Brexit: Jóvenes Arrepentidos

Por Leonardo Boix

La primera ministra del Reino Unido, Theresa May (Foto: Archivo/Xinhua)

La primera ministra del Reino Unido, Theresa May (Foto: Archivo/Xinhua)

Julio 5, Londres, Inglaterra (apro). – A pocas semanas de iniciarse el complejo proceso de negociación por la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea (UE), prevista para marzo de 2019, un creciente número de jóvenes británicos quiere ahora mantener la ciudadanía europea para aprovechar esos beneficios, hecho que suma aún más presión a la primera ministra, Theresa May, para evitar un “Brexit duro”.

Al menos uno de cada seis jóvenes británicos dijo que quiere mantener la ciudadanía europea después del “Brexit”, incluido los derechos de vivir, trabajar, estudiar y viajar libremente en el bloque europeo y muchos de ellos estarían incluso preparados para pagar grandes sumas de dinero para lograrlo.

Un estudio elaborado por el London School of Economics (LSE) y dado a conocer el pasado 1 de julio, concluyó que el apoyo para retener los derechos de la UE es cada vez mayor entre los jóvenes de 18 a 24 años, 85 por ciento de los cuales preferiría seguir dentro de la Unión.

La investigación destacó además que cerca de 80 por ciento de los londinenses quieren también mantener esos derechos.

Las conclusiones del LSE se dieron a conocer cuando crecen en el Reino Unido las presiones a May por parte de grupos empresariales, especialmente de la Cámara de la Industria británica, como también de políticos, personalidades de la cultura y otras figuras públicas, para abandonar sus planes por un “Brexit duro” en reemplazo de un acuerdo que mantenga los mayores vínculos comerciales y de otro tipo posibles con la UE luego del “divorcio”.

Tras ser consultados por cuánto estarían dispuestos a pagar para retener la ciudadanía europea, el promedio de los dos mil jóvenes británicos dijo que más de 400 libras esterlinas, es decir, unos 520 dólares.

Michael Bruter, profesor de ciencias políticas y de política europea del LSE, junto con su colega Sarah Harrison, trabajaron en conjunto con la consultora Opinium para elaborar el informe a días de iniciado el proceso del “Brexit”.

Bruter indicó que el informe da cuenta que los jóvenes británicos en particular “están muy descontentos” con la posibilidad de perder los derechos y beneficios de ser europeos, especialmente a la hora de ampliar sus perspectivas de trabajo y vida a futuro.

“Paradójicamente están preparados a pagar más que la contribución per cápita actual de los británicos para el presupuesto de la UE, con tal de retener esos derechos”, destacó el experto.  Según el investigador, el informe da cuenta de un aspecto “simbólico y de emociones”.

Agregó: “Demuestra que los jóvenes se sienten muy conectados con su ciudadanía europea.  Estos son ciudadanos que nacieron en un mundo con 28 estados miembro (de la UE) y más de 500 millones de europeos.  De repente, su mundo se redujo”.

Previas investigaciones del LSE indicaron que, aunque el Reino Unido cuenta con una gran proporción de habitantes que no se sienten europeos en absoluto, también cuenta con la tercera mayor proporción de personas que dicen sentirse “muy europeos”.

El informe actual del LSE determinó en todo caso que 73 por ciento de los votantes quieren tanto proteger como extender los derechos de los ciudadanos europeos que viven en el Reino Unido.

Del total de encuestados, 48 por ciento dijo que los ciudadanos europeos deberían poder votar no sólo en elecciones municipales, sino en los comicios generales de Gran Bretaña, mientras que 25 por ciento se mostró a favor del status quo.

Sólo 10 por ciento de los británicos apoya la posición del gobierno de quitarle a los ciudadanos europeos el derecho de votar en elecciones municipales.

Un grupo de importantes figuras de la cultura, la ciencia y la educación, incluidos el físico y divulgador científico Brian Cox y el artista inglés Mark Wallinger, advirtieron que un “Brexit duro” causará daño a Gran Bretaña y al resto de la UE.

El grupo, apoyado por el ente de promoción cultural británico British Council, publicó el pasado martes 4 de julio un comunicado de dos páginas en distintos periódicos del país, en el que dijo que después del referendum buscará formas “de seguir trabajando en conjunto con los países europeos”.

Rechazo El British Council organizó este año tres conferencias sobre el “Brexit” en Berlín, Madrid y Londres, en las que participaron 500 figuras y expertos en educación, cultura y ciencia de 32 países europeos.

El comunicado fue apoyado además por más de 400 instituciones de arte, universitarias y científicas, incluidas el British Museum, el Museo de Ciencias Naturales, la Tate, la National Portrait Gallery, la Royal Academy, el Museo de Victoria y Alberto, y las universidades de Oxford, Cambridge, Bristol y St Andrews.

Para Rebecca Walton, directora regional del British Council, las tres conferencias fueron organizadas debido a que, aunque se priorizó mucho la posición británica en las negociaciones del “Brexit”, hubo pocos análisis sobre las consecuencias de ese “‘divorcio” para el resto de Europa.

“Durante siglos, los académicos, científicos y artistas británicos han trabajado y compartido ideas con sus colegas europeos, produciendo un sinnúmero de descubrimientos científicos, logros académicos y grandes obras de arte, enriqueciéndonos cultural y económicamente.  Este intercambio de ideas y creatividad ha sobrevivido guerras y revoluciones.  Debemos asegurarnos que sobreviva al Brexit”, destacó el comunicado.

Por su parte, el exvice primer ministro del Partido Conservador, el veterano lord Tory Michael Heseltine, indicó que la opinión pública británica está comenzando a rechazar la idea del “Brexit”, especialmente por el gran daño a la economía y a otros sectores del país y la pérdida de derechos para ciudadanos.

Heseltine indicó que la Cámara de los Lores, donde hay una gran oposición a la salida de la UE, está lista para desafiar al gobierno en cada uno de los pasos que tome en las negociaciones de “divorcio”, y hasta bloquear posibles leyes del “Brexit”.

“Ejerceremos nuestro deber constitucional para el escrutinio de los planes en toda forma posible”, indicó el lord conservador.

El veterano pronosticó además duros enfrentamientos entre la Cámara de los Comunes y los Lores, también llamado “ping–pong parlamentario”, a medida que se analicen y debatan a fondo las leyes del “Brexit” durante los próximos meses.

Theresa May tiene previsto anunciar en septiembre próximo que Gran Bretaña abandonará por completo las negociaciones del “divorcio” con Bruselas, en caso que la UE no acepte las demandas principales de Londres, un endurecimiento de su posición.

Lo cierto es que, a comienzos de julio, la City de Londres envió una delegación secreta a Bruselas para tratar de conseguir un acuerdo de libre comercio para el sector financiero de Gran Bretaña.

El periódico especializado Financial Times reveló que la City londinense, que genera 11. 8 por ciento del Producto Interno Bruto británico y representa 7.4 por ciento del total del empleo del país, no quiere esperar a ver si el gobierno de May es capaz de defender o no sus intereses en las negociaciones del “Brexit” iniciadas el pasado 19 de junio.

El sector financiero teme que la salida de la UE en los próximos dos años lleve al éxodo de al menos 30 mil trabajadores de la banca y otros servicios profesionales a otros países, perjudicando aún más al sector.

Londres alberga 40 por ciento de las sedes de las 250 mayores compañías del mundo, aprovechando el principio de “pasaporte” del mercado único para vender sus productos a toda la región desde la City.

El “pasaporte” es el derecho de seguir ofreciendo sin restricciones los productos y servicios financieros de las entidades basadas en el Reino Unido a clientes residentes en la UE.

Se trata de un mercado muy beneficioso para todos los bancos británicos, con más de 400 millones de potenciales clientes.

De todas maneras, ello podría cambiar tras la salida del bloque comunitario, como ocurre con las entidades financieras JP Morgan o Barclays, que ya comenzaron a trasladar a cientos de sus empleados de Londres a otros países de cara a la desconexión.

La delegación secreta a Bruselas fue encabezada por el exviceministro de Trabajo, el conservador Mark Hobam, quien aunque es independiente del gobierno cuenta con el apoyo extraoficial de algunas de las principales figuras del Parlamento británico.

En caso de que May avance con su plan de un “Brexit duro”, los gastos estructurales de las entidades de crédito con sede en Reino Unido podrían ascender a los 15 mil millones de euros y más de 40 mil millones en requerimientos extra de capital.

La directora general de la Cámara de la Industria británica, Carolyn Fairbairn, expresó muchas preocupaciones ante la posibilidad de que May lleve a cabo su plan de sacar a Gran Bretaña tanto del mercado único europeo como de la unión aduanera.

“En los últimos 40 años, la integración de la UE ha logrado reducir muchas complejidades, simplificando muchos procedimientos para el sector de negocios”, señaló la experta.

“El mercado común europeo significa un mismo grupo de reglas para toda la UE, ahorrándole a 22 millones de empresas europeas tiempo y dinero, mientras que la unión aduanera evita incluso más barreras para comerciar”, concluyó.

 

Publicado en: Página 24

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