José Mujica Sueña con el PIB de la Felicidad Humana

Por Osvaldo Rodríguez Martínez

El expresidente de Uruguay José Mujica

El expresidente de Uruguay José Mujica (Foto: Cortesía)

Noviembre 23, Panamá, Panamá (Prensa Latina).– Enfundado en una toga negra con ribetes azules y el correspondiente bonete, José “Pepe” Mujica hizo hoy su primera aparición pública ante los panameños, para recibir el título Honoris Causa de la Universidad de Panamá (UP).

La solemnidad del acto la rompió el propio Mujica quien susurró una ininteligible frase de su jerga personal, como disimulada protesta al protocolo, la cual arrancó risas al auditorio, para casi de inmediato sumergirse en profundas elucubraciones sobre la especie humana y su futuro.

Y sin los preámbulos preconcebidos de los discursos, comenzó una reflexión donde el hombre en su más amplio concepto, estuvo en el centro del análisis filosófico sobre temas aparentemente muy disímiles como vida, amor y felicidad versus el mundo del dinero.

Con el optimismo depositado en las nuevas generaciones y su capacidad para cambiar el torcido rumbo actual del mundo, Pepe, como gusta que lo llamen, en un paralelo con la desmesurada atención a la macroeconomía, dijo que le queda “como aliento que aparezca el PIB (Producto Interno Bruto) de la felicidad humana”.

El público que desbordó el Paraninfo universitario cubrió desde edades tempranas hasta contemporáneos del octogenario expresidente uruguayo, por demás pertenecientes a una heterogénea gama ideológica, que indistintamente recibió las palabras con efusivas ovaciones y consignas, o con fríos aplausos y alguna diplomática sonrisa.

Sin frases hechas, ni menciones a teorías ideológicas, el orador atacó frontalmente a la sociedad capitalista cuando exclamó: “!no todo es negocio, no todo es ganancia!”, para sentenciar a renglón seguido que “la vida en sí es el valor más supremo que hay, y es el milagro, el único milagro que hay arriba de la tierra”.

Se lamentó de que presuntamente los negocios son más importantes que la vida misma, ironizó de que ella no se compra en supermercados, y recordó a las 32 personas en Latinoamérica, quienes concentran la riqueza de otros 300 millones, y peor aún, esa acumulación crece a un 20 por ciento anual.

En lenguaje llano, con modismos de su país pero alejado de frases grandilocuentes, dejó en el aire un mensaje para los ricos al recordar: “al fin y al cabo nos vamos a ir desnudos, como vinimos”, en evidente referencia al nacimiento y la muerte.

El pasado guerrillero del condecorado y su lucha que lo llevó durante 15 años a las cárceles uruguayas, se recogió en la resolución del rector de la UP, Eduardo Flores, pero Mujica restó importancia a esa parte de su historia, al bromear que “su único mérito es tener un poco de suerte”.

Sobre la prisión afirmó que fue por intentar transformar al mundo, “pero sobre todo porque me agarraron; no tenía vocación de héroe”, y reconoció que durante esos años encontró el mejor refugio de su personalidad, porque debió “aprender a hablar con el que llevaba adentro”.

Y el mensaje a la audiencia juvenil fue que se aprende más de la “adversidad que de la bonanza”, porque los triunfos fáciles a la vuelta de la esquina suelen frivolizar: “el hombre es un animal muy fuerte, si se sabe encontrar a sí mismo”.

 

Publicado en: Página 24

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