El Poema, un Glitch Donde el Lenguaje se Libera: Luis Eduardo García

Potencial de la Lengua Sólo se Explota en él

Por José Antonio Neri Tello*

“No soy de los que piensan que la poesía está en todos lados, esperando a que salgamos a atraparla con una red; estoy con Roubaud cuando afirma que la poesía se concreta en el poema. Lo demás es ectoplasma”, Luis Eduardo García/Foto: Cortesía

“No soy de los que piensan que la poesía está en todos lados, esperando a que salgamos a atraparla con una red; estoy con Roubaud cuando afirma que la poesía se concreta en el poema. Lo demás es ectoplasma”, Luis Eduardo García/Foto: Cortesía

Luis Eduardo García (Guadalajara 1984) es de las voces más peculiares en la poesía de Jalisco. En sus poemas se refleja una voz irónica, iconoclasta y poderosa. Es autor de “Dos estudios a partir de la descomposición de Marcus Rothkowitz”, por el cual fue merecedor del Premio Nacional de Poesía Joven Elías Nandino; “Instrucciones para destruir mantarrayas”, “Una máquina que drena lo celeste”, “Mis poemas Alt Lit” y “Sentencias sobre arte conceptual. Versión con bacterias”. Actualmente es administrador de la página de poesía contemporánea “Poesía Mexa”.

Neri Tello: Quizá no se pueda definir la poesía, porque ello equivale a problemas de carácter filosófico y quizá ontológico a los que únicamente pudiéramos llegar a acercamientos, pero ¿qué es el poema?

Luis Eduardo García: Habitamos un mundo en el que la regla es que todo tiene que servir para algo. Por supuesto el lenguaje no se escapa; todos los días cumple con su trabajo: entregar un recado tras otro, hacer transcripciones, sacar copias, etc. Pero en cualquier sistema hay errores, pequeñas fisuras. Eso es el poema, un glitch, una grieta en donde el lenguaje se libera de sus tareas habituales y recupera la fuerza perdida por la erosión de la cotidianidad. Un espacio para la exploración, el juego, la inutilidad, las fallas. El poema es el lenguaje realizándose, explotando su potencial.

NT: Hablando de poesía ¿qué lugar ocupa el lenguaje dentro de la vida cotidiana y cómo este se traspasa a la poesía?

LEG: Uno primordial; el lenguaje construye el pensamiento y la identidad, nos permite comunicarnos y dejar un rastro en el mundo (o engañarnos con esa idea). Es lo que nos hace humanos. Por otro lado, no creo que el lenguaje se traspase a la poesía, la poesía se construye con lenguaje(s). Ahí hay una clave: saber que se trata de algo que necesita ser armado. No soy de los que piensan que la poesía está en todos lados, esperando a que salgamos a atraparla con una red; estoy con Roubaud cuando afirma que la poesía se concreta en el poema. Lo demás es ectoplasma.

NT: ¿Cómo la poesía y el lenguaje trastocan la realidad?

LEG: La poesía interesa a muy pocos, lo sabemos. Su rango de acción es reducido, así que de momento no aspira a conseguir grandes cambios en las sociedades (tampoco el club de rescate de la vaquita marina tiene demasiadas esperanzas). Ahora bien, esto no significa que no pueda lograr colisiones, estallidos, pequeñas resistencias. La poesía puede trastocar la realidad de ese puñado de sujetos que la leen y la experimentan.

NT: ¿Qué es lo que hace diferente el lenguaje cotidiano al lenguaje poético?

LEG: El lenguaje cotidiano se mueve en el plano de lo práctico y el lenguaje poético en el plano de lo estético; uno es el urinario y el otro La Fuente. Por supuesto se trata del mismo objeto, lo que cambia es el contexto.

NT: En tus poemas abordas la ironía, ¿por qué es necesaria la ironía en el acto poético?

LEG: Porque no me gusta pensar en el poema como espacio sagrado, ni en la poesía como sustituto de la religión. Los poetas que se ven a sí mismos como sacerdotes me parecen profundamente ridículos. La ironía es una forma de distanciarme de todo lo anterior. Prefiero algo al nivel del suelo. Ahora, me parece importante que existan múltiples perspectivas y escrituras, la ironía es sólo una posibilidad entre muchas otras.

NT: ¿Por qué es necesaria la desacralización de la poesía?

LEG: Lo realmente necesario es que evitemos la univocidad; no hay esencias ni vías únicas. Está bien que algunos piensen que la poesía es sagrada y lo reflejen en sus poemas llenos de piedras, fuego y silencio, pero también que surjan los que digan: todos a menear la cola / hasta sacudirnos lo misterioso y lo pendejo.

LEG: Pasando las definiciones de los tropos literarios ¿cuál es la función de la metáfora?

NT: Poner una piraña en una alberca pública.

NT: El lenguaje poético nos lleva a una comunión, y de allí a una espiritualidad, no en el sentido religioso convencional o dogmático. ¿Qué sentido tiene dentro de lo poético el otro y la comunión con todo aquello que nos rodea?

LEG: No soy el más indicado para responder a eso, nunca me he sentido en comunión con todo aquello que nos rodea. Con respecto al otro aspecto de la pregunta, pienso que escribir poemas es poner minas para que alguien más salga volando en algún momento. Es decir, todo surge de una tensión particular entre el sujeto y el lenguaje; dicha tensión busca materializarse de alguna manera y después alcanzar a otros. De esa forma se completa.

NT: En Jalisco, existe una vasta tradición poética, si señalaremos los cánones que han hecho una identidad sobre la poesía que se hecho en estado ¿qué poetas o qué libros deberían de leerse para entender el cano que se ha establecido en Jalisco?

LEG: Me perdí el capítulo que hablaba de la identidad de la poesía jalisciense y también el que delineaba un canon. Lo que puedo decir es que me interesan las singularidades, las escrituras que poseen una densidad única. Sigo con entusiasmo el trabajo de Ricardo Castillo (que se cuece aparte), Laura Solórzano, Ángel Ortuño, Ernesto Lumbreras y algunos otros.

NT: Haciendo una radiografía de la poesía en Jalisco, ¿qué fue lo que marcó a los poetas de tu generación?, ¿qué tenían en común?

LEG: Supongo que todos crecimos viendo Los Simpson.

NT: Y si seguimos en esa línea ¿qué autores jóvenes pudieran representar una apuesta a un futuro inmediato? ¿Qué características o qué es interesante en estos jóvenes?

LEG: Si hablamos de jóvenes de verdad, es decir, de los menores de treinta años, tengo que mencionar a una poeta que leo con mucho interés: Xel-Ha López Méndez. Su trabajo —de pulso lírico aunque no sentimentaloide— tiene la energía propia de una poeta nacida en los noventa, pero sin el descuido formal que suele estar cosido al reverso. Aclaro que no me parece una apuesta a futuro; la escritura de Xel-Ha es suficientemente peculiar y potente como para ser considerada desde ahora.

*Colaborador especial

Publicado en: Página 24

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