también andaba Miguel Romo Reynoso, hijo del buen “Ron Miguel”, Gustavo Granados Corso “El Glóbulo Rojo”, Enrique Rangel Jiménez “Quique Maracas”, Israel Tagosam Salazar Imamura López “El Rey Midas”, Roberto Padilla Márquez “El Charro de Huentitán”, y muchos más de la “perrada”, que ni siquiera alcanzaron un juguito de naranja en el céntrico hotel Quality Inn, de 4 estrellas.

Meade estuvo hospedado en el Hotel Boutique La Casa del Jardín, ubicado frente al Jardín de San Marcos, de 4.5 estrellas, que porque el INE lo trae muy jodido.

Y CON ESTA ME DESPIDO:
EL SECRETARIO RESPONDÓN…

Pues nuestro paisano Otto Granados Roldán “El Niño Sabio del Campestre”, flamante secretario de Educación Pública, se subió al ring a echarse un tirito con Andrés Manuel López Obrador, quien ya tenía rato de llamarlo “vende plazas”, por haber vendido la Monumental de Toros de Aguascalientes, cuando “El Niño Sabio del Campestre” era propietario del estado.

Furioso, Otto bañó de insultos a Andrés Manuel llamándolo “orate” y “senil”, entre otros, pero el de Macuspana ni se inmutó, vamos, ni siquiera se despeinó porque la propia raza apabulló a Granados.

La raza le contestó que él era secretario de Educación, no cargador de la Merced, ni pulquero de “Las Licuado-ras”, por lo que después de enviarle a AMLO otros dos que tres mandarria-zos, Otto prefirió guardar silencio, pues cayó en cuenta que lejos de bajarle los bonos al de Morena, se los levantó más todavía.

Mejor que se eche unos rounds con “La Víbora Morales”, ahí sí la raza quiere ver sangre y servirse un caldito de serpiente y un asado de “don Viborón”.

* (Columna publicada iniciamente en el semanario hermano TRIBUNA LIBRE el pasado jueves 4).

 

Publicado en: Página 24

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