Instructores Extranjeros en la “Escuela del Narco”

Con la Descarada Complicidad de Policías Estatales y Municipales de Tala”, Denuncian Lugareños

Los campos de entrenamiento del CJNG fueron ubicados en la población de Navajas y la frontera con Ahuisculco, después de que una persona secuestrada escapó el pasado 18 de julio y los denunció ante la Fiscalía General del Estado (FGE)/Foto: Corte

Los campos de entrenamiento del CJNG fueron ubicados en la población de Navajas y la frontera con Ahuisculco, después de que una persona secuestrada escapó el pasado 18 de julio y los denunció ante la Fiscalía General del Estado (FGE)/Foto: Cortesía

Guadalajara, Jal.- “El gobierno finge que no sabe lo que pasa acá en la sierra de Navajas y Ahuisculco y en toda la zona Valles. Se dicen sorprendidos por el descubrimiento de cinco campamentos de entrenamien­to para sicarios, pero aquí para nadie es un secreto que hay muchos desaparecidos, eso lo saben los ‘negros’ (la Policía del estado) y las autoridades de Tala”, confía a Proceso Jalisco un comerciante de la región, quien pide no publicar su nombre por seguridad.

“La Iglesia católica ha denunciado el aumento de la desaparición de personas en esta región desde 2014 y ha llevado a cabo algunas movi­lizaciones públicas, pero na­die le hace caso”, añade.

Para el médico forense Alfredo Rodríguez García, la principal banda criminal de la entidad, el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), deja de manifiesto su gran ca­pacidad de operación al ins­talar cinco campamentos para entrenar nuevos sicarios en la región Valles sin que aparen­temente la autoridad local y estatal se dieran cuenta.

A decir de Rodríguez Gar­cía, entre 2013 y 2015 se pre­sentaron 145 denuncias por desaparición de personas en la región, de las cuales 53 corres­ponden a Tala, según datos de Gobernación difundidos por medios de comunicación.

Los campos de entre­namiento del CJNG fueron ubicados en la población de Navajas y la frontera con Ahuisculco, después de que una persona secuestrada es­capó el pasado 18 de julio y los denunció ante la Fiscalía General del Estado (FGE). Ahí relató que lo plagiaron cuando acudió a solicitar un supuesto empleo como policía privado.

La FGE desplegó un ope­rativo con más de 400 de sus agentes y militares para des­mantelar esas instalaciones del CJNG. Hasta el 24 de ju­lio el saldo fue de un muerto y 19 detenidos, de los cuales 12 fueron internados en el reclusorio de Puente Grande con cargos de homicidio y desaparición de personas.

En esa acción el gobierno de Jalisco utilizó el helicóp­tero militar Black Hawk en los sobrevuelos nocturnos que permitieron localizar los narcocampamentos en la par­te serrana de Tala por su emi­sión de luz y calor en medio de la sierra.

Tras el operación se des­cubrió que el CJNG utiliza recursos humanos y materia­les provenientes del extran­jero –como Estados Unidos y Centroamérica– para adies­trar a sus reclutas forzados, según Rodríguez García.

Afirma que la FGE incau­tó manuales en inglés para el adiestramiento de personal en uso de armas y se descubrió que ahí operaba Samuel En­rique “N”, un hondureño en­cargado de eliminar a quienes no estaban dispuestos a acatar las órdenes de los cabecillas.

El forense explica que los manuales en inglés pueden confirmar la versión de que muchos desertores y vetera­nos de guerra llegaron al país a trabajar por el hampa. Se trata de ex militares de Gua­temala (como los del cuerpo de élite Kaibiles), Honduras y El Salvador, o bien ex agentes estadunidenses.

El diputado federal del par­tido Movimiento Ciudadano (MC), Víctor Sánchez, consul­tado al respecto, señala que el actual vacío de poder, las fa­llas de la FGE y el avance del crimen organizado indican que Jalisco va por el mismo rumbo que Tamaulipas.

Coincide con el forense Rodríguez García en la urgen­cia de realizar una profunda investigación para determinar si cuerpos de seguridad o au­toridades protegen a los cri­minales en la región Valles, particularmente en Tala.

El 24 de julio el fiscal general, Eduardo Almaguer Ramírez, reconoció esa nece­sidad de extender las investi­gaciones al ámbito municipal y estatal para determinar si al­gunas autoridades se coludie­ron con los delincuentes.

El mismo día la FGE dio a conocer los mensajes que posteó en Facebook una per­sona supuestamente radicada en Arandas, a fin de contratar personal de seguridad privada y escoltas personales.

En el mensaje reproducido por la FGE para los medios de comunicación, se observa la foto de un francotirador con casco y uniforme que porta un arma larga, al parecer con mira telescópica.

La dependencia también dio a conocer que entre los ob­jetos decomisados en los cam­pamentos hay una libreta con datos de los turnos de guardia de los sicarios. Además, se confirma la estructura de las células de reciente creación: a la cabeza está el jefe de plaza, quien tiene a su disposición un contador y un grupo de escol­tas o sicarios. Por debajo del jefe de plaza operan en forma directa los delegados y, por debajo de ellos, los vendedo­res de droga.

Los delegados tienen bajo su mando un grupo de suje­tos llamados “huachicoleros” y los halcones, quienes están representados por un líder, y también tienen “patrulleros” que reportan los movimien­tos de los adversarios o la policía. El grupo de escoltas o sicarios tienen a su disposi­ción a varios “puntas”, cuya misión es explorar los lugares no controlados. La FGE in­formó también que en uno de los campamentos se halló una fosa clandestina con restos óseos calcinados.

El forense Rodríguez Gar­cía asegura que el CJNG eli­gió Tala para instalar sus cam­pamentos de entrenamiento porque el terreno montañoso facilita el escondite y está cerca de la zona metropolita­na de Guadalajara.

Para Rodríguez García, el hecho de que el crimen orga­nizado haya montado estos campamentos móviles donde aparte de entrenar a sus reclu­tas forzados pueden elaborar drogas, es resultado de “la nula aplicación de sistemas de inteligencia para el com­bate a los delincuentes, tanto de los organismos federales como de los militares y estatales”.

La fiscalía estatal hizo llegar a varios medios de co­municación un audio grabado por halcones que seguían los movimientos de policías esta­tales y agentes de la FGE en la región.

Después del aseguramien­to de las narcoinstalaciones, el alcalde priista de Tala, Arón César Buenrostro, dijo que nunca se percató de la operación de los cinco narco­campamentos localizados por la FGE.

El control del CJNG

Vecinos de Tala afirman que el CJNG controla a al­gunos policías municipales y estatales, además de domi­nar amplias zonas del muni­cipio, como el tramo carre­tero que une a Tlajomulco de Zúñiga con Tala, por San Isidro Mazatepec.

Otros pobladores dicen que antes los delincuentes comunes robaban y asalta­ban, pero desde que entró el CJNG “los encargados de la plaza mantienen todo tranqui­lo y los delincuentes comunes saben que no pueden meterse con los sicarios”.

En un recorrido de este se­manario, algunos vecinos se muestran desconfiados cuan­do se les pide su opinión so­bre lo que pasa en Ahuisculco o Navajas.

Junto a la carretera Gua­dalajara-Tala, a menos de 40 kilómetros de la capital jalisciense, varios negocios han cerrado recientemente, ya sea por falta de clientes o por la presencia de los criminales. Un comerciante afectado dice que ha sufrido varios asaltos y que otros negocios de la zona ya son robados constantemente.

En otros municipios de la región Valles los sicarios “tumban” carros o camionetas de modelos recientes y ame­nazan a los dueños para que no los denuncien.

En menos de cuatro años, la región Valles –conforma­da por los municipios de Ahualulco, Amatitán, Ame­ca, El Arenal, Etzatlán, Hos­totipaquillo, Magdalena, San Juanito de Escobedo, San Marcos, Tala, Tequila y Teuchitlán– se convirtió en una zona de alta incidencia de desaparición de personas. Las estadísticas indican que sobre todo Tala es peligrosa para hombres jóvenes. (apro)

Publicado en: Página 24

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